La Selva de Próspero

Sapere aude!

26.4.07

Y dijo el ángel (al aire... siempre al aire... porque todos son aire que busca "lo mejor"):
"Deja pasar al tiempo. Incluso, te diré: no hace falta que lo dejes. Te va a defraudar, a no ser que uses tu mano para separar el cuello que une cabeza y corazón. (Una postura demasiado difícil para ti; necesitarías de alguien. Y "alguien" es lo que siempre le acaba faltando a los que optan por la soledad del ángel. Pero, no te preocupes, el gas dibuja sonrisas mientras se duerme). Pero tú deja que el tiempo pase. El verso más puro será... ¿hace falta mencionarlo? La persona más querida será... ¿hace falta hacer nada explícito? Los amigos más leales serán... ¿para qué ser obscenos? Tú sólo procura creer, cuando pasen años y años y años, que has pasado sobre el tiempo. Él tiene más respuestas que cualquier viento. Un beso, mi "adiós"; un beso con el aire de mis alas."
Melencoliasi

Lo quieras o no lo quieras, hay algo que entiendes.
Mira el Sol.
(¿Cuánto tiempo estarás conmigo? O, ¿cuánto tiempo así... como... como ahora?)
Son lugares, recuérdalo. Y recuerda que no puedes recordar siempre que estoy contigo. Y recuerda que ya es bastante que me hayas conocido. Y desde ahora, ya lo sabes, ya lo sientes, somos uno; pero lo somos con más complicidad, más cercanos, más hacia otro lugar. Y recuerda lo de los lugares. Éste, por ejemplo, es un lugar de efectos más propios de esa complicidad. Yo no obligo al silencio; y sabes por qué.
Venga. Mira al Sol.
Y no olvides, no creo que pudieras, las manos en oración.

No necesito voces ajenas, ni extrañas duplicidades. Ni siquiera necesito la conciencia para testar. Hoy llueve: es un día perfecto.
Mi tristeza... persiste. Mi indiferencia... persiste. Mi melancolía, en su vaciedad, es enorme. Y nadie escucha lo que yo escucho. Y nadie puede entenderme, ni podría, por mucho que quisiera. Ninguna soledad puede entender a otra: esa es la contradicción. Siempre llega tarde la decepción (por eso es decepción, si no, sería otra cosa).
¡Qué asco!

18.4.07

Me persigue
O me asesora
Sí, tal vez me aconseja, es una inspiración, un buen consejo
Está ahí
Podría no darle importancia
Pero está ahí, como otras muchas cosas
Como otras muchas cosas racionales, absurdas, indiferentes, patentes u ocultas
Y es persistente, o constante: no sé si agobia o libera
Es mi decisión libre escucharle
Me ofrece más que otros
Me ofrece más que otras opciones
Así que podría decir que, tal como me encuentro, no hay por qué rechazarle de plano
Él sólo se muestra; no me insiste
A veces me parece que no va a doler
A veces confirma que todos terminan igual, aunque de diferente modo
A veces me reafirma serenamente que el modo da igual si no es agresivo
No quiere confundirse con la retórica
Me aclara que es cosa de hacerse o no hacerse
Tiene orgullo y dignidad y no quiere que le confundan con sustitutos
Se deja utilizar en noches solitarias, pero no demasiado
Con unas copas de más es más solícito, menos complejo, más eficaz incluso
Es amigo de una sola vez; pero muchos le toman por habitual compañero: es sólo una ilusión
Admite improvisaciones, pero también meditaciones concienzudas
Aborrece el tedio y, sobre todo, el tedio prolongado
Admite la soledad como más que un pretexto
Y se deja querer por los que ni quieren ni son queridos
Siendo así, me sentaré a dialogar con él
Porque ahora me parece que sí hay tranquilidad
Y que podemos charlar
Hablaré con el suicidio

16.4.07

Lirios

Lirios

La calle de todos
para
pies leprosos
ayudados del Divino Génesis.

"Mamá, tengo cáncer"
"Hermano, tengo cáncer"
Con un alfiler de vidrio te curará papá
cuando las membranas dejen de crecer
en la universidad
en el instituto
en el púlpito
en la calle alfombrada
en el celuloide histórico
en la parada militar
en el círculo de Salomón
en el pentagrama de la vida
en el todo al que se llega

"Mamá, mira cuánta sangre"
Mamá no mira
Mamá pare
Mamá
Escuálida y pobre mamá
Mugriento y pobre hijo
El hijo
de espíritu libre
"No" a "la hora de nuestra muerte"

Pequé demasiado
a ciegas
El mugir de una paradoja me ha liberado
Una cerilla
al cielo de este día
una cerilla
para quemarlo como al vientre de una madre
para quemarlo como al ojo de un putrefacto culo
para quemarlo como a todo lo que es todo porque no tengo nada
una cerilla
a Jesús
a Alá
a Buda
para la vela
para la cera que me va a canonizar

Tú puedes pasar
aguijón de células
aguijón de ataque
aguijón de una acera con niños para siempre
Un trago hace dos
mil años para un avance
en una infecta neurona sobre la llama
que me quema, mamá
que me quema, papá

Dadme fuego esta noche
dejad de mugir
dejad de mugir
por el santo cachorro de un desmadejado
por una madeja de sapiencia
podrida
alterada
supurada
heredada
increada
maléfica de piedras
coagulada
y ahí, ahí, ahí donde tu madre está muerta
y tu padre acompaña como un lienzo

Una palabra no hace testamento. Hacen falta varias. Y un juez o un notario, y una hembra; y un cadalso con gotitas de vidrio, y un tonel de té marca Hornimans. ¡La de cosas que hacen falta para testar con un par de testículos!
Pero, ¡basta de tonterías! ¡Basta! ¡Por el Cristo que no sufrió, basta!
-¡Psss! ¡Tú! ¡Ven aquí! ¿Sabes fabricar cosas de esas?
-¿Se refiere a eso que refleja?
-Si te parece me refiero a mi padre. ¡Pues claro!
-Sí; más o menos. Desde que tengo seis años no he fabricado otra cosa.
-¿Y te crees bueno?
-Creo que hago bien mi trabajo.
-¿Serías capaz de realizar tu obra maestra? ¿Podrías fabricar aquello de lo cual pudieras sentirte orgulloso y a la vez señor?
-Nunca sabemos cuál es la obra maestra o cuándo surgirá.
-Te propongo una cosa. Yo te ofrezco el motivo, tú levantas el multiplicador de errores.
-Mis obras no son de mucho porte; no por falta de arte, sino por falta de imágenes. ¿Tiene usted -o tienes tú- una buena imagen?
-¿Quieres apostar? Acércate. Quiero susurrarte al oído la que pudiera ser la mejor de tus obras.
(Sususrros al oído y respuesta del artista)
-¡No hay río con tanto caudal como la sangre que podría fluir de esa imagen! Acepto realizar la obra.

Lloro la última lágrima
Desiertos
Ocasos
Atardeceres
Y tú, tú, tú, sólo tú: Soledad
La última lágrima la llora el tiempo

"¡Pues claro que quedan peldaños! ¡Y quizás muchos! Cuando se toca fondo, estás muerto (es decir, estás en el estado que los demás desean para ti en cuanto te conocen). Y es ahí, en el fondo, en el fondo real, cuando compruebas en el penúltimo peldaño lo que siempre te niegas. ¿Por qué tanto apego a la esperanza, si la maldad puede más? Incluso en el más benévolo de los seres, la maldad no puede abandonarle. ¡No viviría si así fuese! ¿Te asombras o te entristeces de los pasos en falso? ¿De no haber cerrado el círculo? ¿De que se corroboren sospechas? ¿De que la certidumbre y la certeza brillen como el ocaso? No deberías. Sabes muy bien de qué material están hechos todos los sueños.
Te diré algo más. Hay que dejar aquello que se adora por muchos motivos. Porque si lo adoras, se siente divino; y cuando la sensación de divinidad se apodera de alguien, te convierte en esclavo y, como bien sabes, en enano. Y por razónes aún más poderosas hay que dejar de adorar: porque lo que se diviniza, ejerce su divinidad despreciando -aunque lo haga inconscientemente-; y el desprecio, cuando adoras, duele. Y hay razones más fuertes aún: nadie es divino; pero todos -sin excepción- se sienten así en cuanto algo les pone en pie y, entonces, dejan de ser humanos. Es entonces cuando hacemos daño a los demás, por más que creas que es al contrario. Hay que mostrar a los demás la soledad, el desamparo, la absoluta falta de protección: su humanidad -es decir, que jamás se sufre suficiente hasta que te sientes muerto-. Y mientras haya despreciadores despreciados... ¿necesito seguir?"

14.4.07

¿Y si aquí... todo? Pues como a otros, aunque en este caso sea la mía. ¿Reproches? ¿A quién? ¿Por qué? ¿Para demostrarme que soy más hábil o cruel o diestro?
Los resentimientos... ahí se quedan. ¿Amor? (Sonrío, pero sin sarcasmo, respetando a los que creen habiendo visto).
¿A mis padres? Mi existencia. ¿Es poco? ¿Aún pide más el cuarto de la ley? :) (Mejor un simple icono, ¿verdad?).
A los que creyeron en mí... ¿? ¿?... ¡Ah, sí! Eso es lo que nos enseñaban de pequeños: el conjunto vacío. "¿Puede existir el conjunto vacío?" Había que responder que sí. O sea, para los que creyeron en mí: gracias, conjunto vacío.
Por la ayuda prestada, a quienes la prestaron... ¿Qué queréis? Supongo que nada. El que ayuda genuinamente, no pide nada a cambio. Así que nada. (Y sin sarcasmo).
Me ha podido la noche (como a todos les podrá), me ha vencido el cansancio del cansancio.
¿Cómo resumes un vacío? Quizás recomendaría una visita muy, muy rápida a esos millones de blogs que están poblando el mundo. Toda esa pretenciosidad, el alarde de cultura, la pedantería y la crítica de la pedantería; la eterna, inmortal e infinita necesidad de autoestima en cada bitácora. Bitácoras, ¿de qué navegación? Si es de la que lleva a la muerte, más les valdría no haber zarpado jamás. Un buen aborto tiene más dignidad (presupuesta al menos) que un occiso. Vivir mancha.
A los que creen tenerlo todo mediocremente atado (es decir: piso, coche, familia, un para-ir-tirando y el aval que les escuda ante un banco)... Sencillamente: no os considero tontos y vuestra mediocridad era una forma de salir del miedo. Habéis convertido vuestra supuesta seguridad en un monumento viviente al miedo.
Cuando alguien sufre un grave accidente, ese alguien no puede decidir. Intervienen otros: médicos, cirujanos, sacerdotes, jueces. La partida ya no es del que ha caído y agoniza. Haga lo que haga, piense lo que piense, está muerto. Léase (mi recomendación no es tal, sino recuerdo) La Noche Boca Arriba de Cortázar.
Estos días me han acusado, tildado y objetivado como de derechas. Hace tres años me acusaban, tildaban y objetivaban como de ultraizquierdas. Como verán, no he dicho que me "juzgaran" como de uno u otro bando: el juicio es algo que no cabe en quienes acusan, tildan y objetivan.
Un médico me dijo esta semana que querría aprender de mi ironía... que necesitaba aprender de mi ironía... que estaba harto de la bata blanca, el traje impecable y la sonrisa concesiva. Doctor, de nada sirven mis opiniones, pero le lanzo una: sus pacientes le estiman, le quieren, ponen voluntaria y deseosamente su vida en sus manos. ¿Merece la pena hacer explotar un globo así con el dardo de la ironía? Quien trata con enfermos no puede ironizar, como un pastor no puede tratar a las ovejas como a lobos. [Y como un sacerdote no puede tratar a sus feligreses como si fuesen libres... y como un bodeguero no podría saciar la sed de un eremita... y como un peregrino jamás sabría manejar una brújula. No, doctor. Todo médico debe atender a quienes reptan por sobrevivir; en tanto que la ironía reclama la atención de quienes desprecian la supervivencia].
¿Y si aquí... todo? ¿Nada? Pues una repulsa compulsada por los múltiples despreciadores que en el mundo han sido.
¿Y ahora? Una masturbación y a la cama.
¿Y después? Una parada cardio-respiratoria -como Dios manda-.
¿Y el viaje al fin de la noche? Mirad, mis desengaños ya no permiten a mis pies ir más allá de Vallecas.
¿Entonces?
Concluya usted, concluye tú; concluyamos todos.

13.4.07


Para ascender hay que haber tolerado demasiado y haber aguantado demasiado la respiración bajo las aguas. (13 de abril del 2007 07:15 horas)

12.4.07

Llueves y no quiero que dejes de hacerlo.
Un niño se ha perdido -mensajero- y ninguna canción se hará villancico.

Se abrieron los cielos y oí que Dios me decía:
"He aquí tu casa. Dispones de lo necesario para vivir hasta que Yo decida. Limítate a escribir para Mí. Yo avalaré los préstamos que solicites."
Y aquí estoy, ¡oh, Señor!, con un portátil entre cartones dentro del cajero de una sucursal bancaria hasta que amanezca. Si mañana llueve como hoy, dormitaré en una biblioteca. Aún no me busca la policía y me acoge la beneficencia de los malditos.

Dicen por ahí que el hombre es mortal. Hay quien incluso afirma que es moral. Y yo, ¿qué tengo que decir a eso? Yo sólo digo una cosa, yo sólo rezo una plegaria: ¡dejadme en paz, hipócritas! No me tengáis ni siquiera en vuestro pensamiento jamás. Os obligo a que no me tengáis en cuenta. Ésa es mi decisión. He venido a hundirme en el centro del centro y a conservar la línea del círculo. Ni siquiera me habéis dado comida, bebida, ni un lugar donde poder albergarme. Todo lo he tenido que ganar luchando para no tener seguro más que una cosa que dicen por ahí: que el hombre es mortal. Y no tengo donde caerme muerto.

10.4.07

Resurrección y muerte

Y que tú lo sabías, y que tú si no latías a mí ni fu ni fasol.
Y si hubo piedras en forma de calavera (Gólgota por aquí y Gólgota por allá); también es cierto que hay corazones con forma de piedra. [Primera estación, los pañuelos al viento, "adiiiio" "adiiiio". El cerdo, mientras, posando autocompasivo para Apis y cía. A mí los cerdos para tiempos en que no exista personal en la estación. Yo me debo al personal de la estación, no a quienes esperen allá en los cielos del infierno.]
Y dijo Pablo: "Cuando se ofrece amor o similares, se reciben castañas de esas recubiertas de una cáscara de espinas. Pero cuando otros ofrecen flagelación con gritos de siete colas, son respetados y admirados. ¿Qué me va a contar usted? ¡Bienvenido al club de los tontos sufrientes -valga la redundancia-! Eso no podemos evitarlo".
Y entonces lloré, porque vi cómo reían por mi llanto. Era normal. La tristeza es normal. Hasta que llegue Verónica -si llega a tiempo- y limpie la sangre y deje la rabia y el azogue para levantar lo que debió ser levantado hace siglos. Pero de buen rollito de primavera.
De acuerdo. Lo primero es lo primero, que para eso es primero. Y lo de después... "A mí no me metan en su juego de sangre, odio y desprecio", contestó el después mientras se quitaba las pilas de Duracell y la felpa limpiabarros de las dolorosas bienvenidas.
Me han cortado la cabeza; pero desde la cesta a los pies de la guillotina algunas cabezas hablaban.
Y dijo Pablo: "Cuando la ironía vuelva a usted, cuando la percepción se acrisole con la salvaje frescura de sus dardos, es posible que resucite. Pero ahora, donde usted resucitó, han restaurado la muerte. Y mi pregunta es: ¿acaso no puede hacer de su vida y de su muerte lo que quiera? ¿Por qué han de decidir otros que le desprecian a muerte? Me da igual su vida o su muerte, pero si la decide usted. Hasta ese punto estimo su ironía. Si no nos volvemos a ver, me agrada haber conocido a alguien como usted. Y si volvemos a vernos, muéstreme cómo ser un poquito Próspero, amigo; yo, a pesar de mi posición y aquí donde me ve, padezco lo mismo que usted. Pero usted tiene un veneno que cura. Si decide vivir, ¿me dará un poquito? Recuerde: yo también soy de esos tontos que al dar bien, recibe mal."
Y yo te digo, Pablo: llegará la noche en que estarás conmigo en el salón de los espejos cuando desde el centro refulja la ira de Aquiles.

8.4.07

Sanguine

Para nosotros, el sello de todos los inicios. Para los demás, el sello de todos los fines.

Madelán Beige

Un "no" con dos patas, una puñalada al cuarto mandamiento; sin embargo, un 90 de pecho a la hora de purgar los pecados con quien no viene al caso. "¿Te ofreces tú de víctima, mi cielo?" Si respondes "no", adiós coyunda.
"Maltratadme, insultadme, tiradme de los pelos hasta que se confundan con la deshilachada alfombra en que esperma y óvulos se confunden en vorágine de rebeldía y entrega". Así habla el diablo antes de que coja el escapulario y se ponga a rezar maitines. Y mientras, Fitipaldi, Hamelin y Sanagrifos disfrutan de lo que los santos jamás catarán. Los Seiscientos se hacen Audi, un Citröen torna Mercedes-Rolls Royce and Rock and Roll y Mrs. Madelan se abre como un templo para todos y para ninguno (¡cielos, parece el subtítulo de una obra de "Niche"!).
¿Escribiendo?, ¡era una figura de las letras! -he escrito "figura", no "espíritu"; para tener espíritu hace falta genuina libertad-. ¿Se escribe igual que se folla? ¿Se folla igual que se escribe? Hay quien no sabe escribir sin follar, por eso la lectura de lo así escrito es toda una jodienda.
Madelán, fuente de reproches. Pero a Madelán le gustaron desde siempre los gusanos y los crea a millares.
"Por esto que has escrito te condeno al desprecio". Como si la oyese. Pero a mí esas condenas ni fu ni fa, carezco de mujer o hijos a los que pueda joder ese desprecio. En este caso la condena se convierte en trino descuajeringado.
Es posible que hubiese cuevas profusamente horadadas en el pasado; pero de tanto taladro se acaba por sufrir con la falta de uso.
"Creí que te ibas a esmerar más". ¿Contigo? Después, amor, después.

7.4.07

Agradecido a lo que castra.

3.4.07

Queremos a quienes nos dañan.
Dañamos a quienes nos quieren.
Quien nos aconseje bien, a la mierda. Quien nos permita libertad, aunque por libertad se entiendan las mayores condenas, ¡de puta madre, colega! Me mato yo o me salvo yo, lo demás por un oído entra y por el otro riega.
Pero me pregunto: ¿de qué sirve nada? ¿De qué sirve el sufrimiento de nadie? Ahí está Google, las hemerotecas, la radio, la tele... ¿Sirve de algo el sufrimiento o el dolor de miles de trillones de seres? ¡En lo más mínimo! ¿Y un "te quiero"? Sirve muchísimo menos que una paja.

2.4.07

Lecter en Nueva York


Pues sí, señores, aquí estoy con el árbol de muñones que no canta y el niño con el blanco rostro de huevo. Había que volver para una despedida. Porque hay un dolor de huecos por el aire sin gente y en mis ojos criaturas vestidas ¡sin desnudo!. Es hora de cenar, papá; y aún tienes muchas cosas que decirme para que yo las sepa con la brisa que hiela el corazón de todas las madres. Aunque buscaste todo lo mejor para mí sin conseguirlo, no te culpo; sabes que soy capaz de todo, pero yo he de buscar por los rincones tu alma tibia sin ti que no te entiende.

De la gente me sigue gustando la amarga frescura de su milenaria saliva y la degusto con una cuchara de palo. Dicen que la razón de tal extravagancia es que vi como un familiar fue llevado para ser fornicado y herido por el tropel de los regimientos. Tal vez sea ése el motivo: cuando terminó la guerra era el momento de las cosas secas, era la gran reunión de los animales muertos. Creo saber mejor que nadie qué es lo que me empuja y lo que me motiva. Son los cementerios. Lo sé. Son los cementerios y el dolor de las cocinas enterradas bajo la arena. Son los muertos, los faisanes y las manzanas de otra hora los que nos empujan en la garganta. Ahora que todos conocen mi historia, saben que no importa que el niño calle cuando le claven el último alfiler. La venganza siempre puede abrir una grieta en la mejilla y verlo todo con el mundo de aristas que ven todos los ojos. Pero me queda un consuelo: no tener miedo, amarlo, sentirlo como almohada y saber que al que le duele su dolor le dolerá sin descanso y al que teme la muerte la llevará sobre los hombros. Recuerdo muy bien que alguien escribió que no hay dolor en la voz. Sólo existen los dientes, pero dientes que callarán por el raso negro. Y mis dientes se niegan a callar porque saben que dos hilillos de sangre quiebran el cielo duro. Cuando amanece y siento hambre, es un hambre casi insaciable; porque me devora la rabia de saber que la aurora llega y nadie la recibe en su boca porque allí no hay mañana ni esperanza posible. Y creo que sin esperanza es como se ha de vivir y gozar y danzar. Me siento mejor así, en esta condición de monstruo; mejor que cuando todas las rosas manaban de mi lengua y el césped no conocía la impasible dentadura del caballo. Me he repetido muchas veces a mí mismo, sin conseguir la asepsia de los cadáveres; he repetido al ser horrible que me domina: "estás aquí bebiendo mi sangre, bebiendo mi amor de niño pasado, mientras mis ojos se quiebran en el viento con el aluminio y las voces de los borrachos".

El señor de las manillas

He leído un comentario a un antiquísimo post mío (del año 2005). Era anónimo y he intentado averiguar quién lo escribió. No ha sido difícil dar con las huellas dactilares que lo pulsaron. Y he sentido rabia. Después he sentido compasión. Y por fin he sentido indiferencia. Me sería fácil ahora disparar flores contra quien perpetró el comentario y, así, apagar su aliento con un huracán de estornudos. Me pregunto si la alergia al polen es algo así como la alergia al esperma. Pero mejor que preguntarme, me respondo grandilocuentemente afirmativo. La semilla se pudre en olfatos que son hocicos y se pulveriza en labios quemados por el abuso. No estoy hablando de amor -que cantaría David Lee Roth-, ni estoy hablando de la animalidad de una hembra -por más que la hembra sea el animal más animal por excelencia-. Hablo de una naturaleza poco natural y tremendamente estéril. Hablo de un viaje torcido y de la comunión de los insanos que creen con fe de carbonero y esperan con esperanza lotera. Es decir, ni siquiera juzgo. Pero aún me queda algún óbolo de juicio para desentrañar bandullos de insípidas vísceras. Los más resentidos con la literatura usan rodilleras y reclinatorios. La genuflexión es un buen sustituto de la vista en lo que a lo intelectual se refiere -y quizás también en lo que a lo erótico respecta-. Batamos palmas.

1.4.07

Surrealismos diarios

"Entras por el derecho y sales por el izquierdo, vida mía".
"Todo para mí, eso eres, después del resto del mundo entero".
"Sí, por supuesto, luego; en cuanto pueda..." (Y así a día de hoy).

Y mi enano se ha hecho gigante como un adiós y como una penitencia que no se admite. Y mi enano es entendido y tú lo entiendes y los dos lo entendemos. ¿Cómo no entender enanos entre tanta pequeñez?
Y a cada ilusión una pompa de jabón de tus campestres labios silvestres se convierte en alfiler para reventar mi nube.
Como si lo que se calla no hablara hasta tener la tonalidad de un grito.
Así, cumplida; pero sin que nada esté para nada cumplido ni siquiera en su inicio.
Y culpo a mi falta de valor; pero era necesaria esa falta para que ahora nada cause el más mínimo efecto. Ni la muerte podría ser un efecto, por más que te hayas acostumbrado a ella.
Perteneces a un azogue distinto al mío; ninguno de los dos es mejor que el otro. Uno es para la tertulia vespertina, el otro para reflejar el como airado refulgir del ocaso.
Si te gusta la palabra convertida en teatro, hay almas que escapan a la palabra; pero la burla no importa: palabra o alma burladas no importan para la elevada soberbia de una minúscula pequeñez fruto de un despeño pasado.
Los eventos que pasan el cedazo son sutiles para el cedazo, no para quien lo maneja. Y el calibre de un cedazo depende de la tela que lo cierra. Y hay tela de saco y tela de seda. ¡Tela!
Una canción no hace mundo; y hay mundos estrechos y cerrados que ya no albergan canciones, excepto la canción del pasado. Una triste canción que ha vuelto sordos los oídos.

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