Divagación
Creo que la importancia de una ilusión es que haga germinar una raíz. La ilusión parece desaparecer y no caemos en la cuenta del posible fundamento que se ha originado. No saber ver esto, mirar sólo hacia la ilusión, es derivar en la errancia y vivir en la ficción de un continuo renacimiento en el que nada renace. Nuevos paisajes, nuevas personas, nuevos ambientes: y siempre una constante novedad a la que algunos denominan "ilusión" como opuesta al "tedio". Tal vez no es así. De una ilusión puede nacer algo que hay que cuidar, aunque la ilusión no ilumine con la misma intensidad o parezca extinguida con el tiempo; porque ha nacido un fundamento, una raíz. El arraigo muchas veces oculta la ilusión, pero ofrece cosas que hacen ver la constante ilusión como un constante espejismo. Pero sucede que el arraigo supone compromiso, constancia, estabilidad... y no morir por ello.
(Antonio, bodeguero mío, te pedí un vino acorde con mi personalidad, no un mejunje que me hiciese proferir estas cosas)

1 comentarios:
Pues es un Ribera de Duero de tres pares de c... ¡Y la calidad de los caldos que yo sirvo a mis clientes no la pone en entredicho ni el Papa!
Y otra cosa: si te pasas a las siete, te tengo un Oporto, que no lo ha probado ni la Dulce Pontes esa. Pero ya sabes, trae cash... que si no, pitarra... que por cierto, tampoco es malo... Tengo uno de Toledo que es para escribir a lo Marcial Lafuente Estefanía y no parar.
Suyo de usted,
Antonio Galán
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