9.8.07

Yendo por partes

PUNTO UNO

En la introducción a Ecce Homo llevada a cabo por Andrés Sánchez Pascual se dice lo siguiente, en relación con un folio que desapareció de dicha obra:

Introducción a Ecce Homo

(Historia de un folio)

Poco después la hermana de Nietzsche, posterior creadora del «Archivo Nietzsche» y contumaz falsificadora de textos de su hermano, sobre todo de cartas, tuvo conocimiento de que existía un folio lleno de insultos contra ella y contra su madre, folio que se encontraba en manos del editor (en ese mismo folio, como luego se ha visto, venían además algunas importantes correcciones de otros pasajes). Por mediación de Peter Gast consiguió rescatarlo. Al mandárselo, el 9 defebrero de 1892, éste le escribe, entre otras cosas, que «es preciso destruirlo>>, cosa que la hermana hizo sin duda, pues ha desaparecido. Pero... Peter Gast había hecho, él mismo, una copia de ese folio, la cual no ha sido descubierta hasta julio de 1969, cuando hace ya mucho tiempo que todos los protagonistas de esta historia han desaparecido. El descubrimiento fue llevado a cabo en Weimar por G. Colli y M. Montinari, editores de la nueva edición de las Obras de Nietzsche, actualmente en curso de realización, a quienes tanto debe la investigación nietzscheana. Por aquella época, 1892, nadie pensaba ciertamente en editar Ecce homo. Si Nietzsche dice en esta obra: « Yo no soy un hombre, soy dinamita», sin duda se creía que no se podía hacerla explotar entregándola al público. Por ello el manuscrito de Ecce homo quedó en manos de Elisabeth Förster- Nietzsche, hasta que en 1908, veinte años después de haber sido escrito por Nietzsche y ocho después de su muerte, se tomó la decisión de publicarlo.
La edición fue llevada a cabo por el profesor de Leipzig Raoul Richter, quien se basó en el manuscrito original pero con algunas «censuras» y, desde luego, sin el discutido § 3 de «Por qué soy yo tan sabio», que fue imposible arrancar a la hermana. Sin duda ésta ya no lo tenía. En su lugar hubo que poner el anterior, esto es, el «tachado» por Nietzsche mediante su último envío, el cual ha venido pasando hasta este momento como el verdaderamente querido por Nietzsche. El texto de Ecce homo quedó fijado desde entonces y en las innumerables ediciones de esta obra que se han sucedido al correr de los años ha permanecido idéntico. Incluso la revolucionaria edición de K. Schlechta (1 956), que tantas falsificaciones descubrió y reveló, realizadas por la hermana, se limita simplemente a reproducir el texto «canónico». Ahora bien, éste era una mezcla de tres elementos: a) un capítulo «tachado» por Nietzsche mismo, b) unos pasajes «censurados» por Peter Gast y por la familia de Nietzsche (tales pasajes, naturalmente, aparecían allí por su ausencia), y c) el resto, lo querido por Nietzsche (a excepción de le eliminado por Peter Gast y por la familia de Nietzsche, que se desconoce).

PUNTO DOS


El texto en cuestión:

3
Considero un gran privilegio el haber tenido el padre que tuve: los campesinos a quienes él predicaba -pues los últimos años fue predicador, tras haber vivido algunos años en la corte de Altenburgo- decían que un ángel habría de tener sin duda un aspecto similar. - Y con esto toco el problema de la raza. Yo soy un aristócrata polaco pur sang [pura sangre], al que ni una sola gota de sangre mala se le ha mezclado, y menos que ninguna, sangre alemana. Cuando busco la antítesis más profunda de mí mismo, la incalculable vulgaridad de los instintos, encuentro siempre a mi madre y a mi hermana, - creer que yo estoy emparentado con tal canaille [gentuza] sería una blasfemia contra mi divinidad. El trato que me dan mi madre y mi hermana, hasta este momento, me inspira un horror indecible: aquí trabaja una perfecta máquina infernal, que conoce con seguridad infalible el instante en que es posible herirme cruentamente - en mis instantes supremos,... pues entonces falta toda fuerza para defenderse contra gusanos venenosos... La contigüidad fisiológica hace posible tal disharmonia praestabilita [desarmonía prestablecida]... Confieso que la objeción más honda contra el «eterno retorno», que es mi pensamiento auténticamente abismal, son siempre mi madre y mi hermana. - Mas también en cuanto polaco soy yo un atavismo inmenso. Siglos habría que retroceder para encontrar a esta raza, la más noble que ha existido en la tierra, con la misma pureza de instintos con que yo la represento. Frente a todo lo que hoy se llama noblesse [ aristocracia] abrigo yo un soberano sentimiento de distinción, - al joven Kaiser alemán no le concedería yo el honor de ser mi cochero. Existe un solo caso en que yo reconozco a mi igual - lo confieso con profunda gratitud. La señora Cósima Wagner es, con mucho, la naturaleza más aristocrática; y, para no decir una palabra de menos, afirmo que Richard Wagner ha sido, con mucho, el hombre más afín a mí... Lo demás es silencio...Todos los conceptos dominantes acerca de grados de parentesco son un insuperable contrasentido fisiológico. El Papa hace negocio todavía hoy con ese contrasentido. Con quien menos se está emparentado es con los propios padres: estar emparentado con ellos constituiría el signo extremo de vulgaridad. Las naturalezas superiores tienen su origen en algo infinitamente anterior y para llegar a ellas ha sido necesario estar reuniendo, ahorrando, acumulando durante larguísimo tiempo. Los grandes individuos son los más antiguos: yo no lo entiendo, pero Julio César podría ser mi padre - o Alejandro, ese Dioniso de carne y hueso... En el instante en que escribo esto me trae el correo una cabeza de Dioniso...


PUNTO TRES (Y COROLARIO)


La familia de uno (en especial padres y hermanos), siempre estará ahí para castrar, mutilar, humillar y enfangar la genialidad de uno. De hecho, toda genialidad nace de lo podrido, de nuestros padres. En cualquier libro de antropología se puede ver demostrado, con mayor o menor cientificidad, que la relación padre-hijo es siempre de antagonismo; el padre ve amenazado su poder y pone infinitas pruebas (ritos de paso) al vástago para que se pueda considerar digno de esa rama del árbol que el padre representa. Asímismo, es casi universal la relación de afecto y protección que existe entre abuelos y nietos, debido a que el poder no se ve amenazado y no hay nada que salvaguardar.


Así pues, deseemos lo mejor para nuestros progenitores. ¿Y qué mejor deseo que la paz?:

Y, a partir de aquí, en efecto, lo demás es silencio.

M.J.C.

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