Surrealismos diarios
"Entras por el derecho y sales por el izquierdo, vida mía".
"Todo para mí, eso eres, después del resto del mundo entero".
"Sí, por supuesto, luego; en cuanto pueda..." (Y así a día de hoy).
"Todo para mí, eso eres, después del resto del mundo entero".
"Sí, por supuesto, luego; en cuanto pueda..." (Y así a día de hoy).
Y mi enano se ha hecho gigante como un adiós y como una penitencia que no se admite. Y mi enano es entendido y tú lo entiendes y los dos lo entendemos. ¿Cómo no entender enanos entre tanta pequeñez?
Y a cada ilusión una pompa de jabón de tus campestres labios silvestres se convierte en alfiler para reventar mi nube.
Como si lo que se calla no hablara hasta tener la tonalidad de un grito.
Así, cumplida; pero sin que nada esté para nada cumplido ni siquiera en su inicio.
Y culpo a mi falta de valor; pero era necesaria esa falta para que ahora nada cause el más mínimo efecto. Ni la muerte podría ser un efecto, por más que te hayas acostumbrado a ella.
Perteneces a un azogue distinto al mío; ninguno de los dos es mejor que el otro. Uno es para la tertulia vespertina, el otro para reflejar el como airado refulgir del ocaso.
Si te gusta la palabra convertida en teatro, hay almas que escapan a la palabra; pero la burla no importa: palabra o alma burladas no importan para la elevada soberbia de una minúscula pequeñez fruto de un despeño pasado.
Los eventos que pasan el cedazo son sutiles para el cedazo, no para quien lo maneja. Y el calibre de un cedazo depende de la tela que lo cierra. Y hay tela de saco y tela de seda. ¡Tela!
Una canción no hace mundo; y hay mundos estrechos y cerrados que ya no albergan canciones, excepto la canción del pasado. Una triste canción que ha vuelto sordos los oídos.

0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio