La Selva de Próspero

Sapere aude!

29.7.07


De nuevo ellos. Conocen mis secretos, conocen mi talón derecho y mi talón izquierdo; y saben disparar. De nuevo ellos, que no creen en la luna ni en el odio de los otros; como si sólo ellos pudieran albergar y disponer del fruto que expulsaron. Como si los frutos no pudieran ser un veneno mortal cualquier noche de agosto. De nuevo ellos. Ellos, que quizás pronto sean iluminados por las luces reflectoras de la policía, del SAMUR y de todos esos vehículos que sirven a la luna en el caliente agosto cuando la sangre arde y se desborda por el Etna de la inconsciencia.

¡Dios mío! ¡Dios de nadie! Deberías guardarme de la ira ahora que mi salón está ocupado desde hace dos semanas por las malignas criaturas del Señor de los Narcóticos. Pero lo que haya de suceder, que suceda. Me siento como aquél en Getsemaní, no deseando lo que ha de suceder -y lo que sucederá-.

Siempre nos quedará haber servido hasta la muerte al genio maligno. Sólo él ha estado, está y estará ahí incluso después de la muerte.

Recemos: "Que la ira, ¡oh, Señor!, restablezca la justicia en los corazones y que lo callado y olvidado inunde de lava todos los rincones".

Amén.

Hoy luce Luna Llena, ¡qué pena, nena!


And then you dream
Of a world with only windows
Inside you
You can hide you
You know

And then the night
You're just another empty shadow
No questions, no answers
No one to scream at you

Turn around and when you face the sun
We can make you be like everyone you know
Hey you, you're just master of the moon

And then the eyes
If you look at them they'll blind you
Who are you, what are you?
Why do you scream at me?

Turn around and when you face the sun
We can make you be like everyone you know
Hey you, master of the moon

We can shake you make you over
We just need some time to
Shed some light upon your darkness
We need your mind

And then you dream again
In a world that only you know
Inside you
You can hide you
No one to scream at you

Turn around and when you face the sun
We can make you be like everyone you know
I'll turn away and never face the sun
You'll never make me be like you
I'm master of the moon
Hoy luce Luna Llena. Es domingo, casi lunes; y se acerca el agosto. Una rotunda Luna Llena. Bienvenida sea. Tiraré dardos contra ella y hallaré mi fin. Tengo todas las respuestas, tengo todas las preguntas; y cada cosa está en su sitio en el armario. ¿Falta algo? Una decisión. No me doy más de quince días para tomarla. Límite: El día de Nuestra Señora.

28.7.07

Quilates de estricnina

Y todo, ¿para qué?
Para nada, amigo, para nada.
Y, ¿por qué?
Pues por nada, amigo, por nada.
Lo di todo
Pues como si nada, amigo, como si nada
Y no recibí nada
Eso es, nada, amigo, nada.
No es justo
No es nada

Ya he entrado. Ya me siento dentro. ¡Hermoso pasillo! Aquí uno es decidido. Pero no quiero decir que uno es decidido en el sentido de ser atrevido, emprendedor... no... no... Me refiero a que uno es decidido, en pasiva; a que uno es decidido por no sé qué, virado, doblegado, machacado. Pero la luz del pasillo (¿azul?, ¿gris?, ¿incolora?) es lene y amodorrante; se va olvidando y se es olvidado. Las burlas, los desprecios, la humillación: todo se vuelve desapego y se sale expelido hacia el interior de este inolvidable túnel.
Les dedico (a ustedes, fantasmas) un cuento que seguramente conocerán:
Una vez un rey hizo una fiesta e invitó a las princesas más bellas del reino. ¡Vaya cosa!
Un soldado que hacía guardia vio pasar a la hija del rey, que era la más bella de todas, y se enamoró de inmediato, ¡mala suerte! ¿Qué podía hacer un pobre soldado? Ella era la hija del rey. Caray. Aun así, un día logró encontrársela...... y le dijo que no podía vivir más sin ella. La princesa se impresionó tanto de su ímpetu que le contestó: Si sabes esperar cien días y cien noches parado bajo mi balcón, el último día seré tuya. Inmediatamente, el soldado se puso a esperar. Un día, y dos y diez... y luego veinte. Y cada noche la princesa se asomaba y él estaba ahí. Lluvia, viento, nieve, nada lo movía. Los pájaros lo ensuciaban. Las abejas lo picaban. Pero él no se movía. Luego de noventa noches...se habia puesto... seco, pálido. Y le caían lágrimas de los ojos. Y no podía detenerlas. Y es que ya no tenía fuerzas ni para dormir. Mientras, la princesa lo vigilaba siempre. Y cuando llegó la noche número noventa y nueve...... el soldado se levantó. Tomó su silla y se fue...
(Esta princesa y la infanta de Wilde harían una pareja extraordinaria.) Me gusta este cuento -o lo que sea-. Despierta muchas interpretaciones -que están por ahí, por la red de Dios, entre foros y blogs-. Vosotros, fantasmas, ¿haríais lo mismo? ¿Os iríais en la noche noventa y nueve? Más aún, ¿os iríais en el penúltimo minuto de la última hora de la última noche? ¿En el penúltimo segundo del último minuto de la última hora de la última noche? Creo que no. Creo que sobre esa silla os convertiríais en funcionarios del tedio, en peleles, en fantoches. Creo que sobre esa silla encalveceríais hasta que os salieran escaras en el culo. Os la machacaríais hasta que terminase el plazo y luego os morrearíais con la cachonda princesa que os esperaría con las puertas abiertas. ¿No es verdad? En el pasillo azul las cosas muestran las caras que allá en la cordura no se podían ver.
Una masturbación y a la cama.

26.7.07

Una bonita canción sin princesas o Quetedén Quemedén al vapor de una idea

Parejas en El Retiro, tumbadas, yacentes, indolentes como una verga a la que le quitan el brío de un lengüetazo. Masturbaciones soñadas (y soñar una masturbación es como soñar con el sueño de un imposible, sombra de sombra, apariencia de apariencia: ¡a Platón se le removerían las entrañas!) El calor aplasta, hace "fuuuuu" y pinta de amarillo toda calva que se exponga a sus roedores rayos. Lanchas de piedra, lonchas de césped, plátanos de piedra pómez escondidos bajo gallumbos celestes; palmeras urbanitas acicalando los pubis para la llegada del estival ariete; rondas, paseos, marchas fúnebres como una ausencia distante o como una distancia ausente: todo en El Retiro a untuoso precio de saldo. Sólo una condición: no hacer ruido, pasar en Fujitsu sobre todos los instantes, ir de Tao a Zen hasta acabar en la consulta de un gestaltista marca Perls. Si alguien se encuentra algún perro abandonado, que lo llame Paulov y que lo amaestre hasta convertirlo en un hombre civilizado (¿merece tal canallada un perro?) Y paso a paso se echa el ocaso encima y nos toca la almorrana con el dedito del olvido: "Cuchi, cuchi, cuchi... ¿Quién se va a comer este pirulí que sabe a almendras recién exprimidas?" Los exhibicionistas no pueden más, el calor les ha derretido la mollera y el caletre "penal" está que arde. Todo estriba en el arte de follar a tiempo y evacuar, huir, alcanzar la bahía más purulenta en la que fundar clubes de víctimas y hacerse pirata de entretiempo. Cuando todo se espese y las pesadillas se hagan realidad; cuando no podamos aprender ya más y tengamos que dejarnos (ya se sabe: no empujes, espera y desea) llegará la magia del olvido, pero uno no sabrá que olvida (eso es lo jodido.) Cuando lo real cante su fandango llegará la silenciosa Dulcinea; ella nos despertará con el dulce tacto de sus botas sobre nuestras pelotas. El dolor nos reavivará -el odio y la tristeza reavivan (lo dicen los psicólogos humanistas)-; y entonces volveremos a dejarnos caer sobre las lonchas de césped, esta vez inertes, frescos, cuasi fiambres. Y vendrá el perro de Paulov y nos meará encima.
Jacques Brel abandona Correos y se retira a Mont Saint-Michel envuelto en una bandera triste que le vestirá mientras deja que la marea suba hasta callar su voz en las arenas movedizas del sagrado lugar. "Si A abandona a B y B no tiene a nadie a quien abandonar, B se abandona a sí mismo y se convierte en peregrino", así habla un locutor suicida que aguarda el tiempo perdido en que poder despacharse a gusto. Mais, attention! Que nadie se suicide víctima del despecho ni del resentimiento; que nadie se quite la mierda de encima (donde digo "mierda", digo "vida": c'est la même chose) porque las cosas impongan o porque lo que está ahí enfrente abra las fauces. Pas du tout! Hay que echar las pastillas en el puchero cuando sintamos la paz del budista en cada poro: ¡ese es el momento de la ida! ¡Ese es el momento de la vuelta a casa! ¿Qué mejor que un cocidito madrileño de coloridas píldoras para agostar el aborto que arrastramos desde que nacimos? Allons! Nos vamos más cultivaditos a cultivar el vacío. Y mientras escucho Mon père disait, me doy cuenta de que yo nunca tuve padres. Pero gracias a esos padres que no tuve, germinó en mí la indiferencia, el desprecio, el menosprecio, la apatía... ¡Todo ello después de largas temporadas en las playitas de la rabia y del desencanto! ¿Hay algo más grande que el cariño de unos padres hacia lo que han expulsado como se expulsan los efectos de un poderoso laxante? (Una gran cagada, ¡eso es!, así llamo yo a eso de "ser dado a luz". Y la cagada se pierde en un laberinto de cañerías, sin saber dónde acabará desembocando; pero con conciencia de soldadito de plomo.) ¿Hay algo más grande que sentirse protegido por papá y mamá? Y si papá y mamá, con los años, son introyectados como Jesús y María... ¡Ni te cuento!... "Nacer, crecer, cagar y morir", ¡una expresión digna del mismísimo Ovidio! Pero, ¡basta! No degeneremos; ¡y mucho menos "generemos"! En toda gestación hay algo mórbido, tenebroso, amenazante. Asocio "gestación" a Alien. ¡Ay! Como siempre, me pierdo. Como siempre, perdido. Como nunca, jodido.

25.7.07

Nadie puede mentir ni engañar. Sólo es posible negar. Duda, negación y muerte: nada más. Todo sentimiento elevado es perecedero. Y todo sentimiento expresable por la palabra... no existe. Lo que lacera, machaca y se impone por la falta de respeto captura el alma ajena. La docilidad se expone a que le canten las cuarenta a cada segundo. Pero, ¡tranquilos vosotros, los dóciles!, porque toda docilidad consciente de sus continuos fracasos se convierte en el cisne de la ira y en el elixir de esa locura que se siente impune e inocente.
Es la hora de la negación.
Cuando realmente la soledad se hace marcapasos, la negación habla.

8.7.07

Hace años yo estaba jodido -no más que ahora, lo juro-. Me tocó una entrada para ver a Fight, el grupo de Rob Halford tras la separación de Judas Priest.
Creo que ya he hablado de esto en algún otro post.
Hizo su entrada de un modo poco frecuente. La gente estaba ansiosa de que saliera al escenario, pero nadie salía. En la pista de la sala había un individuo vestido con camiseta gris y pantalones cortos del mismo color. Iba cabizbajo, hundido, miserable y roto hacia el escenario. Subió. Entonces se puso frente al micrófono y en voz baja dijo algo así como: "Hello! My name is Rob Halford and I am here to sing for you, Madrid." La gente decía -soy testigo-: "Menudo pirado. ¡Jajajaja! Si ese es Rob Halford yo soy cura. ¡Cómo está el patio!".
He de decir que cuando Halford daba ese concierto habían pasado dos cosas. Primero fue acusado de la muerte de dos seguidores de Judas Priest por incitación implícita al suicidio. Una de las canciones de uno de sus lp's, escuchada al revés, tenía un mensaje que alentaba al suicidio. El suicidio en USA, cuando se trata de incitación implícita, es delito. Fueron declarados inocentes; pero Halford, por lo que fuera, intentó suicidarse después con aspirinas. Sobrevivió. Y ya que en USA la apología explícita, no implícita, del suicidio no es delito, editó un disco que se puede considerar una obra maestra en la historia de Judas Priest, Painkiller ("painkiller" significa "aspirina", el barbitúrico que Halford usó para acabar con esta mierda que se desarrolla en la Tierra). Después del desmesurado éxito de esta obra, Halford formó Fight y tuvo lugar la anécdota a la que me remitía al principio.
Rob Halford subió al escenario. Nadie creía que fuera él. Entonces dijo que era él con una tonalidad diferente, la del cantante, la del que era capaz de derrumbar el escenario con un grito. Mientras la gente se recuperaba de la sorpresa una vez que se apagaron las luces, las canciones pasaban hasta llegar a una, For all eternity, una balada. Recuerdo lo que Halford dijo en castellano: "Ésta es una bonita canción... balada... muy bonita... historia de mi vida... Se llama: Por una eternidad". Creo que es la historia de todos, aunque no nos lo confesemos.
¿Cómo puedo comenzar a contarlo?
Las emociones no se pueden compartir.
Huiste de tal modo que me mostraste cuánto te importaba aquello.
Creando muros a tu alrededor
No dejando a nadie cerca de ti
No pudiste ver mis manos cuando se te ofrecían.
Por toda la eternidad
Por toda la eternidad
Me rondará el pasado.
Cuando me retraje dentro de mí
Lo hice para sobrevivir
Era el único camino para permanecer vivo
Un día tú también te darás cuenta
De cómo comenzó todo
No viste que el niño se convertía en hombre
Por toda la eternidad
Por toda la eternidad
El pasado continuará rondando a mi alrededor
Mira hacia atrás, hacia el pasado
Y derriba el dolor
Es tuyo y mío
No más, no otra vez, no más.

2.7.07

Porque sólo te quedará esto

Hay una niña convencida de que todo lo que brilla es oro
Y va a comprar ... :) una escalera al cielo.
Si ella mantiene lo que sabe, aunque las tiendas estén cerradas,
Con una sola palabra puede conseguir aquello para lo que vino.
¡Oh! Y ella está comprando una escalera al cielo.
Hay una señal en el muro, pero ella... :) .... ella necesita como siempre estar segura
Porque todos sabéis que las palabras, "a veces", tienen dos sentidos :)))
Al lado del arroyo hay un pájaro cantor que canta.
"A veces" todos nuestros pensamientos son dudas.
Y me asombra.
Y me asombra.
Y mantengo un sentimiento cuando miro hacia el oeste.
Y mi espíritu grita por abandonarlo todo, llora por abandonarlo todo.
En mis pensamientos he visto anillos de humo flotando entre los árboles.
Y he visto las voces de quienes nos miran.
Y me asombra.
Os aseguro que me asombra.
Y todo, todo, todo me susurra que si entonamos la melodía
El flautista nos guiará hacia la razón (sí, nos llevará a ella)
Y amanecerá un nuevo día para los que se queden
Y los bosques harán eco con miles de sonrisas.
¿Alguien recuerda lo que es sonreír?
(Continuará)

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