22.8.06

El diezmo de la ebriedad

Soy William Munny de Missouri y he bebido; no necesito confesarlo: no soy Neruda. Aquél que se meta con una puta será como si se metiese con mi madre; y hasta ahora nadie que se haya metido con mi madre ha vuelto del infierno.
Soy Hannibal Lecter y me estoy comiendo el cerebro de mi psiquiatra; si me interrumpes la digestión, serás mi próximo plato.
Soy Tarantino y estoy redactando mi testamento. Necesito sangre ajena para redactarlo. ¿Algunos fans se degollarían por mí?
Soy Bardamu. Os regalo una sentencia: "Las tías con un buen culo son geniales para el cuerpo; las tías con un buen cerebro son letales para el corazón."
Soy Bill y he bebido, ¡hostias si he bebido! Por eso, Mamba Negra, te pido perdón; pero vuelve. Vuelve, Mamba Negra. Aunque luego me mandes a la mierda con un truquito de karateca.
Soy un Gremlim, he bebido, y busco a Gizmo. "Oye, Gizmo, gilipollas; ¿dónde coño has metido el Fairy? He oído decir que es la reina de las hadas".
Soy cojo, he bebido, y me falta un nudo. Cuando lo encuentre os vais a enterar. ¡Hip!
Soy la Gran Ramera. ¿Qué es eso de "euros"? ¿Yo no tenía que cobrar en pesetas?
Soy Mamba Negra. ¿Alguien me puede cantar The Flower of Carnage? Fue mi mejor decapitación. Aunque no lo creáis, lloro con esa canción. No quise, no quise cortarle la cabeza. ¿Sabéis por qué?
Porque era un cuerpo de alabastro que custodiaba la sombra de mil guerreros.
Porque luchó por la lucha en un mundo de cobardía.
Porque llevaba el ocaso desde el alba.
Porque al morir su sangre era rocío en la nieve.
Porque el filo de mi espada no sació ninguna sed.
Porque se secaron los jardines que hacían nacer la flor de la matanza.
Porque sigo reptando hacia mi destino.
Por eso lloro; pero las lágrimas no nublan la certeza del golpe de mi espada.
Soy Mazinger Z: tengo fuego en el pecho y los puños apretando el rayo fotoatómico.
Soy Rockefeller (pjjjjj): ¡Tooooma rayo fotoatómico!
Soy Monchito: ¡Panda lechuguinos estáis hechos!
Soy Bukowski: la noche tiene cinco estrellas cuando pienso en verde y veo cruces en el campo de Budweiser con mi amigo Voll Damm Calsberg y con los monjes trapenses.
Soy un caballito de cartón y me han montado la inocencia y la pureza; era feliz por ello. Pero la edad me hizo bang bang; y se me escapó una flor porque me sentí incapaz de trotar para ella. Como en la Historia de un caballo de Tolstoi. Así me siento yo ahora.
Soy una bala perdida que nació para impactar sobre una nube perdida en un día perdido; una bala sin más origen que el azar y sin más horizonte que su origen.
Soy una mina encapada en cuyo criadero albergo crines de arco iris y resplandores risueños.
Soy la penúltima mirada a la ventana, el que desaparece cuando llega el alba, el penúltimo trago de lujuria; el penúltimo oleaje.
Soy solo una plegaria a Franciscana Wan Kenobi, mi única esperanza.
Soy Nancy Sinatra y vengo a acabar con esto: Bang Bang.
P.D.: Soy tu amigo: no hay trenes, no hay estaciones, no hay mañana. Cualquier ilusión puede ser la última y, al caer, romperá el corazón. Quien bien te quiere, te enseñará a distinguir los mejores vinos de crianza, para que llores con ventaja. No hay camino, no hay líneas, no hay pasillos; sólo una puerta que dice "Exit". Tal vez en eso consista el éxito.

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