Castrando el alma y enterrando a los padres.
Lloro al imaginar que ya no me quedan imaginación ni memoria. ¡Pero tengo el menos común de los sentidos! Así me convierto en un castrado más, en un ciudadano de pro, en alguien que comprende que abstenerse es de intelectuales o de creyentes en la moral o de materia que pretendió alguna vez ser persona. Así que la política puede estar tranquila, votaré. Iré con los ojos vendados en marzo (si continúo moribundeando por estos lares) y cogeré una papeleta. Habré sido justo al votar: habré votado por la mismidad que nos pudre cada día.
Otro besito.

0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio