25.7.07

Nadie puede mentir ni engañar. Sólo es posible negar. Duda, negación y muerte: nada más. Todo sentimiento elevado es perecedero. Y todo sentimiento expresable por la palabra... no existe. Lo que lacera, machaca y se impone por la falta de respeto captura el alma ajena. La docilidad se expone a que le canten las cuarenta a cada segundo. Pero, ¡tranquilos vosotros, los dóciles!, porque toda docilidad consciente de sus continuos fracasos se convierte en el cisne de la ira y en el elixir de esa locura que se siente impune e inocente.
Es la hora de la negación.
Cuando realmente la soledad se hace marcapasos, la negación habla.

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