30.11.08

Domingo 30 de Noviembre de 2008

Los que esperan, ahí están. Se les va cumpliendo todo. La sucia fuente que derrocha los días ya no da lágrimas. El cielo que veo se apaga. El que tenga más dinero pagará más plazos y el que cobre más vidas vivirá más deudas. ¡Ay, siempre me pierdo! Escribo un par de palabras y luego me doy cuenta de que no, de que no era eso. Me doy cuenta después de que yo quería hablar de los desprecios y del tiempo perdido por los míos. Pero me doy cuenta de ello para volver a darme cuenta de que derivo. Y se mezcla todo: la apariencia de la envidia y la envidia de la apariencia, el tedio indiferente, lo que fluye. Mil verbos para la canalla. Mi almohada está llena de lectores invisibles, de voces dormidas, de mujeres que no fueron, de soberbia impune. Y cuanto más escribo más me pongo de los nervios. Y si no escribo, desearía acabar con el mundo a tiros -pero no sé disparar-. Los recursos se acaban. Las copas, los vasos, los pastilleros, la piel: antes todo se vendía más caro hasta que dejó de venderse. Por ejemplo, nuestros padres se vendieron. Y ya no hay nada.

1 comentarios:

Blogger Antagonista ha dicho...

ains mi querido anse, todo se acaba y a la vez se empieza todo otra vez, pero el recuerdo, siempre esta en todas esas cosas, es algo que perdura y que le guste a alguien o no, pertenecemos a ellos, por estar en su recuerdo.
Lo siento mi vena poetica se seco hace mucho tiempo.
Me alegro de volver a ver este blog, estuvo demasiado tiempo escondido.
un besazo enorme y al genio tambien.

diciembre 02, 2008 11:48 a. m.  

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