La Selva de Próspero

Sapere aude!

30.12.08

Coge el metro o tómalo, viaja, desciende, aspira el rocío del sudor y contempla al extranjero en su humilde esplendor. ¡Es la vida! Mira sus caras, jetas doloridas, acechando ilusiones y pariendo bacterias en los túneles del laberinto. Panchitos, megaorientales, hispanobalbuceantes, germanófilos, germanófobos; panarabistas, católicos, blancos del norte, hindúes del oeste, majaderos de Tuttilandia. ¡El tiovivo de los gemidores! ¡La estética amalgama de la muerte! ¡Maravilloso túnel de delicias para la verga de El Bosco! Puedes montar en Tribunal creyéndote joven y acabar en Atocha mojado por adolescentes. El metro cruza Madrid, lo despliega, consuma la subterránea deriva moribunda, ¡fluye! El metro es barroco y simple a la vez, comunión y caca, verbo y saliva. Alguien fue un profeta al decir que es una mierda este Madrid, en el que ni las ratas pueden vivir. Conoced el metro, correos juergas con la parlante basura de su infecta ebriedad. Si cruzas el metro de Madrid de Norte a Sur y de Este a Oeste, has dado la vuelta al mundo, ¡certificado! Dios viaja en metro con una serpiente de lana y un borreguito de espuma. Hay un belén viviente entre Valdeacederas, Portazgo y Aluche; un inmenso belén con sombreritos de Papá Noel y huesos de santo. ¿Para qué volar a Nueva York? La eternidad está aquí, bajo tierra, elevando mundos sin patria ni bandera. El metro de Madrid es de todos: proxenetas, chulos, borrachos, monjas; pederastas, arrieros, mutilados, navajeros; viudas, chochilocos, marrulleros y machorros. El metro eres tú, Madrid eres tú. ¿No es precioso? Junto a Hiroshima y Nagasaki, ¡qué hermosos trillizos!

Coge el metro o tómalo, viaja, desciende, aspira el rocío del sudor y contempla al extranjero en su humilde esplendor. ¡Es la vida! Mira sus caras, jetas doloridas, acechando ilusiones y pariendo bacterias en los túneles del laberinto. Panchitos, megaorientales, hispanobalbuceantes, germanófilos, germanófobos; panarabistas, católicos, blancos del norte, hindúes del oeste, majaderos de Tuttilandia. ¡El tiovivo de los gemidores! ¡La estética amalgama de la muerte! ¡Maravilloso túnel de delicias para la verga de El Bosco! Puedes montar en Tribunal creyéndote joven y acabar en Atocha mojado por adolescentes. El metro cruza Madrid, lo despliega, consuma la subterránea deriva moribunda, ¡fluye! El metro es barroco y simple a la vez, comunión y caca, verbo y saliva. Alguien fue un profeta al decir que es una mierda este Madrid, en el que ni las ratas pueden vivir. Conoced el metro, correos juergas con la parlante basura de su infecta ebriedad. Si cruzas el metro de Madrid de Norte a Sur y de Este a Oeste, has dado la vuelta al mundo, ¡certificado! Dios viaja en metro con una serpiente de lana y un borreguito de espuma. Hay un belén viviente entre Valdeacederas, Portazgo y Aluche; un inmenso belén con sombreritos de Papá Noel y huesos de santo. ¿Para qué volar a Nueva York? La eternidad está aquí, bajo tierra, elevando mundos sin patria ni bandera. El metro de Madrid es de todos: proxenetas, chulos, borrachos, monjas; pederastas, arrieros, mutilados, navajeros; viudas, chochilocos, marrulleros y machorros. El metro eres tú, Madrid eres tú. ¿No es precioso? Junto a Hiroshima y Nagasaki, ¡qué hermosos trillizos!

