Era la tristeza. Ya no es.
Las nubes, la naturaleza, la niebla: todo adiós, siempre adiós.
Escucha, amigo (o enemigo: da igual lo que seas):
A mí ya no me puede mover el odio: esa es la quietud y el "saber estar" que da la proximidad de lo que no existe y que llamamos "muerte". Por eso la arrogancia de creer que se puede aconsejar. Por eso la arrogancia de escribir como desde un púlpito o desde un pabellón de concentración.
Escucha o lee; o pasa (mejor pasa, porque pasando se llega). Y te escribo que cualquiera que haya vivido o pasado por el tiempo de su vida puede no despertar ahogado por un vómito o por un colapso respiratorio. Y te escribo que cualquiera puede acabar deseando ese trance antes que volver en una capital a su desorden diario, a su "no pensar" disfrazado bajo las máscaras de las múltiples tareas que no aportan sentido ni estructura a este desorden de vida. Y te escribo que cada día es un derroche y una pérdida de voluntad porque todo quedó atrás y nadie sabe cómo fue o ha sido. Mis letras son un pulso que tiene que apagarse (es decir, mis letras son el consuelo de que mañana es posible que no haya autocompasión ni ira, que mañana no haya nada que me haga estar sobre la tierra, sino esparcido sobre ella). Te escribo que mientras la función dure o el teatro sea teatro, la muerte es una esperanza. De verdad, te lo escribo de verdad y sin ánimo de suicidarme, sino en la confianza de que "todos los hombres son mortales" y que yo, me declare como me declare, por fortuna en este antro, soy mortal. Y quisiera morir.

4 comentarios:
Yo creo, y no me lo tomes a mal, que Dios te ha matado.
...anónimo eso que dices es una paradoja, o ¿acaso no recuerdas que a Dios se lo cargó Zarathustra?
Es increíble como manejas la palabra Próspero. Te seguiré leyendo.
Un saludo.
Pues yo pienso más bien que tu dios le ha dado mucha vida.
amigo ansetobeah...
llevo mucho tiempo leyendo tus posts... llegué aquí de hecho buscando en google por métodos de suicidio, ya ves, pues a veces me da por ahí, y en tu blog debe aparecer muchas veces esa palabra u otras relacionadas. Creo que a pesar de ello de tus escritos se trasluce una enorme vocación de vida, y es quizá una vocación de vida tan grande que por eso mismo se ve frustrada tan a menudo, se mata a sí misma, se muere.
Era la tristeza. Ya no es, ¿y entonces qué es lo que te mueve a escribir en cursiva esas palabras, así,a la derecha? ¿acaso algo mucho más profundo que la tristeza que antes era? ¿Y qué hay de la lucidez que te permite encontrar una forma tan sucinta y sintética para expresar algo así de rotundo? ¿No eres consciente de que también eso tiene un valor? Pasas por la vida y llegas, pero también llegas escuchando y leyendo, y en tu caso escribiendo luz, pues a mí me ilumina saber que hay alguien como tú. ¿Por qué te ocupas tanto de la sed y no del agua? ¿Por qué escribes "quisiera morir" en lugar de "quisiera vivir"? Has perdido la esperanza... entonces te toca abrir de nuevo la Caja de Pandora.
No me quisiera pasar de listo (y siempre me paso), pero creo que necesitas algo, importante y urgente, que de un plumazo borre toda la mierda que atenaza tus emociones, así de bonito y de falso que suena, pero de verdad, creo que ese algo está a tu alcance y que va a llegar pronto si dejas de pensar tanto en "la muerte y esas otras estupideces". Buscad, y hallaréis, ¿no? Al menos buscar algo, eso que tanto se echa de menos, es el mínimo paso. ¿De qué nos podemos quejar si no lo damos?
Mientras la función dure, la función es la esperanza, y mientras tanto la función es eterna (una y la misma), y el final, ¿qué nos importa el final? Aplausos, abucheos, o silencio. Da lo mismo. Recuerda la conclusión del joven Mersault, y ten presente que no hay peor caso que el suyo: Para que todo sea consumado, para que me sienta menos solo, sólo me queda desear que haya muchos espectadores el día de mi ejecución, y que me acojan con gritos de odio.
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