Los recursos son siempre los mismos. El sueño, por esto mismo, permanece inalterable. Los recursos no se extinguen, son inmunes al literario principio de la termodinámica. ¿Qué es, al fin y al cabo, recurrir? "Recurrir": un trámite de urgencia, el penúltimo grito, esqueje para la indolencia; ofrecido hábito al Dios de la infancia y al duendecillo "pre-inminentem-mortem".
Sonríe, hermano, que Jesús no ha claudicado. Hoy veía en el metro este mensaje: "Si usas preservativos, no eres cristiano". Os digo que pocas veces he leído en esta caída una sentencia que proclame lo que yo una vez entendí por "sinceridad". Efectivamente, todo aquél que se considere cristiano debería abominar de tal uso. Y esto desemboca en un corolario impertinente: si no te manifiestas en contra de tal uso no eres católico. Llegando a este punto, y viendo la manifestación convocada para proclamar la catolicidad denostando y quemando el látex de la muerte, me pregunto: ¿acudirá alguien sincero con su conciencia? Respondo: ¡No! Pero la manifestación será multitudinaria.

0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio