2.11.07

Ejemplo lingüístico de dolor: "Justificaste todas mis convicciones con tu actitud"

He visto labrada esta frase en la alcantarilla 071026 del pasadizo del engaño:

"Justificaste todas mis convicciones con tu actitud".
Dicen que quien la escribió fue uno de los esclavos que se encontraba en la caverna de Platón. Sólo puedo compadecer a ese esclavo por haber vivido un instante que le hiciera labrar esa frase. Imagino que cuando el mundo se desmorona ante la luz y el engaño se disipa deben quedar epitafios como este. Todo un epitafio para consolidar la certeza de las mentiras.
Descansa en paz, esclavo. Has alcanzado la dignidad -y no he conocido aún a nadie merecedor de tal privilegio-.
(Y me pregunto con curiosidad malsana de qué estaba convencido el esclavo).

1 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Digamos que estaba convencido:

De que los muñecos de pim pam pum eran más queridos que yo.

De que los ceros a la izquierda tenían más valor que la unidad que represento.

De ser jugado sin conocer las normas.

De haber sido compartido en el más sublime de los actos con seres que obraban en la imaginación con más poder que yo.

De estar condenado con fecha y hora a una ausencia para la que me estaban preparando.

De no tener entidad ni de fantasma ante ciertos ojos y, por tanto, de no ser ni siquiera digno de humillación y desprecio.

De ser una prótesis para muros de muñeca y para alcazabas de rabietas.

Y de muchas otras cosas más, a las que las matemáticas siguen poniendo número.

Cordialmente,

Un esclavo de la infancia más pueril

noviembre 03, 2007 12:21 p. m.  

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