Dicen por ahí que el hombre es mortal. Hay quien incluso afirma que es moral. Y yo, ¿qué tengo que decir a eso? Yo sólo digo una cosa, yo sólo rezo una plegaria: ¡dejadme en paz, hipócritas! No me tengáis ni siquiera en vuestro pensamiento jamás. Os obligo a que no me tengáis en cuenta. Ésa es mi decisión. He venido a hundirme en el centro del centro y a conservar la línea del círculo. Ni siquiera me habéis dado comida, bebida, ni un lugar donde poder albergarme. Todo lo he tenido que ganar luchando para no tener seguro más que una cosa que dicen por ahí: que el hombre es mortal. Y no tengo donde caerme muerto.
La Selva de Próspero
Sapere aude!

0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio