8.4.07

Madelán Beige

Un "no" con dos patas, una puñalada al cuarto mandamiento; sin embargo, un 90 de pecho a la hora de purgar los pecados con quien no viene al caso. "¿Te ofreces tú de víctima, mi cielo?" Si respondes "no", adiós coyunda.
"Maltratadme, insultadme, tiradme de los pelos hasta que se confundan con la deshilachada alfombra en que esperma y óvulos se confunden en vorágine de rebeldía y entrega". Así habla el diablo antes de que coja el escapulario y se ponga a rezar maitines. Y mientras, Fitipaldi, Hamelin y Sanagrifos disfrutan de lo que los santos jamás catarán. Los Seiscientos se hacen Audi, un Citröen torna Mercedes-Rolls Royce and Rock and Roll y Mrs. Madelan se abre como un templo para todos y para ninguno (¡cielos, parece el subtítulo de una obra de "Niche"!).
¿Escribiendo?, ¡era una figura de las letras! -he escrito "figura", no "espíritu"; para tener espíritu hace falta genuina libertad-. ¿Se escribe igual que se folla? ¿Se folla igual que se escribe? Hay quien no sabe escribir sin follar, por eso la lectura de lo así escrito es toda una jodienda.
Madelán, fuente de reproches. Pero a Madelán le gustaron desde siempre los gusanos y los crea a millares.
"Por esto que has escrito te condeno al desprecio". Como si la oyese. Pero a mí esas condenas ni fu ni fa, carezco de mujer o hijos a los que pueda joder ese desprecio. En este caso la condena se convierte en trino descuajeringado.
Es posible que hubiese cuevas profusamente horadadas en el pasado; pero de tanto taladro se acaba por sufrir con la falta de uso.
"Creí que te ibas a esmerar más". ¿Contigo? Después, amor, después.

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