Hacia la senda de los espejos
Se arrepintió de ser pájaro. Y se arrepintió a tiempo. Porque momentos después los pájaros murieron de melancolía. Porque Dios ya es mayorcito y tiene más años que Medinaceli. Y Lucifer también se cansa de sonreír sobre su trono. ¿Qué pasa al final? Que ni Madrid ni Barça, sino un "hoy por ti, mañana por mí" y a levantar hipotecas. Pero queda una raza de serpientes que habita el paraíso y sabe discernir entre los niños (mayoría) y los ángeles que sirven al genio (nosotros).
Nota: críticos abstenerse, busquen donde haya chicha, aquí sólo hay mierda para el paladar al uso. Críticos a competir, a luchar, a rivalizar, a sentirse maduros en el platónico reino de los cielos. Pero que no vengan a meter sus hocicos aquí donde la verdad se esconde. Corren el riesgo de quedarse mucho tiempo y ver espejos. Y no está hecha cierta "inteligencia" para verse a sí misma tal cual es: vacía.
Buenas semitardes ambientadas de noche y amanecida.

0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio