25.3.07

Mi lucha

Sobre el 50 aniversario de la Unión Europea:
Donde antes se compraba todo a cien, ahora se compra todo a un euro; es decir, de todo a cien, a todo a 166,386 pesetas. El pueblo lo ha permitido, el pueblo no tiene ningún derecho a quejarse, el pueblo es cómplice y culpable. ¿Sanción contra el pueblo? En estos momentos ninguna es posible. Habría que inocularle razón y desesperación, dos cosas para las que jamás estuvo capacitado. El pueblo tiene una garganta grande (y más ahora, que se ha vuelto global y universal). Las quejas, eso sí, están canalizadas por lo que convierte al pueblo en chusma. Las prestaciones y las ayudas están canalizadas por lo que convierte al pueblo en lana de baja calidad. Toda solicitud y toda protesta está canalizada por lo que marca los designios del pueblo. Nunca el rebaño fue tan rebaño. Incluso un rebaño adocenado y sumiso sentiría náuseas ante tanta sumisión. Ha bastado el consumo para que todos hayan sido consumidos por un puñado de lentejas que ni siquiera han sido condimentadas para formar un guiso. ¡Pobre pueblo! ¡Pobres ovejas! ¿Cómo le fue tan fácil al lobo ser lobezno y así gobernar multitudes? ¿A eso ha contribuido el crear la ficción de que todos pueden expresarse? Desde luego, todos se expresan; pero ni uno de los que se expresan o creen hacerlo puede mover ni un hilo, ni un átomo de aquello que le va a oprimir tanto a él como a las futuras generaciones durante siglos.

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