12.4.07

Se abrieron los cielos y oí que Dios me decía:
"He aquí tu casa. Dispones de lo necesario para vivir hasta que Yo decida. Limítate a escribir para Mí. Yo avalaré los préstamos que solicites."
Y aquí estoy, ¡oh, Señor!, con un portátil entre cartones dentro del cajero de una sucursal bancaria hasta que amanezca. Si mañana llueve como hoy, dormitaré en una biblioteca. Aún no me busca la policía y me acoge la beneficencia de los malditos.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio

Free counter and web stats