28.12.08

Felices Fiestas

Cada cual habla de lo que quiere -es un decir-. Yo hablo de lo que he aprendido: llega un momento en que comprendes que la voluntad no se puede aplicar a nada y que el Eclesiastés debería aprenderse de memoria. He aprendido que los miedos son absurdos. Cuando llega la hora, llega. Siempre temes eso que se supone que ha de suceder y que se supone que te ha de destrozar. Pero yo no puedo ni siquiera predecir que me haya de destrozar eso que todos tememos. He aprendido que las desgracias no vienen solas y que aún no he bajado todos los peldaños. He aprendido que, aunque no vengan solas, tú sí estás más solo que la una en la hora de padecer. Para mí no hay coches que comprar, ni piso que me hipoteque, ni compromisos que me vayan a dejar más a la deriva de lo que estoy. La experiencia me ha enseñado a extrapolar el desinterés y el desprecio. Siempre creí que formar una familia era una resurrección del aburrimiento cotidiano; ahora estoy bien cierto de que formar una familia sería prolongar la muerte en vida que todos llevamos a cuestas. ¡Ah! También he aprendido a cojear, a soportar hernias discales, a sufrir hasta el llanto los ataques de gota, a aproximarme lentamente a la diabetes hasta casi penetrarla... ¡He aprendido tanto y bueno! Pero la lección que más me ha marcado hasta que deje de expresarme el último día es que no hay eso que llaman "buenos sentimientos". Cualquier depredador de esos que llenaban la boca del viejo Félix Rodríguez de la Fuente es infinitamente menos voraz que el bípedoparlante homínido racional. El hombre no es lobo para el hombre -eso es una majadería-. El hombre es hombre para el hombre. Con eso se explica la podredumbre de vivir.

Felices Fiestas

Cada cual habla de lo que quiere -es un decir-. Yo hablo de lo que he aprendido: llega un momento en que comprendes que la voluntad no se puede aplicar a nada y que el Eclesiastés debería aprenderse de memoria. He aprendido que los miedos son absurdos. Cuando llega la hora, llega. Siempre temes eso que se supone que ha de suceder y que se supone que te ha de destrozar. Pero yo no puedo ni siquiera predecir que me haya de destrozar eso que todos tememos. He aprendido que las desgracias no vienen solas y que aún no he bajado todos los peldaños. He aprendido que, aunque no vengan solas, tú sí estás más solo que la una en la hora de padecer. Para mí no hay coches que comprar, ni piso que me hipoteque, ni compromisos que me vayan a dejar más a la deriva de lo que estoy. La experiencia me ha enseñado a extrapolar el desinterés y el desprecio. Siempre creí que formar una familia era una resurrección del aburrimiento cotidiano; ahora estoy bien cierto de que formar una familia sería prolongar la muerte en vida que todos llevamos a cuestas. ¡Ah! También he aprendido a cojear, a soportar hernias discales, a sufrir hasta el llanto los ataques de gota, a aproximarme lentamente a la diabetes hasta casi penetrarla... ¡He aprendido tanto y bueno! Pero la lección que más me ha marcado hasta que deje de expresarme el último día es que no hay eso que llaman "buenos sentimientos". Cualquier depredador de esos que llenaban la boca del viejo Félix Rodríguez de la Fuente es infinitamente menos voraz que el bípedoparlante homínido racional. El hombre no es lobo para el hombre -eso es una majadería-. El hombre es hombre para el hombre. Con eso se explica la podredumbre de vivir.

27.12.08

Cuando sientas mi fuerza, sigue mi consejo: ¡usa tu mano! Ella sabe su camino -es el mismo que el de tu desesperación-.
Cuando tengas valor, sólo basta un gesto: probar a dejar de respirar. Después de los dolores, después de las mentiras, después de los gritos en silencio; después de la sinrazón y en el laberinto.
Hay una lucha por librar: la del infierno.
Hay una victoria que alcanzar: besar el suelo.
Sobre tu silla de ruedas has de recorrer con dignidad el camino de baldosas sin color -y piensa siempre que la sangre no mancha-. Eres rueda sobre ruedas y carne en cañón -¿vas a dejar que te disparen como a tus padres o a tus "amigos"?-. ¡Rueda! La función apelativa de mi oración debería conminarte suavemente a tu destino: ¡volar bajo la sangre de tu asfixia!
No dejes que te alimenten ni que te laven ni que te desplacen: ¡vuela más allá de la necesidad que los otros puedan tener de ti! ¡Vuela bajo la sangre de tu asfixia!
El cielo se ha vuelto rojo y tú ya no tienes ojos. Ni siquiera hay sombras. ¿Lo notas mientras morir te duele? Pero no debe doler dejar la peste que abandonas. Librar la lucha de este infierno es morir en libertad. ¡Sin consignas! Esto no es una consigna, porque no hay paraísos de ningún tipo. En tu alma de tres culturas se han elevado tres mentiras y ninguna te ha engañado. No quedar impasible es no quedar vivo.
Hay una victoria que alcanzar y está en el suelo que respiras. ¡Deja de respirar! ¡Vuela sobre tu sangre! ¡Respira tu asfixia!
No combines palabras: no eres un hombre ni una mujer de letras. Destripa tus conceptos vomitando tus entrañas. ¿No es fácil? (A no ser que te hayan engañado).
Y si alguien te miente, mátale.
Y si alguien te engaña, acaba con su generación.
Aquí nada es espontáneo ni gratuito: todo es mosaico, justo, clásico, ¡veterotestamentario!
Y si alguien protege al malvado, que paguen sus hijos o sus bienes queridos -muchas veces un hijo no es más que un bien, se lo quiera o no-.
Aquí no hace frío, aquí se retribuye la infamia, aquí no se admite la pereza; todos los que aquí comulgan son diligentes al pagar -y pagan con la misma moneda-.
Han puesto nuestra dignidad entre el yunque y el martillo. Y es ahí precisamente donde ahora queremos poner su vida.

