Queremos a quienes nos dañan.
Dañamos a quienes nos quieren.
Quien nos aconseje bien, a la mierda. Quien nos permita libertad, aunque por libertad se entiendan las mayores condenas, ¡de puta madre, colega! Me mato yo o me salvo yo, lo demás por un oído entra y por el otro riega.
Pero me pregunto: ¿de qué sirve nada? ¿De qué sirve el sufrimiento de nadie? Ahí está Google, las hemerotecas, la radio, la tele... ¿Sirve de algo el sufrimiento o el dolor de miles de trillones de seres? ¡En lo más mínimo! ¿Y un "te quiero"? Sirve muchísimo menos que una paja.

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