A los jueces del progreso.
Próspero Mar Ansetobeah
El denunciado, la lucha entre el "caes hoy, caes mañana" -pero caer al fin y al cabo-. El proscrito por la libertad, el mala leche, el "rumiao" "pasao" por agua, la condena. El que no atiende a razones ni a compasión de tres al cuarto. El vendimiado, el punto y aparte, el retrete y la miseria. El que no se queda, el que no va, el que señala, el vindicativo. El próspero sin prosperar, el fidedigno, el "sin segunda oportunidad" (como tú y como yo y como todo dios). El que sabe lo que callas, el que conoce lo que ocultas, el que se da cuenta de todos los cuentos; y el que no cae en la cuenta de los relatos breves, sino en la brevedad de todo relato que ni siquiera tú te cuentas. El "nunca otra vez" para "de nuevo lo mismo", el "fostiao", el pordiosero y el mansedumbre. El que ni atiende ni escucha, el que vende, el que compra, el que se masturba por unas mejillas sin sonrojo.
El matado.

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