26.7.07

Una bonita canción sin princesas o Quetedén Quemedén al vapor de una idea

Parejas en El Retiro, tumbadas, yacentes, indolentes como una verga a la que le quitan el brío de un lengüetazo. Masturbaciones soñadas (y soñar una masturbación es como soñar con el sueño de un imposible, sombra de sombra, apariencia de apariencia: ¡a Platón se le removerían las entrañas!) El calor aplasta, hace "fuuuuu" y pinta de amarillo toda calva que se exponga a sus roedores rayos. Lanchas de piedra, lonchas de césped, plátanos de piedra pómez escondidos bajo gallumbos celestes; palmeras urbanitas acicalando los pubis para la llegada del estival ariete; rondas, paseos, marchas fúnebres como una ausencia distante o como una distancia ausente: todo en El Retiro a untuoso precio de saldo. Sólo una condición: no hacer ruido, pasar en Fujitsu sobre todos los instantes, ir de Tao a Zen hasta acabar en la consulta de un gestaltista marca Perls. Si alguien se encuentra algún perro abandonado, que lo llame Paulov y que lo amaestre hasta convertirlo en un hombre civilizado (¿merece tal canallada un perro?) Y paso a paso se echa el ocaso encima y nos toca la almorrana con el dedito del olvido: "Cuchi, cuchi, cuchi... ¿Quién se va a comer este pirulí que sabe a almendras recién exprimidas?" Los exhibicionistas no pueden más, el calor les ha derretido la mollera y el caletre "penal" está que arde. Todo estriba en el arte de follar a tiempo y evacuar, huir, alcanzar la bahía más purulenta en la que fundar clubes de víctimas y hacerse pirata de entretiempo. Cuando todo se espese y las pesadillas se hagan realidad; cuando no podamos aprender ya más y tengamos que dejarnos (ya se sabe: no empujes, espera y desea) llegará la magia del olvido, pero uno no sabrá que olvida (eso es lo jodido.) Cuando lo real cante su fandango llegará la silenciosa Dulcinea; ella nos despertará con el dulce tacto de sus botas sobre nuestras pelotas. El dolor nos reavivará -el odio y la tristeza reavivan (lo dicen los psicólogos humanistas)-; y entonces volveremos a dejarnos caer sobre las lonchas de césped, esta vez inertes, frescos, cuasi fiambres. Y vendrá el perro de Paulov y nos meará encima.
Jacques Brel abandona Correos y se retira a Mont Saint-Michel envuelto en una bandera triste que le vestirá mientras deja que la marea suba hasta callar su voz en las arenas movedizas del sagrado lugar. "Si A abandona a B y B no tiene a nadie a quien abandonar, B se abandona a sí mismo y se convierte en peregrino", así habla un locutor suicida que aguarda el tiempo perdido en que poder despacharse a gusto. Mais, attention! Que nadie se suicide víctima del despecho ni del resentimiento; que nadie se quite la mierda de encima (donde digo "mierda", digo "vida": c'est la même chose) porque las cosas impongan o porque lo que está ahí enfrente abra las fauces. Pas du tout! Hay que echar las pastillas en el puchero cuando sintamos la paz del budista en cada poro: ¡ese es el momento de la ida! ¡Ese es el momento de la vuelta a casa! ¿Qué mejor que un cocidito madrileño de coloridas píldoras para agostar el aborto que arrastramos desde que nacimos? Allons! Nos vamos más cultivaditos a cultivar el vacío. Y mientras escucho Mon père disait, me doy cuenta de que yo nunca tuve padres. Pero gracias a esos padres que no tuve, germinó en mí la indiferencia, el desprecio, el menosprecio, la apatía... ¡Todo ello después de largas temporadas en las playitas de la rabia y del desencanto! ¿Hay algo más grande que el cariño de unos padres hacia lo que han expulsado como se expulsan los efectos de un poderoso laxante? (Una gran cagada, ¡eso es!, así llamo yo a eso de "ser dado a luz". Y la cagada se pierde en un laberinto de cañerías, sin saber dónde acabará desembocando; pero con conciencia de soldadito de plomo.) ¿Hay algo más grande que sentirse protegido por papá y mamá? Y si papá y mamá, con los años, son introyectados como Jesús y María... ¡Ni te cuento!... "Nacer, crecer, cagar y morir", ¡una expresión digna del mismísimo Ovidio! Pero, ¡basta! No degeneremos; ¡y mucho menos "generemos"! En toda gestación hay algo mórbido, tenebroso, amenazante. Asocio "gestación" a Alien. ¡Ay! Como siempre, me pierdo. Como siempre, perdido. Como nunca, jodido.

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