La esterilidad procreativa da fruto en el desdén que se tira por la ventana. ¿Lo entiendes tú, buen salvaje? ¡Otra caña, coño! El Dyc se reserva sin reserva para después de la medianoche, Juan Sin Miedo -¡profeta!-. Me van a disparar y no te imaginas cuánto lo lamento. ¿Sabes que me muero de risa? A ti, mi pequeño confesor, a ti; mientras teatraleas tu ira entre pastillas de amianto. Una flecha ha hecho diana, se ha clavado el diente... Se ha terminado. El eco.
La Selva de Próspero
Sapere aude!

1 comentarios:
Yo prefiero otro coño al que meterle caña.
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio