La Selva de Próspero

Sapere aude!

26.8.06

Como dice el fado: hora de fechar

He leído el antiguo blog de una persona a la que admiro. Fue por ella que yo abrí este blog. Esa persona lo terminaba diciendo que ya era hora de cerrar. Aquí también era hora de cerrar. Íbamos cerrando a plazos, como en una muerte a crédito. Y los créditos acaban venciendo y la muerte llegando. Las despedidas tienen su canción: Nos sobran los motivos. Es la canción de todas las despedidas. Y del mismo genio, esas palabras: "Tanto ruido y al final, por fin el fin".
Yo me despido, si ella me lo permite -que creo que me lo permitirá- con el juego con que ella despedía: el juego del SIFUERA

Si este blog hubiera o hubiese sido:

Una flor: la jara
una película: azul (Kieslowski)
un poema: bitácora (Peri Rossi)
una casa: casa tomada (Cortázar)
un punto cardinal: el oeste
una cualidad: el nihilismo (si antes no te "descualifica")
un té: Hornimans :) (¿Me enseñarán algún día a tomar té? Si existe el perdón, confío en ello)
un pecado: la indolencia y la impaciencia (son el mismo)
un tiempo: el que no llegó, el que no se espera
una persona del verbo: Hegel (sí, sí, no es un error... Todas las personas del verbo son una sola según este señorito que un día casi me vuelve loco)
una ciudad: París (con derecho a visitar el Sena sin flotador ni barco)
una víscera: la piel (si se tiene el don de sentirla con caricias ajenas, don harto escaso)
una banda sonora: azul (Preisner)
un arma: la pistola (con una sola bala, con un diáfano tambor, provocante como un juego)
un idioma: el francés (teñido de griego en las noches tristes)
un lugar: el cielo y el infierno (son el mismo)
No voy a romper la cadena; pero yo añadiría más cosas, pediría más cosas. Quizá en otra ocasión, quizá en otro juego. Quizás, quizás, quizás... la la la.
Allá por diciembre me monté un chiringuito, un lugar donde retirarme con "dignidad". Quizás algún día me deje caer por allí; pero para dejarme caer, primero tengo que subir algún peldaño. Ahora es tiempo de silencio, tiempo de observar con santo asombro y científica atención cuánto tiempo se puede estar sin respirar bajo el barro -o de aprender a alimentarse de él-. Aunque en materia de nutrición podríamos seguir a Gödel.
El chiringuito: http://peripathetico.blogspot.com/
Adiós.

... que me convertí en un punto.

Bensonhurst Blues

Bay Parkway wonder
You're such a success
Your pretty secretary, ha
She say you are the best

Your face always smiling
say you sure paid your dues
But I know inside
You've got the Bensonhurst blues

Those custom-made ciggies
that you offer to me pretend
and pretend to care about my family

And those pictures on your desk
All them lies that you abuse
Do they know you suffer
from the Bensonhurst blues

Your grandmother's accent
still embarrasses you
You're even ashamed
of the French you once knew

You're part of the chance now
They break you making the news
But I know inside
you've got the Bensonhurst blues

But thanks for the lesson
Cause the life that I choose
won't make me feel like living
with the Bensonhurst blues

And don't, don't try to write me
And don't bother to call
Cause I'll be in conference
Merry Christmas you all


De La Redención
Un día en que Zaratustra estaba atravesando el gran puente le rodearon los lisiados y los mendigos, y un jorobado le habló así:

¡Mira Zaratustra! También el pueblo aprende de ti, y comienza a creer en tu doctrina: mas para que acabe de creerte del todo se necesita aún una cosa - ¡tienes que convencernos primero a nosotros los lisiados! ¡Aquí tienes ahora una hermosa colección, y, en verdad, una ocasión que se puede agarrar por más de un pelo! Puedes curar a ciegos y hacer correr a paralíticos; y a quien lleva demasiado sobre su espalda podrías sin duda también quitarle un poco: - ¡este pienso yo, sería el modo idóneo de hacer creer a los lisiados en Zaratustra!.

Mas Zaratustra replicó así al que había hablado. Si al jorobado se le quita su joroba se le quita su espíritu -así enseña el pueblo. Y si al ciego se le dan sus ojos verá demasiadas cosas malas en la tierra: de modo que maldecirá a quien le curó. Y el que haga correr al paralítico le causa el mayor de todos los perjuicios: pues apenas pueda correr, sus vicios, desbocados, lo arrastran consigo - así enseña el pueblo a propósito de los lisiados. ¿Y por qué no iba Zaratustra a aprender también del pueblo, si el pueblo aprende de Zaratustra?

Mas, desde que estoy entre los hombres, para mí lo de menos es ver: A éste la falta un ojo, y a aquél una oreja, y a aquél tercero la pierna y otros hay que han perdido la lengua o la nariz o la cabeza.

Yo veo y he visto cosas peores, y hay algunas tan horribles que no quisiera hablar de todas, y de otras ni aun callar quisiera: a saber, seres humanos a quienes les falta todo, excepto una cosa de la que tienen demasiado -seres humanos que no son más que un gran ojo, o un gran hocico, o un gran estómago, o alguna otra cosa grande, - lisiados al revés los llamo yo.

Y cuando yo venía de mi soledad y por vez primera atravesaba este puente: no quería dar crédito a mis ojos, miraba y miraba una y otra vez y acabé por decir: ¡Esto es una oreja!, ¡una sola oreja tan grande como un hombre!. Miré mejor: y, realmente, debajo de la oreja se movía aún algo que era pequeño y mísero, y débil hasta el punto de provocar lástima. Y verdaderamente la monstruosa oreja se asentaba sobre una pequeña varilla delgada - ¡y la varilla era un hombre! Quien mirase con una lente podría haber reconocido aún un pequeño rostro envidioso; y también que en la varilla se balanceaba una abultada almita. Y el pueblo me decía que la gran oreja era no sólo un hombre, sino un gran hombre, un genio. Mas yo jamás he creído al pueblo cuando ha hablado de grandes hombres - y mantuve mi creencia de que era un lisiado al revés, que tenía muy poco de todo, y demasiado de una sola cosa.

Cuando Zaratustra hubo dicho esto al jorobado y a aquellos de quienes éste era portavoz y abogado volvióse con profundo mal humor hacia sus discípulos y dijo:

En verdad, amigos míos, yo camino entre los hombres como entre fragmentos y miembros de hombres!

Para mis ojos lo más terrible es encontrar al hombre destrozado y esparcido como sobre un campo de batalla y de matanza.

Y si mis ojos huyen desde el ahora hacia el pasado: siempre encuentran lo mismo: fragmentos y miembros y espantosos azares - ¡pero no hombres!

El ahora y el pasado en la tierra - ¡ay!, amigos míos - son para mí lo más insoportable; y no sabría vivir si no fuera yo además un vidente de lo que tiene que venir.

Un vidente, un volente, un creador, un futuro también y un puente hacia el futuro - y, ay incluso, por así decirlo, un lisiado junto a ese puente: todo eso es Zaratustra.

Y también vosotros os habéis preguntado con frecuencia: ¿quién es para nosotros Zaratustra? ¿Cómo le llamaremos? Y lo mismo que yo, vosotros os habéis dado preguntas por respuesta.

¿Es uno que hace promesas? ¿O uno que las cumple? ¿Un conquistador? ¿O un heredero? ¿Un otoño? ¿O la reja de un arado? ¿Un médico? ¿O un convaleciente?

¿Es un poeta? ¿O un hombre veraz? ¿Un libertador? ¿O un domador? ¿Un bueno? ¿O un malvado?

Yo camino entre los hombres como entre los fragmentos del futuro: de aquel futuro que yo contemplo.

Y todos mis pensamientos y deseos tienden a pensar y reunir en unidad lo que es fragmento y enigma y espantoso azar.

¡Y cómo soportaría yo ser hombre si el hombre no fuese también poeta y adivinador de enigmas y el redentor del azar!

Redimir a los que han pasado, y trasformar todo fue en un así lo quise - ¡sólo eso sería para mí redención!

Voluntad - así se llama el libertador y el portador de alegría; esto es lo que yo he enseñado, amigos míos! Y ahora aprended también esto: la voluntad misma es todavía un prisionero.

El querer hace libres: pero ¿cómo se llama aquello que mantiene todavía encadenado al libertador?

Fue: así se llama el rechinar de dientes y la más solitaria tribulación de la voluntad. Impotente contra lo que está hecho - es la voluntad un malvado espectador para todo lo pasado.

La voluntad no puede querer hacia atrás: el que no pueda quebrantar el tiempo ni la voracidad del tiempo - ésa es la más solitaria tribulación de la voluntad.

El querer hace libres: ¿qué imagina el querer mismo para liberarse de su tribulación y burlarse de su prisión?

¡Ay, un necio hácese todo prisionero! Neciamente se redime también a sí misma la voluntad prisionera.

Que el tiempo no camine hacia atrás es su secreta rabia. Lo que fue, fue - así se llama la piedra que ella no puede remover.

Y así ella remueve piedras por rabia y por mal humor, y se venga en aquello que no siente, igual que ella, rabia y mal humor.

Así la voluntad, el libertador, se ha convertido en un causante de dolor: y en todo lo que puede sufrir véngase de no poder ella querer hacia atrás.

Esto, sí esto solo es la venganza misma: la aversión de la voluntad contra el tiempo y su fue.

En verdad, una gran necedad habita en nuestra voluntad; ¡y el que esa necedad aprendiese a tener espíritu se ha convertido en maldición para todo lo humano!

El espíritu de la venganza: amigos míos, sobre esto es sobre lo que mejor han reflexionado los hombres hasta ahora; y donde había sufrimiento, allí debía haber siempre castigo.

Castigo se llama a sí misma, en efecto la venganza: con una palabra embustera se finge hipócritamente una buena conciencia.

Y como en el volente hay el sufrimiento de no poder querer hacia atrás, - por ello el querer mismo y toda vida debían - ¡ser castigo!

Y ahora se ha acumulado nube tras nube sobre el espíritu: hasta que por fin la demencia predicó: ¡Todo perece, por ello todo es digno de perecer!

Y la justicia misma consiste en aquella ley del tiempo según la cual éste tiene que devorar a sus propios hijos: así predicó la demencia.

Las cosas están reguladas éticamente sobre la base del derecho y del castigo. Oh, ¿dónde está la redención del río de las cosas y del castigo llamado existencia? Así predicó la demencia.

¿Puede haber redención si existe un derecho eterno? ¡Ay, irremovible es la piedra fue: eternos tienen que ser también todos los castigos! Así predicó la demencia.

Ninguna acción puede ser aniquilada: ¡cómo podría ser anulada por el castigo! Lo eterno en el castigo llamado existencia consiste en esto, ¡en que también la existencia tiene que volver a ser eternamente acción y culpa!

A no ser que la voluntad se redima al fin a sí misma y el querer se convierta en no-querer - : ¡pero vosotros conocéis, hermanos míos, esta canción de fábula de la demencia!

Yo os aparté de todas estas canciones de fábula cuando os enseñé: La voluntad es un creador.

Todo fue es un fragmento, un enigma, un espantoso azar - hasta que la voluntad creadora añada: ¡pero yo lo quise así!

- Hasta que la voluntad creadora añada: ¡Pero yo lo quiero así! ¡Yo lo querré así!

¿Ha hablado ya ella de ese modo? ¿Y cuándo lo hará? ¿Se ha desuncido ya la voluntad del yugo de su propia tontería?

¿Se ha convertido ya la voluntad para sí misma en un libertador y en un portador de alegría? ¿Ha olvidado el espíritu de venganza y todo rechinar de dientes?

¿Y quién le ha enseñado a ella la reconciliación con el tiempo, y algo que es superior a toda reconciliación?

Algo superior a toda reconciliación tiene que querer la voluntad que es voluntad de poder - : sin embargo, ¿cómo le ocurre esto? ¿Quién le ha enseñado incluso el querer hacia atrás?

- En ese momento de su discurso ocurrió que Zaratustra se detuvo de repente y semejaba del todo alguien que estuviese aterrorizado al máximo. Con ojos horrorizados miró a sus discípulos; sus ojos perforaban como flechas los pensamientos de estos e incluso los trasfondos de tales pensamientos. Mas pasado un poco de tiempo volvió ya a reír y dijo con voz calmada:

Es difícil vivir con hombres, debido a que callar es tan difícil. Sobre todo para un hablador. -

Así habló Zaratustra. El jorobado había escuchado la conversación y había cubierto su rostro al hacerlo; mas cuando oyó reír a Zaratustra alzó los ojos rojos con curiosidad y dijo lentamente:

¿Por qué Zaratustra nos habla a nosotros de modo distinto que a sus discípulos?

Zaratustra respondió: ¡Qué tiene de extraño! ¡Con jorobados es lícito hablar de manera jorobada!

Bien, dijo el jorobado; y con discípulos es lícito charlar de manera discipular.

Mas ¿por qué Zaratustra habla a sus discípulos de manera distinta que a si mismo? -

Ensayo de una deriva

-Recogen la basura, limpian las calles, riegan las aceras: es madrugada. Y tú no estás aquí. Las luces de las farolas, el colegio desierto, las calles desiertas. ¡Ay, amor! Y tú no estás aquí. La noche es más noche sin ti, corazón mío. Te necesito, vida de mi vida y luz de mi luz. Amor mío, amor mío, amor mío. ¿Qué haces? ¿Duermes? ¿Dónde estás? ¡Oh, amor! ¡Ay, amor! Sin ti a mi lado me falta todo. ¡Vida mía! Todo es un mar helado o un viento sin aire; me asfixia tanto tu ausencia. ¿Por qué este sentimiento? ¿Por qué este dolor? ¿Por qué esta necesidad de amarte y de proclamarlo? No puedo evitarlo. Me faltas y me falto; no soy, no existo. No pienso, no soy capaz de nombrar, me extravío. ¡Corazón de mis días, te necesito! Amanecerá y no estarás a mi lado. ¿Se puede soportar esa ausencia? No, mi vida. Yo no puedo soportarla más. Sediento de ti, hambriento de ti, sin norte ni guía: por favor, ven a mi lado. No quiero más laberintos de palabras que oculten estos sentimientos que gritan. La palabra ya cae derrotada cuando debe hablar la piel, las miradas, los abrazos, las caricias. Vida mía, estoy sentenciado por el silencio si no estrecho tu cuerpo contra el mío. Todos mis sentidos existirán si despiertan con tu existencia. ¡Oh, vida mía! Maldigo aquello que nos mantiene alejados de ese beso que romperá todas las cadenas. La madrugada cae sobre mí y tiemblo. Llega la mañana y tiemblo y me estremece el despertar como me estremecen los sueños. Sé que estás en todas partes, que todo lo iluminas, que tu encanto todo lo hace resurgir; pero me falta tanto tu presencia. Por favor, es posible romper el espacio y el tiempo por un instante; es necesario hacerlo. No hay cielo, ni Sol, ni Luna; ni nada camina ni alienta si no te tengo a mi lado.
-Disculpe, señor, ¿se puede apartar por favor? Estamos barriendo... Tenga... Se le ha caído el Don Simón.
-Gracias, noble barrendero; estaba rezando.
-Ya, ya... Hace muy buena noche para ello.
-Estoy enamorado, noble barrendero; se lo confieso. Enamorado como nunca jamás lo he estado. El amor hace que no me sienta pordiosero ni mendigo; que todo brame, que todo se pueble de sentidos, que cada objeto me hable de mi amada. Sí, noble barrendero. Soy feliz, pero a la vez estoy triste; porque necesito a mi corazón a mi lado.
-¿Fuma usted? ¿Quiere un cigarrillo?
-No, gracias, noble barrendero. Y si me permite el comentario, usted tampoco debería fumar. La vida es hermosa cuando amas y eres amado. Cuidémosla con todo el fervor que merece.
-Mire usted, noble ebrio... de amor... y de otras sustancias. El Don Simón es jodío pa el hígado. El amor es jodío pa el corazón. Rezar es jodío pa la sesera. ¡Pero vamos! Que yo le oía a usted y me creía estar escuchando alguna canción de esas de Víctor Manuel y Ana Belén. ¿Es usted compositor?
-Compongo mi vida con los haces de luz de mi estrella. No podría componer nada, nada podría construir sin el aliento de aquélla que hace de cada lugar un sendero hacia la felicidad.
-¡Ay amoooor que derriiiiba fronteeeeras! ¡Ay amooor tan necesarioooo como el Soool!
-¿Se burla usted?
-No hijo no... ¡Ea!... Mira... Ya está ahí el celador... Venga, que te ayudo a levantarte... ¡Psss! ¡Oye, Antonio! Hoy el de la 327 está pelín tocao, ¿sabes?... Pa mí que ha mezclao los presiolíticos y el alcohol... A ver si vigiláis más de cerca a los de ahí dentro, que cualquier día vais a tener un disgusto, joer...
-No pasa nada, Alberto, no son peligrosos. A éste le ha dado hoy por creerse Don Quijote y ya le ves. Pero es verdad... ya veo el Don Simón... Sí, seguro que ha mezclado. A eso de las ocho de la tarde les damos la medicación y luego les dejamos estar por aquí, por el parque. Como es verano les dejamos hasta más tarde. Pero éste está hoy para el arrastre... ¡Venga, deja!... Ya me encargo yo de él... ¡Gracias por todo! ¡Hasta mañana Alberto!
-Hasta mañana Antonio... Adiós, enamorao... Descanse usted.
-¿Dónde está el Sol? ¿Quién ha borrado la Luna del cielo? ¿Dónde está la piel que cubra esta carne viva del deseo?....
-Venga, vamos para arriba, mañana seguimos... Mañana otro poquito, ¿vale?
-De acuerdo, Sancho.

22.8.06

The Flower Of Carnage (La Flor de la Matanza) Kill Bill I

Shindeita
Asa ni
Tomorai no
Yuki ga furu

Hagure inu no
Touboe
Geta no
Otokishimu

Iin na naomosa
Mitsumete aruku
Yami wo dakishimeru
Janomeno kasa hitotsu

Inochi no michi wo
Yuku onna
Namida wa tooni
Sutemashita

Furimuita
Kawa ni
Toozakaru
Tabinohima

Itteta tsuru wa
Ugokasu
Naita
Ame to kaze

Kieta mizu mo ni
Hotsure ga miutsushi
Namida sae misenai
Janomeno kasa hitotsu

Urami no michi wo
Yuku onna
Kokoro wa tooni
Sutemashita

Giri mo nasake mo
Namida mo yume no
Kinou mo ashita mo
Henno nai kotoba

Urami no kawa ni
Mi wo yudanete
Honma wa tooni
Sutemashita

El diezmo de la ebriedad

Soy William Munny de Missouri y he bebido; no necesito confesarlo: no soy Neruda. Aquél que se meta con una puta será como si se metiese con mi madre; y hasta ahora nadie que se haya metido con mi madre ha vuelto del infierno.
Soy Hannibal Lecter y me estoy comiendo el cerebro de mi psiquiatra; si me interrumpes la digestión, serás mi próximo plato.
Soy Tarantino y estoy redactando mi testamento. Necesito sangre ajena para redactarlo. ¿Algunos fans se degollarían por mí?
Soy Bardamu. Os regalo una sentencia: "Las tías con un buen culo son geniales para el cuerpo; las tías con un buen cerebro son letales para el corazón."
Soy Bill y he bebido, ¡hostias si he bebido! Por eso, Mamba Negra, te pido perdón; pero vuelve. Vuelve, Mamba Negra. Aunque luego me mandes a la mierda con un truquito de karateca.
Soy un Gremlim, he bebido, y busco a Gizmo. "Oye, Gizmo, gilipollas; ¿dónde coño has metido el Fairy? He oído decir que es la reina de las hadas".
Soy cojo, he bebido, y me falta un nudo. Cuando lo encuentre os vais a enterar. ¡Hip!
Soy la Gran Ramera. ¿Qué es eso de "euros"? ¿Yo no tenía que cobrar en pesetas?
Soy Mamba Negra. ¿Alguien me puede cantar The Flower of Carnage? Fue mi mejor decapitación. Aunque no lo creáis, lloro con esa canción. No quise, no quise cortarle la cabeza. ¿Sabéis por qué?
Porque era un cuerpo de alabastro que custodiaba la sombra de mil guerreros.
Porque luchó por la lucha en un mundo de cobardía.
Porque llevaba el ocaso desde el alba.
Porque al morir su sangre era rocío en la nieve.
Porque el filo de mi espada no sació ninguna sed.
Porque se secaron los jardines que hacían nacer la flor de la matanza.
Porque sigo reptando hacia mi destino.
Por eso lloro; pero las lágrimas no nublan la certeza del golpe de mi espada.
Soy Mazinger Z: tengo fuego en el pecho y los puños apretando el rayo fotoatómico.
Soy Rockefeller (pjjjjj): ¡Tooooma rayo fotoatómico!
Soy Monchito: ¡Panda lechuguinos estáis hechos!
Soy Bukowski: la noche tiene cinco estrellas cuando pienso en verde y veo cruces en el campo de Budweiser con mi amigo Voll Damm Calsberg y con los monjes trapenses.
Soy un caballito de cartón y me han montado la inocencia y la pureza; era feliz por ello. Pero la edad me hizo bang bang; y se me escapó una flor porque me sentí incapaz de trotar para ella. Como en la Historia de un caballo de Tolstoi. Así me siento yo ahora.
Soy una bala perdida que nació para impactar sobre una nube perdida en un día perdido; una bala sin más origen que el azar y sin más horizonte que su origen.
Soy una mina encapada en cuyo criadero albergo crines de arco iris y resplandores risueños.
Soy la penúltima mirada a la ventana, el que desaparece cuando llega el alba, el penúltimo trago de lujuria; el penúltimo oleaje.
Soy solo una plegaria a Franciscana Wan Kenobi, mi única esperanza.
Soy Nancy Sinatra y vengo a acabar con esto: Bang Bang.
P.D.: Soy tu amigo: no hay trenes, no hay estaciones, no hay mañana. Cualquier ilusión puede ser la última y, al caer, romperá el corazón. Quien bien te quiere, te enseñará a distinguir los mejores vinos de crianza, para que llores con ventaja. No hay camino, no hay líneas, no hay pasillos; sólo una puerta que dice "Exit". Tal vez en eso consista el éxito.

Errancia en la tarde




De niño oías decir determinados tópicos: "Las drogas matan", "de los porros pasas a la cocaína y de la cocaína a la heroína", "esa gente consume eso porque quiere, no tienen motivos; así que si les pasa lo que les pasa ellos se lo han buscado". Se oía en el entorno, hablo de hace muchos años. Se culpabilizaba a la droga; y no se la distinguía de otras drogas que se consideraban oficiales y bien vistas: alcohol, tabaco, psicotrópicos -estos últimos, de todos modos, también eran mal vistos: visitar a un psiquiatra era tanto como estar loco-. Yo no comprendía por qué alguien podía acudir a ciertas sustancias porque sí, sin más. Lo pintaban todo como una elección voluntaria de la muerte, como un suicidio buscado. Los ejemplos que ponían en televisión decían lo mismo: "yo entré en esto por probar, por tener nuevas experiencias; y así he acabado"; "me dijeron que si quería probar, que me iba a sentir bien, que iba a alucinar; luego me enganché y aquí estoy por culpa de toda esa mierda". Y yo seguía sin comprender por qué ante algo que tan claramente llevaba a la destrucción, algunos daban el primer paso. No creía que los jóvenes o los no tan jóvenes careciesen de lo que yo llamaba "criterio", sin saber exactamente qué era eso. Quizás lo que me habían inculcado como sentido común. Era como si algo chirriase en el mundo que debe ser, ese mundo que todo docente ha de mostrar.
Jamás he fumado un porro, jamás he probado la "coca" y, por supuesto, nunca he probado otras sustancias como heroína, lsd, etc. Como decía Boby, un buen amigo al que la música le ponía a cien, cuando disfrutas de las cosas sin necesidad de nada, ¿para qué más? Cuando íbamos a algún concierto y olíamos ese dulzor en el ambiente, para qué engañarnos, olía bien y nos ofrecían; pero tanto él como yo no aceptábamos. Desde luego, el hecho de no aceptar no quería decir que no respetásemos la actitud de los demás. Jamás nos cuestionamos eso. Simplemente, ¿para qué más en nuestro caso?
Y después crecí; y después seguí creciendo. Y mientras yo crecía, crecía también lo que quiero denominar un don, si no de palabra, sí de pensamiento: la dialéctica. Los pensamientos comenzaron a formar reuniones libres en mi cabeza y comencé a comprender. Y comencé a odiar. Había marginados, pero no lo habían elegido; había quienes habían decidido "volar" alto, pero no por probar y porque sí; había enganchados, pero porque no habían podido engancharse a nada ni a nadie más. Mis pensamientos, en sus parlamentos solitarios -siempre he sido un solitario-, extraían consecuencias por sí mismos ayudados de muchas lecturas. La balanza se inclinó hacia el otro lado. Y comencé a odiar, a odiar a quienes lo habían enmascarado todo. Pero el odio se mitigó cuando comprendí que la ideología y las corrientes de opinión son, no el opio, sino el maná, el pan, el aire de quienes no pueden pensar por sí mismos y necesitan sólo un dedo de frente; porque si no, la gobernabilidad de la gente sería imposible. Pero ya los tópicos no hacían nada, mi cuerpo y mi mente eran inmunes a ellos: "la droga es mala", "los drogatas son una piltrafa", "mira ése: ¡qué bajo ha caído! ¡Escoria!" El hecho de que se culpabilizara en las expresiones me bastaba para que incluso las personas que las emitían fuesen ignoradas por mí, ni siquiera existían. Creían en la culpa. Me basta que alguien crea en el concepto de "culpa" para que no exista o no haya existido esa persona para mí.
De las personas que me hablaron de la droga en mi infancia hubo alguien a quien no olvidaré, era sacerdote de profesión; pero el único amigo de verdad que he tenido. No mereció el final que tuvo, o quizás terminó -como muchos dijeron- como Cristo terminó. Tal vez debía ser así. Él me habló de un modo diferente sobre el asunto de la droga en aquellos tiempos en que la transición estaba en ciernes. Recuerdo que en los viajes por la sierra yo disfrutaba como un enano. Corrillos contando chistes, cantando, riendo; y por supuesto, el que quería fumar lo que quisiera, fumaba. Mientras otros podrían escandalizarse de esto en aquella época, aquel hombre no, no se escandalizaba; y ayudaba a otros como a mí a ver lo que hay detrás de las cosas, me ayudó a ver por detrás de las cosas. Antes de que la filosofía me despertase realmente y me hiciese aborrecer al hombre sobre todas las cosas, él me ayudó a creer en todos los hombres. Si alguien tenía un problema, incluso con esas sustancias, le pedía consejo sin saber cuál era su profesión. Él nunca llevaba hábito ni alzacuellos. Se mezclaba con la gente, porque había que mezclarse con el dolor y con la alegría del pueblo; no juzgar desde el púlpito: sólo Dios podía juzgar y, desde luego, aunque el hombre estuviese hecho a imagen y semejanza de Dios, este sacerdote pensaba que Dios no juzgaría con la acritud y el desprecio con que suele juzgar el hombre.
Y conforme crecía vi que el mundo no estaba bien amueblado. Vi que en esa campana de Gauss que compone la sociedad yo me estaba quedando relegado a uno de los extremos. Me sentía así, después un "amigo" me confirmó que era así y que así ha sido. En ese extremo todo es frustración si no has alcanzado tu lugar: soledad, frustración y silencio. Desde ese lugar, lo que me parecía raro era que no todo el mundo cayese en la droga o consumiese cualquier cosa para evadirse de este mundo. Lo que me resultaba inexplicable era que hubiese gente capaz de ser "normal". No por ello he fumado un porro en mi vida, ni he consumido cocaína, heroína o lsd. ¿Otras drogas? ¡Pues claro! ¿Seguiría si no aquí? Llegué a tomar tanto alcohol que la sangre no salía roja, sino incolora. Tenían que poner el cartel de "No fumar" cuando me tenían que sacar sangre para que no ardiese el laboratorio. Pero fue puntual. Como un doctor dijo: "En sus venas hay más de Esparta que de otra cosa. Le jodieron bien en EGB con la disciplina." No le faltaba razón. La consigna que recibí a los siete años de edad era ésta: "Si disfrutas, penarás por ello. Si sufres, si sufres hasta no poder más y constantemente ves el sufrimiento allí donde esté el placer, Dios estará contigo. Vivir a Cristo es ser un Cristo viviente. Que la felicidad y el placer jamás toquen tu corazón, Mar, rezaré por ello." Palabras de un profesor de 5º de EGB que brillaban en el horizonte. Pero rompí con eso y, como decía, me di al "bebercio" puntualmente. Después, como un chico obediente, había que acudir a la medicina convencional, al redil: ser legal. Al fin y al cabo los mundos contrapuestos se tocan: supongo que x porros equivaldrán a cuarenta Tranxilium 15. Cuestión de interpretación. Pero aún se oyen tópicos en el aire que, cuando me pillan torcido, me enrabietan: "¡Ganas tiene la gente de drogas y medicinas! Con lo feliz que es estar vivo y despertar cada día y ver amanecer" Que Dios me perdone, pero una vez, frente a un Corte Inglés, cuando oí decir esto me volví y respondí como no hice nunca y como espero no volver a hacer jamás: "¡Cuánto me gustaría estar presente en un momento de gran dolor en su vida, señora! ¡Cuánto me gustaría y poder recordarle estas palabras y reír en esos instantes y escupirle todo lo que acaba de decir en ese momento de supremo dolor que tendrá lugar algún día en su jodida vida!" Se me cruzaron los cables. Recuerdo que cuando cometí esta salvajada acababa de leer Guignol's Band de Céline (quizás, aunque los críticos tal vez no me darían la razón, la obra más cruel... la más nihilista... setecientas páginas de un odio insano contra el hombre que, en ocasiones, ofende las sensibilidades más encallecidas). Además, y aunque no sea excusa, yo había adelgazado 18 kilos en un mes, mis nervios estaban a flor de piel y me creía el único rebelde de pensamiento. Duró poco. Meses después elevaría mi cabeza y notaría cierto olor a peste; olfateé bien y me di cuenta de que no era el mundo ni lo que estaba alrededor lo que olía a podrido. No había mundo, no había "alrededor" alguno. Era yo: me había quemado, consumido; en mi afán por devorar y derribar todo, acabé volándome a mí mismo.
En un lugar donde trabajé un compañero consumía drogas. Estaba deshecho. Encima la justicia -no pienso comentar el caso- se le echó encima sin compasión. (¡Cuánto maldigo la justicia de este mundo!). Le quitaron todo y casi no le quitan el trabajo de no ser porque uno de mis jefes salió en su defensa -ahora ese jefe está en la cúpula y, ¡qué cojones!, se merece eso y más, porque tiene un corazón más grande que El Retiro-. Ese compañero me estimaba. Dicen que me estimaba porque a veces le daba alguna ínfima cantidad que yo sabía bien dónde iría a parar. Cuando vio que dejé de darle dinero porque imaginaba en qué lo utilizaría, sólo me pedía para cañas y bocadillos que tomaba mientras yo le acompañaba. Pero era legal. Tenía una agenda con todo lo que debía y, cuando podía, lo devolvía. Me regaló el consejo que más me agradó, aunque no lo haya seguido: "Tengas la edad que tengas, joder, tienes que aprender a tocarla y a acariciarla como a una mujer... ¡Mucho mejor que a una mujer! ¡Y mira! ¡Desangrarte por ella" Dijo esto mientras ponía una guitarra en mis manos y me enseñaba las suyas, con callos y sangrando. Nó sé qué fue de ese chico. Yo me fui de aquel centro. Sé que la última vez que le vi estaba hundido, en los huesos... pero no quiero pensar que derrotado. No, derrotado no. Aún me conminaba a tener toda la discografía del más grande músico de todos los tiempos: Neil Young. Estuviese como estuviese, siempre me hablaba de Neil Young. Incluso la última vez que le vi.
Alguno se preguntará (es retórica, sé que este lugar es una selva desierta) por qué he sacado este tema. ¿Por qué me ha dado hoy por ahí? Pues porque esta tarde, ¡qué día no es fiesta!, estaba jodido. Pero no me apetecía escuchar música. Y como la soledad devora, puse la radio. Creí que tenía sintonizada la cadena SER; pero no, estaba puesta la COPE. Y una mujer soltó una frase, pero no he reaccionado como reaccioné con aquella mujer frente al Corte Inglés; simplemente, he apagado la radio, he encendido el pc y he escrito esta tontería. ¿La frase? Era una tertulia con médicos, hablaban de todo un poco, y en un determinado momento esa señora dijo: "Pues usted dirá lo que quiera doctor; pero esa gente que se droga es culpable y, antes que ser reinsertada, debe ser sancionada por sus delitos. Si no, ¿en qué lugar quedamos el resto de los ciudadanos? ¿A merced de esos salvajes?" Sin palabras.

El desbarre que nació de lo profundo

Ella, con sus defectos, con sus "terribles y abominables defectos"; ella, con su forma de ser y con su presencia; ella, tal y como él la había imaginado, incluso ayudado de sus dudas, sus suspicacias y su crueldad... Ella era tal y como él la deseaba.
Él, para sí sólo defectos, para sí sólo terribles y abominables defectos; él, sin embargo quizás no tan terrible ni tan indeseable -al decir de quienes le trataron-; él, tal y como él se había imaginado, corroborado por sus dudas, sus suspicacias y su crueldad... Él era tal y como se deseaba, y como podía ser en ese momento, para ella.
Entonces deseó que la forma de ser de ella y la suya no se perdieran, deseó una combinación de lo que consideraba dos imperfectas perfecciones, clamó por algo que portase lo mejor y lo peor de ambos. Hasta ese punto estaba convencido de que en los dos había algo puro que no podía perderse en el extravío que padecían. Sabía que el deseo o la idea o lo que fuese era algo que sería percibido por quien amaba como algo exaltado, aberrante, fruto de una imaginación desbocada y nunca quizás se atrevería a pedirlo.
Pero de lo profundo brotaba una plegaria diaria a un Dios inexistente: que ella y él dotasen al mundo, cruel y enfermizo, de un ser con los dones de que estaban investidos -y en verdad eran muchos aunque renegasen de ellos-. Sin duda un delirio que no podía hacer explícito, porque los argumentos racionales y reales se dispararían. Y como sólo le quedaba ese Dios al que contarle el deseo que nació de lo profundo, se dirigió a Él y le dijo: "Hasta Tú tuviste necesidad de un Hijo, Señor."
Y entonces soñó, incluso pensó, pero sobre todo amó ese delirio. Concebir en lo que más deseaba; porque la luz y el deseo de ambos debía brillar en otra luz más intensa e inextinguible que iluminaría de una vez por todas sus desiertos oscuros. Quizás ambos se ocultaban como locura lo que no era más que un grito en las raíces de su ser.
De El amor a la necesidad de Giovanni Durrell Barthes

20.8.06

Si la cama fuera cráter, pozo, boca...

19.8.06

En el olvido.

Sabías que no ibas a volver a verlas... Sabías que no ibas a volver a pisarlas...
La palabra puede herir y la palabra hiere; la palabra puede curar y la palabra cura; la palabra es la enfermedad que alivia y mata.
Hay muchas interpretaciones: el final natural de las cosas, la farsa que se descubre, la acción que llegado el momento es necesaria; pero de fondo lo mismo común -desenlace-.
"Final", "término", "destino": vivencias o muerte a crédito que no termina de vencer.
Dijo una voz popular: Píntame un cuadro y cuélgalo en la pared. Jamás pinté un cuadro de encargo. Jamás pinté. Y mucho menos un cuadro que revelase tus líneas. Todas curvas buscando una recta, todas curvas creyéndose una diagonal capaz de cercenar el cuerpo del cuadro; y sin embargo una sola recta atravesando tus curvas a la que llamabas "firmeza" y que no era más que la rigidez de un dolor que parece no doler y que te sostiene como a un crucificado. Yo no sé pintar a la mujer.
Si ella estuviese aquí, daría claridad, sería precisa. Pero no está. Lucila duerme o se emborracha o está cansada en la habitación a oscuras. Lucila es como la palabra que se mata de impotencia igual que su hígado de mezcal.
Yo vendo una noche, yo compro una noche; pero a quién comprar o a quién vender cuando no saben ni en el momento del día en que se encuentran quienes albergan la noche.
Como en una película de esas que hacen legión de fans. Ella llama a la puerta, él se queda a cuadros, ella ha demostrado que le quiere con locura dando el paso que él jamás dio. Después se quema la pantalla y vienen los bomberos. Pero a veces, como en La Rosa Púrpura de El Cairo, se pueden cruzar los mundos, pero hay que estar en la cuerda floja para dar ese paso; necesitar dar ese paso que convierta las ilusiones en realidad. Aunque la mayoría de las veces lo cotidiano está ahí, la barriga de la campana de Gauss está ahí, mostrando matemáticamente que los más quieren lo que quieren los más; y que los menos se frustarán porque no serán comprendidos por los más ni por los menos, sin han renunciado a pertenecer a su colectivo. La verdad es esto.
Lo que queda es frustración y derivados. Dar más vueltas es absurdo. Las soluciones son dos: una extrema y la otra, ir tirando. Ese ir tirando es la solución extrema, pero en versión descafeinada; un suicidio a plazos. El alcohol, las pastillas, el olvido que te hace vulnerable a cualquier ataque interno o externo: suicidio a plazos, muerte a crédito. Así que la solución es una, como un medicamento, pero con diferente concentración.
Pero hay una advertencia que debería de poner en guardia: los olvidos. Cuando comienzas a olvidar, sin ni siquiera desearlo. Cuando la mente rechaza todo en una especie de anorexia de recuerdos y de pensamientos, o cuando se harta de entusiastas vivencias para segundos después vomitarlas en una bulimia atroz... Entonces la señal es muy clara. Cuando la impotencia hace caer todo en el olvido; cuando los grandes autores y compositores no son nada, cuando sus obras no dicen nada, cuando la palabra de cada verso se difumina en una línea azul o gris en el cerebro para convertirse en un balbuceo lanzado al techo, ha llegado la hora de que uno mismo caiga para sí mismo en el olvido.

Los últimos días de Destouches C. V (y Au Revoir)


El nuevo sistema de escritura: la electrónica. Un apagón, un cortecito de luz o una caidita del servidor, ¡y adiós la puta obra maestra que has escrito sobre la humildad del cangrejo y sobre el orgullo del águila! ¡Y le pides reclamaciones a los dueños del imperio! ¡Que te van a hacer caso!... "¿Y qué más da?" que diría mi amigo. ¡Pero si compuse el mejor ensayo de mi vida! ¡Lo más poético! ¡Lo más lúcido! Era un beso, una caricia, el logos hecho pixeles. ¡Y todo a la mierda! "Pero hay cosas más importantes que unas palabras perdidas, ¿no?" Pues claro, mi pie, más jodido que las palabras perdidas, ¡mucho más! Reposo absoluto de aquí hasta que la imbecilidad en el país vuelva a ser oficial. O sea, que hasta que todo el mundo vuelva de vacaciones a ejercer de lo que es, yo ejerzo de momia, de estatua, de escultura yacente u orante; de David de Miguel Ángel pero con proporciones a lo Ron Jeremy. "Pero le quedan a usted los recuerdos y la escritura, ¿no?" ¡Claro! ¡Y la tostada del desayuno con el café bien cargadito! Mis recuerdos, mi sillita, cerrando los ojitos y mirando atrás: ¡qué batallas que recordar! ¡qué guerras! ¡cuántos dragones acribillados a balazos!... Me pongo a largar y necesito más vidas que un hospicio de gatos para poder contar todo lo que he muerto en estos años. Quien muchas vidas vive, muchas muertes ha de morir... Eso dijo el poeta... ¿Fue Wilde? ¡Ni puta idea! La memoria me falla, los ojos me fallan, los pies me fallan... ¿Qué queréis, con mil generaciones sobre mis espaldas? Tengo más años que Matusalén.
"Disculpe que le interrumpa, pero... ¿los "últimos días" van a ser muchos? Es que entonces, yo tengo cosas que hacer y como que me va a ser imposible seguirle, doctorcito."
Le entiendo, le entiendo... Pues no, no muchos. Si yo esto lo chapo el lunes... Ni una caída del servidor central de los USA deja esto más suprimido... Y no sólo esto, todos los demás, la Anomia, el Cero... Todo lo que pueda dejar un jodido recuerdo acabará en un puntito, floash, y a la mierda... Como en Terminator II... A la porra. Pero me puede usted buscar en algún lugar más allá del arco iris. Por cierto, no sé quién es usted, pero dudo que nadie más pregunte por mí. ¡Si supiera usted lo que se han perdido!... ¡Yo que tenía respuestas para todo!... ¡Yo que era un Crisóstomo y un peripatético del alfabeto!... Pero no me extraviaré... Le cuento lo que queda y vamos preparando el botón rojo que haga "chimpón" a toda esta basura.
Le hablo de los proyectos. ¿Ha llegado usted a los treinta? ¿Con o sin hijos? ¿Sin hijos? ¿Sin matrimonio, pareja de hecho o perrito piloto que llevarse a la cama con constancia? ¡Pero qué ha hecho, alma de cántaro! A eso de los treinta hay que llegar con pareja y con un hijo para resucitarse a uno mismo. Así, a la vez que educas a tu hijo, te reeducas tú. De lo contrario, bordeas el acantilado peligrosamente, te crees muy independiente, muy single superman, muy todo lo que tú quieras... pero cuando te quieres dar cuenta aparece un hada en medio del camino a eso de los "taytantos" y te dice: "¿No crees que has desperdiciado tu vida, enano?" Y claro, como está mal visto dar por culo a un hada, tú te callas, te acomplejas, te emborrachas y te la machacas si te quedan ganas. Pero el hada ya te ha jodido lo que te queda de vida. Y a cada pareja que ves se te clavan mil espinas en el alma y una insana envidia te devora. Tienes que ser frío en esas ocasiones, tomarte un buen café, ir al Instituto Nacional de Estadística y pedir las cifras sobre divorcios, separaciones; y también los resultados de encuestas de opinión de la gente sobre si se sienten felices. Cuando salgas del I.N.E., ¡mejor que si te hubieras cepillado a todas las hembras más increíbles de Hollywood! El 70 % de las parejas se divorcia entre los 40 y los 45 años; el 88 % de la población se siente infeliz; 28 % de suicidios... ¡El que no se consuela es porque no cree en las estadísticas! ¿Que eso no funciona? A la hemeroteca. Mira las necrológicas. De la gente con y sin pareja, de los enamorados y de los no enamorados. Conocí a un psiquiatra que todas las mañanas miraba las necrológicas. Me reconoció el "amigo" que era la única obsesión que tenía; esa obsesión y los yates. Era una buena fuente de información saber quiénes aligeraban el muladar. Y él podía soportarlo dada su carrera... ¡Eso sí que es un proyecto! Carrerita con futuro, pasta, pasta, pasta; y "ser un cabrón con las tías y aparentarlo". (Esto no se lo decía a todos los pacientes, sólo a los que éramos incurables). ¡Total! A mí lo que me decía por un oído me entraba y por el otro me salía. Pero había alguna perla suelta, alguna acidez, algún diamantito en las conversaciones que animaba el cotarro. Pero no mucho más.... En fin... Que me pierdo... Hablaba de los proyectos... del futuro... del cuánto vamos a crecer en todos los sentidos. ¿En familia? ¡Mogollón! Somos todos unos Abraham en potencia. ¿En soledad? Depende. Si eres un cabrón, el mundo es tuyo si admiras la soledad. Si tienes sentimientos, el metro de cuerda está a 2,35 euros y los mejores pinos de El Retiro están en la zona del parterre.
Pero también puedes cruzar la M-30 a la vuelta de las vacaciones sin casco ni nada, a pelo. Es el proyecto más coherente. Aunque si eres un solitario con sentimientos, siempre puedes ingresar en un club de sibaritas y seguir ese método que Lawrence Durrell describe en El Quinteto de Avignon: un club de poderosos que deciden gozar de todo lo imaginable y lo inimaginable; pero en cuanto reciben en sus casas una carta con matasellos egipcio, eso signifca que otro miembro del club, al mes exacto, les devuelve al lugar donde estaban antes de nacer. (Hermosa narración y hermosa historia, por cierto, no desvelo más). Pero si te gusta escribir, el arte, ponerte un tutú y lucirte; ¡todo claro! Además, eso te pone como el no va más ante la galería (y aquí quien manda es la galería o a la fosa, majete).
Cada día el proyecto que más vende es el "vivir al día", pero con grasa en la guantera. "Vivir al día" pero teniendo donde caerse muerto... ¡Claro! ¡La gente no es tonta! ¿En algún lugar tendrá que visitarme el médico si caigo enfermo, no? ¡Y zas! Se compran un pisito con una hipotequita, un pisito modesto. ¿Para uno sólo? ¿Y si conozco a alguien? Venga, un piso para dos. ¿Y si viene un tercerito? Venga, uno para tres. ¿Y por qué no la parejita? Venga, uno para cuatro. ¿No crees que tres es el número exacto?... Vasectomízate o descubre por qué la filosofía, cumbre del pensar, nació en Grecia (no te lo explico todo, guapo, que tú tienes luces para deducir). "Pero doctorcito, en Grecia también procreaban, a pesar de la reconocida homosexualidad." ¡Por supuesto! Y a la mujer le pagaban un salario y podía gobernar y todos los días la mujer de Platón le decía: cuida tú del niño, que yo tengo reunión de vecinos en el ágora. ¡Venga ya!
Todo lo que proyectes es un castillito como aquellos de Exin-Castillo, ¿lo recuerdas? (pues ya eres viejo tú también)... ¿Y recuerdas el Cine Exin?... ¿Y en qué geriátrico te hospedas?... ¿También jugaste con la Nancy o con la muñequita que regalaban con el jabón Elena? ¡Joder!... ¡Somos de la generación del 14 por lo menos!... ¿No jugabas con muñecas por ser varón y tener pilila?... Ya ves, yo era excéntrico hasta para eso. A mí me encantaba desmontar a la Nancy. Esos bracitos regordetes y esas piernas rechonchetas. Y la cabecita, ¡cómo te miraba! Yo le hacía carantoñas como si fuese Mr. Bean. Ahora bien, ¡eso de ponerle el vestidito! ¡La tenía en pelotas todo el tiempo! ¡No veas lo que fastidiaba ponerle el vestidito a la jodida Elena! Era rojo y con ribetes dorados... muy chillón... sólo se lo he visto a otra Elena que me cobró veinte mil pelas por que hiciese de Nancy... ¡obviamente no me dejó desmontarla!... Pero la muñeca que daban con el jabón Elena era una ricura... Tenía algo especial... ¡No, pervertidos, no! ¡No la miraba como imagináis! Esa forma de mirar la aprendí cuando me educaron. La educación me pervirtió como mandan los cánones. Especialmente la asignatura de religión en B.U.P... ¡Qué filigranas y qué arabescos!... Eso sí, y aunque me esté mal el decirlo... ¡las que montaba yo en esa clase! "Para el miércoles que viene, hijos, una redacción sobre la actualidad de Jesucristo". Ahí estaba yo el miércoles, treinta folios, la vigencia de Jesús. ¡Y me cateó el cucaracho! ¡Que lo había copiado! ¡Que yo no podía escribir esas cosas! ¡Que no era posible! ¡Que eso me lo había dictado por lo menos otro sacerdote!... Yo no me corté. Le dije: "Padre, ahora mismo, la redacción que quiera, en cualquier aula, a solas. Pero, por favor, esa acusación no. No sé si tendré dignidad o no, pero algo dentro de mí hace que salten chispas cuando usted me ha dicho eso." El cucaracho no lo dudó, cogió la libreta de calificaciones y una M.H. Pero yo no quería la mejor calificación, yo quería que no dudase de que lo que escribí lo había escrito yo. ¿Y sabéis qué me soltó? "Hijo, hay una asociación que necesita de mentes como la tuya. Es la obra de Dios, una obra que procura que sus hijos resalten." ¡Ahí sí que salté! Aunque tomase represalias y me quedase Religión para el resto de mi vida. "Lo siento, padre; pero es que yo a veces creo en el mensaje de Cristo". ¡No era tonto el cucaracho! Percibió la ironía. Y no siguió. Lo dejó ahí. No me quiso meter en el jardín de Balaguer. Siguió sacándome a la pizarra a leer. Decía que era un lástima que se desperdiciara ese sacerdocio que había en mí. ¡Lo siento, padre! A un par de días del final le confieso que quizás el sacerdocio no me ha abandonado. Pero le aseguro que algo en la entrepierna hubiese sido un serio obstáculo, un gran obstáculo -matemático-. Jamás he imaginado un confesionario para la confesión, sino para cosas que ni usted podría sospechar. Además, la obra de Dios no la puede acaparar un grupo de cuatreros. El mero hecho de que una asociación tome ese nombre precedido de un artículo determinado es presuntuoso, falso, huele a la oposición de lo que se predica; pero no puede ser oposición, porque la obra del diablo siempre es explícita, no es tan mentecata ni engañosa. Compréndalo... ¡Lo volví a hacer!... Me extravié... Hablaba de proyectos y acabo en el pasado. Tal vez todos los proyectos se fraguan en el pasado o lo que queda es barro que jamás podrás modelar. Pero tienes que proyectar o lobotomizarte. El cuerpo no puede estar quieto; ni el cuerpo ni los pensamientos. Alcanzar la quietud no es cosa para occidentales. Occidente está en su hormiguero mientras todo un mundo se le escapa alrededor. Pero proyectan como si el cosmos cupiese en un chip. ¡Optimismo no les falta, no! Sobre todo a los norteamericanos. Les basta y les sobra con un pc que tenga tantos gigas como kilos su poseedor. ¡Eso es el orgasmo! Y unas cuantas hamburguesas para tener fuerzas con las que apretar las teclitas. Y sentirse piratas desde la silla, aunque los michelines caigan por los flancos y los epiplones les separen un par de kilómetros del ordenador. Pero eso es la felicidad, sin más. Dar más vueltas a eso es estar "flipao". No se cuestionan más. Para ellos un proyecto es matar más viejas en su Play-Station. Y se sienten orgullosos de su "crueldad". ¡Y luego las asociaciones de derechos humanos criticando la violencia en los juegos de vídeo-consolas! ¡Matar viejas! ¡Qué juegos para mentes desquiciadas! Si al menos fueran palestinos o iraquíes, los jóvenes demostrarían patriotismo y civismo, ¿verdad?... ¡Están locos, estos occidentales! Pero proyectan bien, porque lo que proyectan va encaminado a que este globito haga "pum". Y mejor proyecto que ese, ¡ninguno!... Os lo aseguro... ¡Ninguno!... Un proyecto que, por supuesto, va unido a una moral indiscutible. ¿Queréis un ejemplo? Mirad las páginas X de los Estados Unidos. Mirad la página principal, en algunas se puede traducir al castellano. "Si eres menor de edad y tienes menos de 18 años no puedes entrar y deberás hacer click en NO; pero si eres mayor de edad y tienes más de 18 años haz click en SÍ y podrás gozar de las tías más impresionantes y guarras que hayas visto." ¡Eso es defensa a ultranza de la moral! ¡Y sobre todo confianza en sus ciudadanos y en el cumplimiento de la ley!... Porque seguro que cada chaval menor de dieciocho años hace click en NO y se larga. Imagino lo que pensará la criatura: "Cachis, de no ser por ese mensaje, hubiese entrado. Tendré que esperar diez años más antes de entrar." En Alemania son más suspicaces, más desconfiados; digamos que no creen tanto en sus ciudadanos como los norteamericanos. Hay un mensajito similar en la página principal, pero con un pequeño detalle. Si haces click en SÍ te pide algunos datos que demuestren que de verdad tienes 18 años... sólo unos datos... aunque sea una página guarrona... además datos cuya confidencialidad está garantizada: NIF, fecha de nacimiento con día, mes y año; tarjeta de crédito, fecha de vencimiento de la tarjeta... Aunque no te carguen un duro en la cuenta, pero para que no les tomes el pelo. Los norteamericanos no, esos dan por sentado que sin pedirte tanta monserga tú vas a ser honesto al mil por cien. No dudan de la juventud los norteamericanos. Se fían del mundo entero. Si acaso te hacen perder un poco de tiempo en el aeropuerto, pero por seguridad; parece ser que los bárbaros la tienen tomada con ellos y eso les obliga a ser desconfiados. Desde que les robaron dos torres del tablero de ajedrez no duermen tranquilos. Pero por lo demás, tienen fe en los demás y confían en corromper con el vicio bajo el estandarte de la libertad.
"Perdón, doctorcito: ¿no cree que es de mal gusto entrar en ese tipo de páginas que ha mencionado? Cuanto menos, demuestra una carencia a ese respecto en su vida, ¿no es así?"
Como siempre, eminencia, vuelve usted a equivocarse; pero se lo digo con todo el respeto del mundo. Yo entro para analizar, para estudiar, para aderezar mis ensayos. ¿No se lo cree? ¿Cree que ironizo? Me la suda lo que crea. Concretamente me interesa ver la catalogación que hacen de las "perversiones". En esas páginas el cliente puede elegir según la "tendencia" o "perversión" que más se adapte a sus inclinaciones. ¡Totalmente taxonomizado! ¡Hasta sesenta y cuatro tendencias distintas! ¡Qué digo! Si te metes en una página japonesa encuentras el triple de tendencias. Pero no recomiendo las páginas japonesas. Ni siquiera yo, que soy forense, tengo a veces el estómago muy preparado para esas páginas. ¡Y os lo digo como forense, no como persona dotada de sexo! Pero convencionalmente, más de sesenta. No las cito aquí, pero quien no las conozca es que no es ni de mediados del siglo pasado. Por otro lado, han existido siempre. Pero te venden como actual y extraordinario lo que los romanos hacían en desayuno, comida y cena. Para un analista esa catalogación no tiene desperdicio: intentar averiguar las razones que llevan a una tendencia o a otra, por qué hoy esto mejor que lo otro y asociarlo al tipo de carácter... ¡los juegos son infinitos y no muy desencaminados de tener un carácter científico! ¿Que entro para machacármela? No. ¿Que opina usted lo contrario? Me da igual. Llegado un punto, el sexo es tan deplorable como el comer, el beber y el dormir. Y cuando ves las posturas que hay que adquirir para acoplarse, ves que al mono le queda mucho por evolucionar y que está en un período transitorio lamentable. Teníamos que unirnos del modo más complicado. Si quiero ver cómo entro no te puedo ver la cara; si te miro a la cara no veo cómo entro; si te miro y veo cómo entro te tienes que plegar como un chicle. ¡Y qué esfuerzos! ¡Y qué sensación de ridículo! Prefiero Gorilas en la niebla antes que The Hookers. Hay más naturalidad en el primer documental que en la segunda demostración del desequilibrio corporal humano. Afortunadamente el amor ayuda a vencer ese ridículo. El amor pone las cortinas para que estas cosas de analista queden relegadas y como en el sótano. Cogemos a Richard Gere y no le imaginamos en un demi-plie, gran-plie, 69, more canino, peregrino... Aunque lo que pretendamos es plegarle y replegarle en tales usos... No sé si le he contestado... Pero por si le interesa, ya no entro en esos sitios. Ahora ya no visito páginas, sólo visito burdeles. Debe ser exclusivismo, principio de selección natural, buen gusto, el fin de los días. Llámelo equis. "¡Qué vergüenza esto que está usted diciendo!" Verá usted, el cinismo y la verdad follan bien; quiero decir que hacen buena pareja. Todo lo demás es falta de confianza, insinceridad, guardar silencio por miedo. Y créame, entre el miedo que te hace inexistente y que convierte las palabras en un támpax y la obscenidad del cinismo, prefiero esto último. Tampoco hay tanta obscenidad. Yo soy pudoroso. No le doy pelos, pubis y señales de aquello que le cuento. Los labios siempre deben estar abiertos a la verdad de las cosas, aunque sea una verdad subjetiva. El sexo ya no es un tabú; fumar es un tabú, comer compulsivamente es un tabú, mostrar aburrimiento es un tabú. Todo lo demás es lícito, puedes mostrar la colita sin temor a que te encierren por exhibicionismo. Pero no eches humo por la boca, ni muestres tu cinturón de bacon en la piscina; ni digas en una reunión que has visto funerales más amenos: ¡te marcan de por vida! ¡ni se te ocurra cometer ese agravio contra el pueblo ovino y democrático! Toleran poco esas afrentas. ¡Muy poco!
"Pero en la prostitución sólo hay explotación y ficción, nada que pueda gratificar" ¿Está usted seguro? Hay que pagar y gratificar. Eso por un lado. Y respecto a la satisfacción que uno puede obtener, obviamente, no es la de pensar que hay "amor", "correspondencia", "reciprocidad". ¡En absoluto! Te encuentras lo mismo que te puedes encontrar en el matrimonio o en la pareja: uno quiere y otro no. Es raro que exista el momento justo en que los dos estén a pleno interés. Y si eso se da, es que los dos están muy hechos polvo. Y sobre la explotación, me confunde usted. Yo no generalizaría. Ya sabe el tópico: no se puede blablageneralizar. Se lo digo porque he escuchado cosas como: "Soy un ama de casa fiel y hago esto por mi marido, para pagarle unas vacaciones en China; así que no sienta usted apuro, señor." "Esto es más cómodo que estar ocho horas de secretaria y ganar 1200 euros al mes. Ganas eso en un fin de semana y no hay esfuerzo alguno. No tenga usted complejo." "Esto es como cuando estás en una granja y matas un pollito. Te da apuro el primero. A los otros les quiebras el cuello como si quebraras un mondadientes. Además, muchos no llegan, otros sólo quieren hablar, otros llegan demasiado deprisa. Conclusión: sólo un dos por ciento puede ser fastidioso. Y por un cuarto de millón de pelas al mes tampoco vas a poner el grito en el cielo. Así que mete cariño, mete, que estoy muerta de ganas." "¿Reparos morales con ese cacharro? ¡Vamos, cielo! Yo estoy aquí porque quiero. ¡Pues buena soy yo y menudo carácter tengo! A mí me va el mambo." "Se gana aquí más estando licenciada en tres carreras, que ejerciendo en lo que has estudiado. ¡Mucho más! No te miento si te digo que hasta seis veces más. En cinco años ganas lo que otros en una profesión bien remunerada toda una vida. Además, cuando alguien nos gusta, también disfrutamos, sólo que no lo decimos para que no se le suban los humos al "paciente". Por eso no te pienso decir nada. Ponte cómodo, cielo." Comprenderá usted que con seis mil comentarios como esos tenga, cuanto menos, una micra de duda razonable de que yo sea un Nabucodonosor. Pero siempre queda el arrepentimiento, buscar al amor de tu vida y darle el sueldo. A cambio tendrás un par de hijos, cinco semanas de polvos, unas cuantas masturbaciones y televisión digital de por vida: en suma, una familia, la célula de la suciedad... Realmente, caballero, todo es explotación y ficción; y todos nos gratificamos como podemos, aunque sea con dolor. A veces hasta leemos a Thomas Mann para gratificarnos... ¡Incluso a Heidegger! ¿Se da cuenta de lo abisal del ser humano? Puede que todo lo que te mantenga vivo, gratifique. No sé... Pero en fin... Lo que usted diga... De acuerdo en lo de la prostitución... No le quito la razón... Explotación, ficción y falta de gratificación. Aquí paz y allá gloria. ¡A rezar, que es domingo!
Pero me termino. Y termino. Os hablaba de los proyectos. Si miras hacia arriba, busca el lugar que más te guste, el más alto, uno mediano o uno cercano al punto desde donde miras. Sólo ten en cuenta que ese lugar al que miras, es desde el que caerás. Porque todos terminamos cayendo. A lo que verdaderamente hay que apuntar nunca se apunta. Pero siempre alcanzarás un premio de consolación, según la dosis de ignorancia que estés dispuesto a aplicar. Pero si sabes demasiado, ya sabes qué remedios hay para olvidar. Ninguno es recomendable (hablo como forense). Si has decidido no ser ignorante, te espera una piscina de vacío más honda que el universo. Y un día querrás perderte en alguna parte, con alguien, siempre se busca a alguien. La soledad es increíblemente voraz como para resistirla. A no ser que hayas conocido bien al hombre; y entonces optas por irte de aquí o con los animales. A ellos dedicó el auténtico Destouches su última obra, no a hombre alguno. Y al poco tiempo le largó la vida. No podía ser de otro modo en los que ya no aguantamos el desencanto.
No hemos sido nada ni nadie; propagar la especie era la función de los más; los rezagados que intentaron mirar por debajo de las faldas de la naturaleza hemos recibido castigos más severos que los mitológicos. Hemos sido castigados sin castigo y sin razón. ¿Y qué más da? Hemos progresado hasta el punto de engañarnos más fácilmente que nunca y más rápidamente. Basta un chute de cultura en las venas y ya eres un supermán de medianoche: a volar. Basta encontrar un juego de lenguaje que jugar, de nuevo mi viejo Wittgenstein, y ya está. No le vas a encontrar más sentido a la vida por más vueltas que le des. Y cuando más desasistido te sientas, más solo, más abandonado, más agraviado por la falta de aire; cuando te dé por ser nena y quieras llorar y el estómago lo tengas en la garganta, piensa que eso le ha pasado a todos. Igual que la muerte. También le ha pasado a todos. Es el mejor consuelo que puedo encontrar en este viaje al fin de la noche que aquí termina.

18.8.06

Rigodon


Ya veo que Poulet me tiene fila... Poulet, Robert, condenado a muerte... ya no habla de mí en sus artículos... antes yo el gran tal... el incomparable cual... ahora apenas una palabrita ocasional con bastante desdén... Ya sé yo por qué, es que nos cabreamos... al final me tocaba los huevos, ¡tanto andarse por las ramas!... las convicciones no te conducen a Dios, ¡ya puedes estar seguro!
"No, ¡qué hostia!... ¡ya lo creo que no! ¡digo lo mismo que Ninon de Lanclos! ¡Dios, invención de los curas! ¡antirreligioso de todas todas!... ¡ésa es mi fe y punto!
-¡Vaya autoridad, el Ninon!... ¿nada más, Céline? ¡huy! ¡huy!
-¡Sí¡ ¡Sí, Poulet! ¡más y mejor!
-¡Ah!... ¡a ver! ¡que yo me entere!
-Todas las religiones son "Jesucristo", católicas, protestantes o judías, ¡en el mismo saco! ¡a mí no me la dan! ya lo crucifiquen o le hagan tragar hostias, ¡la misma ralea! ¡la misma impostura! ¡cuentos! ¡engañifas!
-¿Y qué más?
-Pues, ¡que no acaba ahí la cosa! ¡intente seguirme, tontaina!
-¡A ver! ¡A ver!
-Sólo hay una religión: católica, protestante o judía... sucursales de la tienda "El niño Jesús"... ¿que se pelean? ¿se destripan?... ¡pamplinas!... ¡corridas sangrientas para bobos! el gran trajín, el único, de verdad, su acuerdo profundo... atontar, destruir a la raza blanca.
-¿Cómo, Céline? ¿Qué me dice?
-Puro mestizaje, matrimonio, ¡claro! ¡con todos los sacramentos! ¡Amén!
-No le acabo de entender, Céline...
-¡Entienda, condenado a muerte! Todas las sangres de las razas de color son "dominantes", amarillas, rojas o violáceas... la sangre de los blancos es "dominada"... ¡siempre! los hijos de las encantadoras uniones mixtas serán amarillos, negros, rojos, nunca blancos, ¡nunca jamás blancos!... ¡chúpese ésa! ¡con todas las bendiciones!
-¡La civilización cristiana!
-¡Creación, Poulet! ¡imaginación! ¡estafa! ¡impostura!
-¡De todos modos! creación a lo grande.
-¡Mestizaje! ¡destrucción de veinte siglos, Poulet! ¡nada más! ¡a propósito! ¡creada para ese fin! ¡cada creación entraña, en sí, con su nacimiento, su propio fin, su asesinato!
-¿La iglesia asesina, Céline?
-¡Ya lo creo! ¡y usted también! ¡no hace otra cosa, su Iglesia! ¡culo bendito!
-¡Le gustan demasiado las paradojas! ¡Céline! ¡los chinos son antirracistas!... ¡y los negros también!
-¡Vaya una chorrada! como vengan aquí sólo un año, ¡dan por culo a todo el mundo! ¡la suerte echada! ¡no queda ni un blanco! raza que nunca existió... un "maquillaje", ¡y se acabó! ¡el hombre de verdad de la buena es negro y amarillo! el hombre blanco, ¡religión mestizante! ¡las religiones! judías, católicas, protestantes, ¡el blanco, muerto! ¡ya no existe! ¿a quién creer?
-Céline, me hace usted gracia... "
No he vuelto a ver nunca a Poulet... he leído sus artículos de vez en cuando... pequeñas alusiones... nada más... lo molesté un poco...
Así comienza la última obra de Louis-Ferdinand Céline: Rigodon. Es el libro al que consagró los últimos meses de su vida. Para el que quiera encontrar un sentido a la vida y tener espasmos justificados de optimismo, está en Editorial Lumen, en la colección Palabra en el Tiempo; y es el número 190 de esta colección.
Buenas noches

17.8.06

He de cruzar líneas azules y grises en la noche del viento.

Divagación

Creo que la importancia de una ilusión es que haga germinar una raíz. La ilusión parece desaparecer y no caemos en la cuenta del posible fundamento que se ha originado. No saber ver esto, mirar sólo hacia la ilusión, es derivar en la errancia y vivir en la ficción de un continuo renacimiento en el que nada renace. Nuevos paisajes, nuevas personas, nuevos ambientes: y siempre una constante novedad a la que algunos denominan "ilusión" como opuesta al "tedio". Tal vez no es así. De una ilusión puede nacer algo que hay que cuidar, aunque la ilusión no ilumine con la misma intensidad o parezca extinguida con el tiempo; porque ha nacido un fundamento, una raíz. El arraigo muchas veces oculta la ilusión, pero ofrece cosas que hacen ver la constante ilusión como un constante espejismo. Pero sucede que el arraigo supone compromiso, constancia, estabilidad... y no morir por ello.
(Antonio, bodeguero mío, te pedí un vino acorde con mi personalidad, no un mejunje que me hiciese proferir estas cosas)

Los últimos días de Destouches C. IV


Casse-pipe y Conversaciones con el profesor, un librito de Céline que había en la biblioteca antes de que la cerraran por reestructuración hace seis meses, ha desaparecido. Cuando hoy fui para ver lo que el faraoncito de Madrid había perpetrado, comprobé que ese libro ya no estaba en los fondos de la biblioteca. "¿Qué ha pasado con esa obrita de Céline, señorita? Antes la tenían y ahora no figura en los fondos?" "Pues ni idea señor. En efecto, no figura... Lo siento... Por cierto, ¿ese tipo no era nazi?" ¡¡¡¿¿¿???!!! (Así me quedé) "Señorita, sobre quién era ese tipo no discuto... Cierto que tenía fama de maldito... Pero los nazis buscaban las obras de arte de otros países para incautarlas y llevárselas para Alemania; Gallardón sencillamente permite que se las quiten en cada reforma sin tener ni puta idea de su rastro. ¡Si es que hasta los nazis degeneran, a pesar de que sigan con sus obras faraónicas." ¡¡¡¿¿¿???!!! (Así se quedó ella)
Pero ha estado bien la obra en la biblioteca. Han desaparecido cinco obras más, pero vamos, eran obras antiguas, descuartizadas y no estaban de moda. O sea, que al fin y al cabo, nada que importe, sólo carne de cañón para las librerías de antiguo; bazofia de museo, estiércol para Albertito.
La única vez que se me ha ocurrido escribir a la prensa (¡y me publicaron los testamentos, hay que tener valor!) fue por la cuestión de cómo tratan los libros algunos borregos de biblioteca (¿borregos o lechales? Supongo que lechales, porque hay que ser de muy poca edad y educación para hacer lo que algunos defenestrados mentales hacen). Los de la Biblioteca Central me respondieron, creo que ya lo comenté en algún sitio. Entre la punición que pudiese coartar la libertad de expresión y el acceso a los fondos bibliográficos a pesar del maltrato de los mismos, la segunda opción, sin lugar a dudas. Hay que permitir que si algún jovencillo quiere arrancar algunas laminillas de la Summa Artis, lo haga. Total, un pecadillo. Además, así entre birra y polvo, le dirá a la novia o al novio que ese cuadro sobre el dormitorio fue una hazaña de rata de biblioteca. ¡Y tan panchos! Después, si sale algún chorizo que diga "gugu gugu" se le manda a la escuela para que no cometa los pecadillos de los padres. Si la educación fracasa, ¡a hostias contra los profesores! ¡Al paredón con ellos! ¡Que los crucifiquen! ¡Malhechores! ¡Vagos! ¡Maleantes! Pero los hijos no pueden hacer lo que hacen los papás... ¿Se nota el extravío?... ¡Natural!... Son los últimos días... El saldo... Las rebajas mentales, la basurita que queda... Hay que hacer limpieza antes de que venga el forense, así que no esperéis ninguna joya... Las joyas las empeñé para pagarme las escort más fascinantes que os podáis imaginar... Así que ya no queda nada potable ni en el fondo ni en las formas. Sobre todo en las formas. Las pocas formas que me quedaban las mandé a la mierda el 9 de julio del año pasado. Después hice del balbuceo un estilo de muerte, pero el que no sepa verlo es porque está estreñido o paga hipotecas o cree en la democracia "como el menos malo de los sistemas de gobierno posibles". Así que laxantes y al trono, al huevo, al gran cero que todo lo consume... y si tiráis bien de la cadena a lo mejor mañana no os encontráis al despertar. Pero lo dudo.
Y hoy llovía al salir de la biblioteca. El diluvio. Pero nada de universal, muy parcial. Pero me chifla el cielo gris y amenazando lluvia. Amo los días grises. "Doctorcito, ¿y qué sacó usted de la biblioteca? ¡Si ya no lee ni las revistas pornográficas!" Pues mire usted, saqué algo para disimular. Me puse las gafas y fui de culto. Pero con la lluvia me tuve que meter los libros bajo la chaqueta y a correr. Pero esta tarde los devuelvo y en el trayecto... ¡como Dios! Me meteré en un bar, pondré los tres libros boca arriba, que se vean bien los títulos y a poner cara de gilipollas. Eso luce que te cagas. Y yo nunca he "leído" revistas pornográficas. ¿Los títulos? Tonterías, nimiedades, absurdos. Nada de Ken Follet ni del Brown ese. Palabras y sangre de Papini; Cefalú o El laberinto oscuro de Durrell (para releer, porque me quedé sin él de prestarlo y regalarlo); y Poesías de Catulo, una versión bilingüe latín-castellano (para recordar que hubo un día en que adoré los clásicos). Lo dicho, porquería, cosas que no leeré pero que lucen. Además he perdido vista por un tubo; tendría que haberme hecho unas gafas nuevas. Pero ya da igual. Para lo que hay que ver.
"Doctorcito, ¿cuándo dejará de echar tanta peste? Nosotros estamos aquí para lo magro, para lo sustancioso y refinado y, la verdad, hasta ahora nada de nada. Para caca de la vaca ya tenemos la realidad o la televisión. ¡Venga, doctorcito! Denos algo de lo que nos gusta oír, ya sabe; usted conoce nuestros gustos. Si no, se va a quedar sin halagos y sin aplausos. Y si no le gustan los aplausos, al menos hágalo por nosotros, que estamos enfermos y necesitamos cosas bonitas."
¡Joder! ¡Ésta sí que es buena! ¿Lo magro? ¿Lo sustancioso? ¿Cosas bonitas?... Yo os puedo decir dónde está lo refinado, lo elaborado, lo que ha pasado por todos los laboratorios del organismo: desde la laringe hasta el recto. ¿Queréis magro? ¿Queréis algo refinado y trabajado? ¡Pues más refinado que esto no hay nada! Laringe, esófago, cardias, hígado, pancreas; estómago, píloro; intestino delgado, intestino grueso... ¡Mil laboratorios dándole que te pego a la papillita que yo os doy aquí limpia de polvo y paja! ¿Y encima me pedís algo sustancioso? ¡Miserables! ¡Desagradecidos!... ¿Lo que necesitáis? ¿Quién sabe eso? No necesitáis nada. Se necesitan carencias. ¡Sí, sí, sí! ¡Carencias! Pero de las de verdad, no de las de hadas y rosaledas. Carencias de trinchera y de andamio... carencias de emigrante... de las que conocieron David y Goliath. ¡Algo magro! ¡Por aplausos! ¡A mí qué los aplausos!... ¿Enfermos? ¿De qué? No podéis estar enfermos si os ponéis lo que os tenéis que poner o si os quedáis quietecitos frente al televisor o con los amigos levantando y derribando el mundo con vuestra oratoria de Cánovas y Sagasta. ¿De qué os quejáis? ¿Aburrimiento? El que se aburre es por ignorancia, sí, ¡por ignorancia! Porque ignora la cantidad de daño que puede hacer a los demás y porque se siente impotente para llevarlo a cabo. ¡Pero qué pasa con esa autoestima, joder! ¡Si os lo proponéis os aseguro que cada día os lleváis a casa la yugular de diez o doce víctimas! ¡Tenéis capacidad más que de sobra! ¡Sois humanos aunque no lo creáis! ¿Aburrimiento? Eso es que desconocéis el arsenal de veneno que se filtra a cada segundo por vuestras aurículas y por vuestros ventrículos. ¡Ánimo! Probad poquito a poco. Primero con alguien que os caiga regular. Mentalizaos: "Yo puedo joderle, yo puedo joderle; joder a los demás es natural, joder a los demás es natural." Y cuando veas pasar al fiambre por delante de tu puerta, verás cómo se te va abriendo el apetito. Es como perder kilos, pero a la inversa. ¡Ánimo! Insisto: el aburrimiento es ignorancia de la mala hostia que llevas dentro y que deseas descargar en el prójimo. Si tienes dotes, esa descarga la puedes hacer con sutileza, como Hannibal Lecter cuando hipnotizaba con las palabras a sus víctimas para que se suicidaran. Pero para eso hay que ser forense como la copa de un pino y que te hayan metido un bosque de coníferas por donde le dices -o deberías decirle- "hola" al mundo cada día.

16.8.06

Los últimos días de Destouches C. III


Cielo, vida, corazón, ¿qué es el amor? ¿Plagiar todas las novelas románticas y practicarlas en un nidito hasta que incubemos lo que nos ate en los juzgados? ¿Susurrar en tus oídos y en tu piel, cada noche, un poeta distinto con caricias distintas? (Te recuerdo que hay 365 noches en un año, si no es bisiesto, amor mío) ¿Hacer de Hugh Grant/Richard Gere y Julia Roberts/Juliette Binoche cada día? ¿Montar un Hollywood made in Spain a cada instante? ¿O es suficiente con creerlo? Aunque yo pienso que con esto último no es suficiente. No basta con creer en el gazpacho, hay que catarlo. Ayer leí en un diario que una directora de teatro decía que con el amor ya no es suficiente para vivir. ¡Ja! Ni para morir, diría yo. Pero, mon amour, ¿qué es el amor? ¿Una fantasía distinta cada madrugada? ¿Sentir dos personas -las mismas personas toda una vida- con intensidad la pasión que nos han descrito bajo los efectos de la absenta o que nos han filmado siguiendo la zanahoria de un talón de varios millones de dólares? ¿El amor es sacar las espadas en un duelo? (Si es esto, sé de un chico que está deseando cruzar su espada con la mía; mas no sería un duelo precisamente el cruce de los aceros) ¿El amor es que cada noche te vayas volando hacia la cama con alitas en la espalda y en los pies? Con tanto cazador suelto podrían confundirte con un pollo.
Aunque, más que preguntarte por el amor, debería preguntarte por el disco que has escuchado hoy o por la película que has visto; así sabría exactamente lo que buscas. En cualquier caso, sé que dura exactamente lo que dura la pista o la cinta. "Amor eterno" creo que se llama, vida mía. No confundir con el "amor para siempre". Eso lo inventaron los de Varon Dandy.
Si estuviese Torrente aquí nos haríamos unas pajillas sobre eso del amor y la amistad, ¡incluso con mariconadas! Éstas no pueden ser descartadas en ese tema. Es un tema complicado. No es fácil responder. Desde luego, si el amor depende de los sentimientos, los bipolares y los inconstantes van a necesitar una legión de amantes; y que yo sepa la inconstancia es ley desde hace ya algunos añitos. Eso no quiere decir que las personas sean frívolas, caprichosas o irresponsables. No. Es eso del "pensamiento débil", ya se sabe, culpa del siglo pasado y los totalitarismos y el olvido de las diferencias. Al menos eso dicen los que comen para pensar y piensan para comer.
Si te soy sincero, corazón, a mí el amor me parecía lo más total, la cima de todo. Yo era un romántico empedernido. ¡Un romántico de psiquiatra! "Usted tiene que follar más, aunque sea con putas; y pensar menos en el amor. A la mierda el amor." ¡Consejo de un especialista! ¡Lo juro! "Usted tiene metidos los libros en la cabeza y los sentimientos en el corazón. Pero, ¿y la punta de la polla, qué? No podemos dejar de oír los alaridos de la más importante cima de nuestro organismo" Os he de decir que el especialista era varón. Lo digo por si no lo habéis adivinado. Sólo le visité una vez. Y no me curó el romanticismo. Hizo falta mucho más y más doloroso para que el romanticismo me mostrase de qué estaba hecho. Pero me convulsionaba el amor y su enigma; el amor era un enigma sutil y embriagador, algo que te desbarataba todos los planes... y algo estéril. Sin duda, lo mejor que se ha escrito sobre esas situaciones de enamoramiento es "Fragmentos de un discurso amoroso" de Roland Barthes. Desde que leí esa obra, adopté ese apellido para la principal cuenta de correo electrónico que tengo. Esa fue la razón. Toda mi patología aparecía ahí. "¿Y el remedio, amargado doctorcito? ¿De qué manera se convirtió usted en el desecho humano que ahora es?" ¡Mi querido amigo! Insisto, yo no estoy amargado. No hay sentimientos, eso es todo. ¿Y cómo me convertí en un desecho humano? Creo que no tengo nada de "humano"; así que no soy un "desecho humano". Pero admito que soy una piltrafa, de acuerdo. A mí me gustaba usar el término de ananthropos. ¿Me preguntaba usted por el remedio? ¡Muchos! Hubo muchos. La convivencia, la costumbre, el tedio... Y una cosa muy importante -se lo digo como doctor-: si pretende que alguien elija entre el amor a usted y lo fisiológico... ¡Ni lo dude! El amor tiene perdida la partida de antemano. ¿No me entiende? Se lo explico con unos ejemplitos. Dejar de fumar por amor. ¡Una mierda! Como máximo dejas de fumar dos meses por esa razón. Después, un cartón diario. Demostrado. Más irrefutable que las leyes de Kepler. Dejar de beber alcohol por amor. ¡Y yo soy Poncio Pilatos vestido de faralaes! Acabarás dejando las bodegas del Corte Inglés secas. O convives con el alcohol -con cuidadito al hacerlo, porque los testículos y el alcohol, ya se sabe, en fin, puedes saltar- o adiós pareja. ¿Lo mejor en estos casos? Joaquín Sabina y Donde habita el olvido. ¿Recuerdas ese verso: Demasiadas cervezas, dijo al ver mi cabeza...? Eso lo oía yo decir cada mañana, cada tarde, cada noche... mes a mes... las cervezas dejaron paso al whisky. En fin, ¡una genuflexión para Sabina! Y lo dicho, entre el amor y el alcohol: genuflexión y víctima sacrificial para Baco. Dejar de "volar" por amor. ¡Aquí sí que sería para desternillarse! Si te dicen eso, piensa que tu pareja no sólo no dejará de "volar", sino que necesitarás de un telescopio para verla amerizar en Plutón. Entre "volar" o amar, ni siquiera plantees la disyuntiva: Ana Torroja y Aire. El cuerpo es adictivo. Los caballos del Fedro, cuando el cuerpo es invadido, se convierten en borregos y ya no hay alma ni auriga que valga. He visto chicas de catorce años, he visto el caballo blanco y el caballo negro de su alma rebosantes de plenitud; y pasados dos años eran figuras famélicas, esqueletos andantes que me recordaban los documentales de Auswitch. ¿Me pregunta usted por los remedios contra el romanticismo? No sé, así, de repente. Quizás estoy pirado, porque, la verdad, tal vez no hay motivos para no creer en el amor, ¿verdad? Pero que estoy pirado es algo de lo que a usted no le cabrá la menor duda.

Los últimos días de Destouches C. II


Pero luego viene el día después, la resaquita, la dispepsia de la barbacoa. "Pero estuvo bien, lo que me pude reír". Es lo bueno de las fiestas, te puedes reír de un montón de gente: acude todo el rebaño vestido de seda. Hay materia para la cháchara. Cada gentilhombre de placer tiene su porción de tarta para el chiste fácil. Los baladrones de calleja siempre te sueltan la misma homilía: "Anoche me tiré a Laura. ¡Qué pedal llevaba encima! ¡Íbamos mamados!... ¡Pero qué polvazo!" Así nace el amor, los sentimientos que vinculan, la transaminasa glutámico-pirúvica en índices que te pueden ayudar a quitarle las llaves a San Pedro si eres perseverante (thanatos)... ¡Quién no ha sido joven e inconsciente alguna vez! ¡Quién no se ha desencantado llegada la madurez en alguna ocasión! ¡Quién no ha sido cadáver alguna vez después de su vida!... Pero lo dicho: el día después todo se ve distinto, maquillado; ¡inventado, si la alta graduación nos hizo olvidar todo! O se comenta "objetivamente", se disecciona, lo llevamos al platito del diario y lo adecentamos, ponemos lema, plica, respetamos las bases... ¡y a tomar por culo! ¡1900 euros de premio en narrativa! ¡Pero eso los que saben ver la palabra con los ojos del Tío Gilito! ¡Con su exposición, con su nudito y lacito bien hechos, con su desenlace! Los más arriesgados practican el dodecafonismo literario o el bretonismo de la sinrazón pura: es una corriente literaria muy extendida en la Europa de los psiquiátricos. Yo la practicaba entre sueñecito y sueñecito, si el compañero de al lado dejaba de creerse el hijo de Satán; porque cuando le daba la transformación no había quien pudiera concentrarse. ¡Qué alaridos! ¡Qué maneras de llamar a su padre! Una vez me hartó y le dije que no podía atenderle, que estaba pactando una tregua con Jesucristo. ¡Seguro que no me creéis! ¡Pero el fulano se calló! ¡Y yo no grité! Salí de mi celda, abrí la suya como pude, le vi de color violeta genuflexión y con todo el laconismo del mundo le planteé por qué no podía atenderle a pesar de ser mi hijo. "Jesucristo quiere hacer creer al mundo que ha vencido. Ha robado las actas que declaran que la vida, el amor y el bien eran farsas envenenadas. Estoy consiguiendo tiempo hasta que mis emisarios consigan recuperarlas. Así que te ordeno que te calles o la muerte, el desprecio y la indiferencia pueden estar amenazadas por el imperio de la prensa. ¿De acuerdo, hijo?" Se me quedó mirando con la espuma cayéndole por la boca y con cara de idiota, como si intentase calibrar lo que había dicho. Yo me fui echando leches a mi habitación. No es bueno usurpar el papel del diablo mucho tiempo.
Pero resultó. Tuve tiempo para dedicarme a mis escritos entre hipnótico e hipnótico. ¡Ah, qué tiempos! ¡Las enfermeras eran ángeles! "¿Quién se va a tomar esta pastillita para olvidar su hiperintelectualismo y su hiperemotividad y su frenesí autolítico?" (Con qué voz tan dulce lo solicitaba. ¿Cómo negarse a ingerir esas dosis de elefante?) "Tu putita madre, Palomita" (decía yo para mis adentros)... ¿Habéis visto? Me vuelvo a extraviar, me pierdo. Quiero hablar del día después de la fiesta y acabo hablando de las casas de higiene mental. Así no diré lo que tengo que decir... Siete días no dan para tanto. Ni a mil pulsaciones por minuto... ¡Ni hablar! De todas formas, ¡si yo os contara las experiencias en esas casas de pureza! Una vez le dije a uno de mis catedráticos si podíamos hacer el examen de junio en la sala de recreo o si teníamos que esperar a que nos dieran el alta. Una de las más grandes experiencias. Me dijo que ya tenía las notas asignadas. Yo matrícula. ¡Pero, por Dios! Así, sin examen. ¡Qué injusticia! "¿Injusticia? Me basta leer tres comentarios de cada uno de mis alumnos para saber qué hay detrás y le juro que en la vida me he equivocado al evaluarles. Y con usted no tengo ni un átomo de duda. Es usted un metafísico puro y la ontología es su fuerte." ¡Qué hemorragia de satisfacción! ¡Que un catedrático te diga eso antes de que te sirvan un cóctel de colores para ver a Dorothy más allá del arco iris! ¡Si no fuese porque los antidepresivos a dosis de mamut no te la levantan, me hubiese corrido allí mismo!... Lo dejo... Os sigo hablando del día después de la fiesta... Sí, después de la fiesta los hay que son mejores. Han confesado y comulgado el día anterior y no pecan. Pero piensan que mañana han de hacer alguna cabronada, porque si no, el domingo ¿qué le van a contar al machorro del confesionario? ¿qué penitencia van a hacer -necesitados como están de penar y penar- si no hacen alguna putadita?... Y luego están los que hoy no trabajan, los que están de vacaciones, los que siguen de fiesta pero con los epiplones un poco más dilatados y con el flanco derecho quizás -sólo "quizás"- un poco tomado por el enemigo. Pero nada grave: alguna necrosis hepática que cogió el bolso y salió a dar un paseo, una anemia hemolítica que fluye cual riachuelo para ver qué tal están los canales, puede que alguna isquemia silenciosa quiera jugar una mala pasada inocentemente sin ser consciente de la que puede montar... Aunque, un día después y en vacaciones, tiene sus riesgos. Hay que habituarse a ser feliz, a disfrutar; y hay mil modos. ¡Pues no ofrece la vida caminos para el ocio! ¿Cómo es posible que haya gente que se queje de que no hay nada que hacer? ¿Quién coño puede creer en eso del tedium vitae? ¿Cómo puede haber alguien al que le dé por leer a los clásicos y creer en el significado de ese latinajo? Está la lectura para ser más desgraciados, el cine para ser más ilusos, el arte para conocer un sistema de reglas que sólo los artistas conocen; la música para evadirnos más de lo que nos evaden el alcohol, las drogas, los hipnóticos, los burdeles; el ejercicio físico, la tele y el vacío. Tenemos las acciones sociales, el civismo, la solidaridad, la caridad; las misiones: pero somos tan egoístas e individualistas que no nos fijamos en los demás. Siempre tiramos del pretexto fácil: "¿Por qué yo, que gano 600 euros al mes he de ayudar; y quien gana 60000 euros al mes explota y explota y explota y encima está bien mirado por esas asociaciones que piden mi apoyo?" ¡Pero mira que sois suspicaces, joder! ¿Y a vosotros qué os importa que alguien gane siete millones de pelas al mes y le importe una mierda que se muera medio mundo? ¡En su conciencia irá! Si fuese así y optásemos por hacer boicot a ese tipo de gente no compraríamos un puto libro ni un puto cd; y escupiríamos sobre el 90% de intérpretes musicales y cinematográficos. ¿Pero a que guardáis la salivita para el marisco antes que para XXX (aquí no nombro mitos)?... Pues eso, el día después es un día más, un día que debe vivirse como un día más a la espera de nuevos días de fiesta en que pasarlo genial. Para la resaquita una birra. Para el hígado... bueno... depende... ¡según cómo se encuentre! Si está muy machacado, habrá que ir pensando en sustituirlo por el de algún animal superior al hombre... El cerdo, por ejemplo.

15.8.06


"La duda constante, la skepsis, la dialéctica; la muerte como infundamentado fundamento de todo lo que alienta, la traición como continuo, los ideales de amor y amistad como subterfugios para la procreación y la subsistencia de la mediocridad. Olvidar esto es morir, reconocer que se olvida es reconocer lo inevitable."

13.8.06

Los últimos días de Destouches. C. I


Te puedes sentir hermoso y enamorado el tiempo que haces la digestión. Después es muy posible que te des cuenta de que la cena que papeaste a la luz de las velas la jiñas en el mismo agujero que otros. ¡Pero qué parrafadas mientras se toma uno el aperitivo o el licorcito de hierbas! "¿Esto da muchas calorías? Que si no, luego tengo que hacer pilates" Así habla una madame Bovary de nuestro tiempo que se suicidaría si la báscula la pusiese en el terrible trance de que su marido la mandase a la mierda por falta de encanto.
¡Y no veas la de terrazas que muestran sus Bovary o sus imita modelos! ¡No habría zanahorias suficientes para tanto conejo a la caza! ¡Cuánta alimaña con una cerveza del tamaño de un cáliz para sangre de mil Cristos sobre la mesa! ¡Y qué sonrisas! ¡Y qué falsedad! ¡Y qué amargura! Pero las peores estaban acompañadas. Las veías con las tenazas atrapando un par de nueces en lo mejor de la vida y las tenazas decían "gugu gugu".
Y los veo aquí, frente a mi portátil, sonrientes, con el mondadientes de la felicidad al equis por ciento T.A.E. limándose las mandíbulas. Lo tienen todo asegurado: piso, hijos, trabajo; bólido, familias... ¡La suficiencia la exhiben sin el más mínimo pudor! Y sus discursos son el no va más de la indigencia: quieren más, necesitan más, se parten el espinazo por más de lo mismo... de la misma filigrana sobre el vacío. Pero para ellos este páramo es un bosque con mil Dionisos y un Yahvé; su imaginación es bastante pobre. No le puedes pedir mucho al polvo.
¡Y a la verbena! ¡Y a celebrar las fiestas!... ¿Pero qué coño de fiesta? "La de la virgen bajo todas las advocaciones posibles, doctorcito, ¡que está usted de un amargado!"... ¡Ah, claro, claro! ¡La virgen! ¡La virgen, claro! ¡Y San Roque con el perrito que no tiene rabo!... Es verdad, es verdad. Y España es beata por los cuatro costados. ¡Se desangra de beatitud!... Pero, ¿usted se cree que en las fiestas hay santidad alguna que se celebre? ¡Pero si solo veo jetas amargadas que le pegarían una puñalada al de al lado si pudieran! ¡Pero si la única virgen que desean es la zorrita del prójimo y sólo para una noche y para poder criticar los defectos!... Y sobre eso de que estoy amargado... ¿Yo? ¡Por favor! ¡Soy el optimismo en persona! ¿Ha visto usted un médico forense amargado? Así que por favor no levante infundios. Yo me debo a lo que veo y a los tallarines, al papeo, a lo que me da de comer y de jiñar. Lo demás se puede hundir... A mí el mundo ya me ha demostrado lo que es y lo que vale... Aquí se trata de pasar desapercibido y decir "adiós" sin que se entere ni Dios. El vecino está para pegarte la patada cuanto antes lo esperes y los amigos... ¡Ah, los amigos! ¡Los peores! ¡Con la faca entre los huevos o en el chichi, según el sexo! Y cuando estás medio dormido, ¡adiós cuello! Aunque no tengas un euro ni donde caerte muerto, sólo por el placer de decir que se quitaron al imbécil ese de en medio. ¿Confías en los amigos? Un consejo: mejor creer en una especie de Hitler. Al menos con alguien así sabes al cien por cien que no te va a traicionar: acabas bajo tierra o hecho cenizas. ¿Pero con los amigos? Ni te lo imaginas. ¡Pervertidos! ¡Degenerados! ¡Caníbales!... En una mano el cuchillo de la infamia y en la otra el tenedor de la indiscreción; y sobre las rodillas la servilleta del "por tu bien, amor mío, por tu bien"... Estar al lado de otro: el principio de razón suficiente para que suspiren por el principio del vacío. Alguien al lado apesta, molesta; es tan sólo un principio de herencia o ¡aire! ¡puerta! ¡fosa común! Eres o representas los minutos necesarios para que la inconstancia ajena sea una masturbación decentita; todo lo demás es el plazo que tienes para huir... ¡y ya puedes huir deprisa o veo tu cabeza en la pared! ¿Miento? ¿Paranoia? ¿Yuyu de una tarde de verano?... ¡Historia, amigo! ¡Historia! ¡Delaciones! ¡Depuraciones!... Cuando a alguien le ponen entre la espada y la pared lo tiene claro: su culo con su mierda antes que el prójimo. ¡Pero es historia, ciencia, matemática de lo social! ¡Archivística, documentos, sólo eso!

12.8.06

Sábado

Un día debe parecer perdido cuando nada parece haber sucedido. Y sin embargo basta un pensamiento en la bañera, emergido sin emoción, pero preciso y puro en sus detalles como para hacer de ese día algo más que un día. De ahí que deba figurar en este diario como el día en que se fijan días y horas, como el día de la logística, como un día saturnal.
Muchos pensamientos, muchas divagaciones, destellos, apuntes; todo ello brotó entre pasos y sudor, pero La Dama del Lago hizo surgir a Excalibur de la bañera y hay que tomarla como un don provisional del que estar agradecido.
Por lo demás, all alone, todos solos; no he visto a nadie en quien no apuntara el aburrimiento o la soledad. Y no se trataba de mi proyección; no era yo quien ponía o quien quitaba. La rubia de la camiseta naranja y los bucaneros marrones; la niña del triciclo rojo; la pareja del coche gris que intentaba aparcar; los grupos de amigos que entre aspavientos y gesticulaciones mostraban su vitalidad: todos eran soledad. Hubiera bastado un grito, la picadura de una avispa, un sms de espinas o la conciencia, la mera conciencia de que algo se repite... para que todos se hubiesen adivinado solos. Y esta noche será el calor o el viento o que no ponen nada en la tele o que esto está desierto; o que las relecturas ya no dicen nada, más que quien leyó ese libro fue otro y que puede que ese libro no fuese nuestro y a saber cómo fue a parar a nuestra biblioteca (ni siquiera reconocemos la letra de nuestras anotaciones)... Será esta noche cuando sucedan cosas parecidas cuando intuyan que están solos. Yo esta tarde sólo viví el destino común de todas las cosas.

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