16.8.06

Los últimos días de Destouches C. II


Pero luego viene el día después, la resaquita, la dispepsia de la barbacoa. "Pero estuvo bien, lo que me pude reír". Es lo bueno de las fiestas, te puedes reír de un montón de gente: acude todo el rebaño vestido de seda. Hay materia para la cháchara. Cada gentilhombre de placer tiene su porción de tarta para el chiste fácil. Los baladrones de calleja siempre te sueltan la misma homilía: "Anoche me tiré a Laura. ¡Qué pedal llevaba encima! ¡Íbamos mamados!... ¡Pero qué polvazo!" Así nace el amor, los sentimientos que vinculan, la transaminasa glutámico-pirúvica en índices que te pueden ayudar a quitarle las llaves a San Pedro si eres perseverante (thanatos)... ¡Quién no ha sido joven e inconsciente alguna vez! ¡Quién no se ha desencantado llegada la madurez en alguna ocasión! ¡Quién no ha sido cadáver alguna vez después de su vida!... Pero lo dicho: el día después todo se ve distinto, maquillado; ¡inventado, si la alta graduación nos hizo olvidar todo! O se comenta "objetivamente", se disecciona, lo llevamos al platito del diario y lo adecentamos, ponemos lema, plica, respetamos las bases... ¡y a tomar por culo! ¡1900 euros de premio en narrativa! ¡Pero eso los que saben ver la palabra con los ojos del Tío Gilito! ¡Con su exposición, con su nudito y lacito bien hechos, con su desenlace! Los más arriesgados practican el dodecafonismo literario o el bretonismo de la sinrazón pura: es una corriente literaria muy extendida en la Europa de los psiquiátricos. Yo la practicaba entre sueñecito y sueñecito, si el compañero de al lado dejaba de creerse el hijo de Satán; porque cuando le daba la transformación no había quien pudiera concentrarse. ¡Qué alaridos! ¡Qué maneras de llamar a su padre! Una vez me hartó y le dije que no podía atenderle, que estaba pactando una tregua con Jesucristo. ¡Seguro que no me creéis! ¡Pero el fulano se calló! ¡Y yo no grité! Salí de mi celda, abrí la suya como pude, le vi de color violeta genuflexión y con todo el laconismo del mundo le planteé por qué no podía atenderle a pesar de ser mi hijo. "Jesucristo quiere hacer creer al mundo que ha vencido. Ha robado las actas que declaran que la vida, el amor y el bien eran farsas envenenadas. Estoy consiguiendo tiempo hasta que mis emisarios consigan recuperarlas. Así que te ordeno que te calles o la muerte, el desprecio y la indiferencia pueden estar amenazadas por el imperio de la prensa. ¿De acuerdo, hijo?" Se me quedó mirando con la espuma cayéndole por la boca y con cara de idiota, como si intentase calibrar lo que había dicho. Yo me fui echando leches a mi habitación. No es bueno usurpar el papel del diablo mucho tiempo.
Pero resultó. Tuve tiempo para dedicarme a mis escritos entre hipnótico e hipnótico. ¡Ah, qué tiempos! ¡Las enfermeras eran ángeles! "¿Quién se va a tomar esta pastillita para olvidar su hiperintelectualismo y su hiperemotividad y su frenesí autolítico?" (Con qué voz tan dulce lo solicitaba. ¿Cómo negarse a ingerir esas dosis de elefante?) "Tu putita madre, Palomita" (decía yo para mis adentros)... ¿Habéis visto? Me vuelvo a extraviar, me pierdo. Quiero hablar del día después de la fiesta y acabo hablando de las casas de higiene mental. Así no diré lo que tengo que decir... Siete días no dan para tanto. Ni a mil pulsaciones por minuto... ¡Ni hablar! De todas formas, ¡si yo os contara las experiencias en esas casas de pureza! Una vez le dije a uno de mis catedráticos si podíamos hacer el examen de junio en la sala de recreo o si teníamos que esperar a que nos dieran el alta. Una de las más grandes experiencias. Me dijo que ya tenía las notas asignadas. Yo matrícula. ¡Pero, por Dios! Así, sin examen. ¡Qué injusticia! "¿Injusticia? Me basta leer tres comentarios de cada uno de mis alumnos para saber qué hay detrás y le juro que en la vida me he equivocado al evaluarles. Y con usted no tengo ni un átomo de duda. Es usted un metafísico puro y la ontología es su fuerte." ¡Qué hemorragia de satisfacción! ¡Que un catedrático te diga eso antes de que te sirvan un cóctel de colores para ver a Dorothy más allá del arco iris! ¡Si no fuese porque los antidepresivos a dosis de mamut no te la levantan, me hubiese corrido allí mismo!... Lo dejo... Os sigo hablando del día después de la fiesta... Sí, después de la fiesta los hay que son mejores. Han confesado y comulgado el día anterior y no pecan. Pero piensan que mañana han de hacer alguna cabronada, porque si no, el domingo ¿qué le van a contar al machorro del confesionario? ¿qué penitencia van a hacer -necesitados como están de penar y penar- si no hacen alguna putadita?... Y luego están los que hoy no trabajan, los que están de vacaciones, los que siguen de fiesta pero con los epiplones un poco más dilatados y con el flanco derecho quizás -sólo "quizás"- un poco tomado por el enemigo. Pero nada grave: alguna necrosis hepática que cogió el bolso y salió a dar un paseo, una anemia hemolítica que fluye cual riachuelo para ver qué tal están los canales, puede que alguna isquemia silenciosa quiera jugar una mala pasada inocentemente sin ser consciente de la que puede montar... Aunque, un día después y en vacaciones, tiene sus riesgos. Hay que habituarse a ser feliz, a disfrutar; y hay mil modos. ¡Pues no ofrece la vida caminos para el ocio! ¿Cómo es posible que haya gente que se queje de que no hay nada que hacer? ¿Quién coño puede creer en eso del tedium vitae? ¿Cómo puede haber alguien al que le dé por leer a los clásicos y creer en el significado de ese latinajo? Está la lectura para ser más desgraciados, el cine para ser más ilusos, el arte para conocer un sistema de reglas que sólo los artistas conocen; la música para evadirnos más de lo que nos evaden el alcohol, las drogas, los hipnóticos, los burdeles; el ejercicio físico, la tele y el vacío. Tenemos las acciones sociales, el civismo, la solidaridad, la caridad; las misiones: pero somos tan egoístas e individualistas que no nos fijamos en los demás. Siempre tiramos del pretexto fácil: "¿Por qué yo, que gano 600 euros al mes he de ayudar; y quien gana 60000 euros al mes explota y explota y explota y encima está bien mirado por esas asociaciones que piden mi apoyo?" ¡Pero mira que sois suspicaces, joder! ¿Y a vosotros qué os importa que alguien gane siete millones de pelas al mes y le importe una mierda que se muera medio mundo? ¡En su conciencia irá! Si fuese así y optásemos por hacer boicot a ese tipo de gente no compraríamos un puto libro ni un puto cd; y escupiríamos sobre el 90% de intérpretes musicales y cinematográficos. ¿Pero a que guardáis la salivita para el marisco antes que para XXX (aquí no nombro mitos)?... Pues eso, el día después es un día más, un día que debe vivirse como un día más a la espera de nuevos días de fiesta en que pasarlo genial. Para la resaquita una birra. Para el hígado... bueno... depende... ¡según cómo se encuentre! Si está muy machacado, habrá que ir pensando en sustituirlo por el de algún animal superior al hombre... El cerdo, por ejemplo.

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