16.1.08


Ajeno de lo ajeno: así se encuentra uno a sí mismo. Pienso esto mientras me humedece el vino del deseo. Los que te adoramos, no podemos adorarte; porque respetamos tu ser y tu mensaje. Los que luchamos, los que amamos, los que redundamos amor y lucha no podemos mostrar estandarte. Lo pusiste alto, demasiado alto, amigo. Yo sigo siendo bajo, demasiado bajo (emulando el título de una de tus obras y así manifestando que a veces retrocedo de mi condición de ananthropos). Nosotros no podemos pedir la muerte, ni pensar la muerte. Pero tampoco la muerte puede matarnos. La muerte se desvaneció en su antítesis y ahí siguen las dos a Dios rogando. Tú, yo, nosotros... ¡bastante tenemos con dormir sin ningún acaso!

1 comentarios:

Anonymous Gabriel Antón ha dicho...

Hola, como asiduo lector escribo para anunciarte que me retiro de la blogosfera, por circunstancias de la vida siempre apremiantes.

Creo que tienes un blog único (bueno, más de uno), que escribes muy bien y tienes muchas cosas que contar, aunque a vecse no seas consciente. Seguiré pasando por aquí aunque no con esta id.

Un saludo, Ansetobeah

enero 20, 2008 4:51 p. m.  

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio

Free counter and web stats