Cuando sientas mi fuerza, sigue mi consejo: ¡usa tu mano! Ella sabe su camino -es el mismo que el de tu desesperación-.
Cuando tengas valor, sólo basta un gesto: probar a dejar de respirar. Después de los dolores, después de las mentiras, después de los gritos en silencio; después de la sinrazón y en el laberinto.
Hay una lucha por librar: la del infierno.
Hay una victoria que alcanzar: besar el suelo.
Sobre tu silla de ruedas has de recorrer con dignidad el camino de baldosas sin color -y piensa siempre que la sangre no mancha-. Eres rueda sobre ruedas y carne en cañón -¿vas a dejar que te disparen como a tus padres o a tus "amigos"?-. ¡Rueda! La función apelativa de mi oración debería conminarte suavemente a tu destino: ¡volar bajo la sangre de tu asfixia!
No dejes que te alimenten ni que te laven ni que te desplacen: ¡vuela más allá de la necesidad que los otros puedan tener de ti! ¡Vuela bajo la sangre de tu asfixia!
El cielo se ha vuelto rojo y tú ya no tienes ojos. Ni siquiera hay sombras. ¿Lo notas mientras morir te duele? Pero no debe doler dejar la peste que abandonas. Librar la lucha de este infierno es morir en libertad. ¡Sin consignas! Esto no es una consigna, porque no hay paraísos de ningún tipo. En tu alma de tres culturas se han elevado tres mentiras y ninguna te ha engañado. No quedar impasible es no quedar vivo.
Hay una victoria que alcanzar y está en el suelo que respiras. ¡Deja de respirar! ¡Vuela sobre tu sangre! ¡Respira tu asfixia!
No combines palabras: no eres un hombre ni una mujer de letras. Destripa tus conceptos vomitando tus entrañas. ¿No es fácil? (A no ser que te hayan engañado).
Y si alguien te miente, mátale.
Y si alguien te engaña, acaba con su generación.
Aquí nada es espontáneo ni gratuito: todo es mosaico, justo, clásico, ¡veterotestamentario!
Y si alguien protege al malvado, que paguen sus hijos o sus bienes queridos -muchas veces un hijo no es más que un bien, se lo quiera o no-.
Aquí no hace frío, aquí se retribuye la infamia, aquí no se admite la pereza; todos los que aquí comulgan son diligentes al pagar -y pagan con la misma moneda-.
Han puesto nuestra dignidad entre el yunque y el martillo. Y es ahí precisamente donde ahora queremos poner su vida.

24.12.08

I try to think that love's not around
But still it's uncomfortably near
Tonight my heart is losing ground
'Cause my angel eyes ain't here

Angel eyes that devil sent
They glow unbearably bright
And need I say that my love is misspent
Misspent with angel eyes tonight

So drink up all you people
Order anything you see
Drink up all you happy people
'Cause the drinks and the jokes are on me

Now pardon me man 'cause I've got to run
You see the flags are uncommonly clear
I wanna know who's her new number one
And why my angel eyes ain't here

Excuse me while I disappear...

I try to think that love's not around
But still it's uncomfortably near
Tonight my heart is losing ground
'Cause my angel eyes ain't here

Angel eyes that devil sent
They glow unbearably bright
And need I say that my love is misspent
Misspent with angel eyes tonight

So drink up all you people
Order anything you see
Drink up all you happy people
'Cause the drinks and the jokes are on me

Now pardon me man 'cause I've got to run
You see the flags are uncommonly clear
I wanna know who's her new number one
And why my angel eyes ain't here

Excuse me while I disappear...

17.12.08

El examen de conciencia a Dios (orinal del mundo) debido
"Pero, ¿tú quién coño te crees que eres?" Así termina lo que nunca tuvo un comienzo. Lo sabía. Pero también es cierto que saber las cosas no te evita la incomodidad de determinados sentimientos. Lo que viene ahora depende de alguna mujer de buena voluntad (de Madrid o en Madrid, pero Madrid al fin y al cabo).
Una cosa más: transformar todo fue en un así lo quise. Porque, si no se piensa y si no se actúa bajo esa luz de mediodía, ¡créeme!, deberías -con santo asombro y con científica atención- suicidarte. Piensa en esto. Piensa que el dolor no es dolor cuando te aplasta una piedra de un millón de toneladas -¡no sientes nada!-. Y piensa que eso que imaginas ahí, al otro lado, más allá de ningún sitio: ¡no existe! ¡Ni ha existido ni existirá! Conclusión: si ya no puedes reír, ¿a qué esperas? La ocasión, para más casualidad, es idónea; pues el espíritu del invierno lo hace todo más fácil.
Toma mi mano y muere en paz.

El examen de conciencia a Dios (orinal del mundo) debido
"Pero, ¿tú quién coño te crees que eres?" Así termina lo que nunca tuvo un comienzo. Lo sabía. Pero también es cierto que saber las cosas no te evita la incomodidad de determinados sentimientos. Lo que viene ahora depende de alguna mujer de buena voluntad (de Madrid o en Madrid, pero Madrid al fin y al cabo).
Una cosa más: transformar todo fue en un así lo quise. Porque, si no se piensa y si no se actúa bajo esa luz de mediodía, ¡créeme!, deberías -con santo asombro y con científica atención- suicidarte. Piensa en esto. Piensa que el dolor no es dolor cuando te aplasta una piedra de un millón de toneladas -¡no sientes nada!-. Y piensa que eso que imaginas ahí, al otro lado, más allá de ningún sitio: ¡no existe! ¡Ni ha existido ni existirá! Conclusión: si ya no puedes reír, ¿a qué esperas? La ocasión, para más casualidad, es idónea; pues el espíritu del invierno lo hace todo más fácil.
Toma mi mano y muere en paz.

15.12.08

Alles ist gut.

Alles ist gut.

Dos cuchillos y un teléfono. De fondo: el adviento. Y dolores y bucles y ciclos y rabia. Me pregunto a cuánto está el kilo de tiempo. Por cierto, mamá, creo que me voy a morir. Y rabia y ciclos y bucles. Mientras, la sencillez respira en otra parte.

Dos cuchillos y un teléfono. De fondo: el adviento. Y dolores y bucles y ciclos y rabia. Me pregunto a cuánto está el kilo de tiempo. Por cierto, mamá, creo que me voy a morir. Y rabia y ciclos y bucles. Mientras, la sencillez respira en otra parte.

14.12.08

Que nos dejen en paz y que nos lleven. A todos nosotros, a todos los muertos en vida, a los que ya nada podemos aportar y a los que ya nada nos pueden aportar. Como un grito al aire es esto. El sueño es el refugio y despertar da náuseas. Lo que nos obsesiona, lo que nos deprime, lo que nos hace dependientes jamás lo entenderían quienes se creen con voluntad. El batacazo de la confianza nos deja en medio de la habitación, esperando. Cluecos y mustios una enfermedad nos devora "antes de tiempo" -siempre es "antes de tiempo" cuando no se ha conseguido nada-. Sin el suficiente dinero para una estética, nos hemos hecho feos. Sin la suficiente necedad ni humildad para una ética, nos toman por seres envilecidos. Sin la suficiente desesperación e ignorancia para la religión, nos toman por libres. Así: feos, envilecidos y como libres pasamos por el subterráneo invierno de este desencanto por lo ajeno. Hemos interpretado un desconcierto con los originales instrumentos del miedo, de la rabia y de la tristeza. Un hormigueo anuncia la parada en la vigilia de la muerte. Lloremos.

Que nos dejen en paz y que nos lleven. A todos nosotros, a todos los muertos en vida, a los que ya nada podemos aportar y a los que ya nada nos pueden aportar. Como un grito al aire es esto. El sueño es el refugio y despertar da náuseas. Lo que nos obsesiona, lo que nos deprime, lo que nos hace dependientes jamás lo entenderían quienes se creen con voluntad. El batacazo de la confianza nos deja en medio de la habitación, esperando. Cluecos y mustios una enfermedad nos devora "antes de tiempo" -siempre es "antes de tiempo" cuando no se ha conseguido nada-. Sin el suficiente dinero para una estética, nos hemos hecho feos. Sin la suficiente necedad ni humildad para una ética, nos toman por seres envilecidos. Sin la suficiente desesperación e ignorancia para la religión, nos toman por libres. Así: feos, envilecidos y como libres pasamos por el subterráneo invierno de este desencanto por lo ajeno. Hemos interpretado un desconcierto con los originales instrumentos del miedo, de la rabia y de la tristeza. Un hormigueo anuncia la parada en la vigilia de la muerte. Lloremos.

9.12.08

La vida acaba gustando como los venenos. Cuando el veneno te mata más mortalmente, menos puedes prescindir de él. Eso me ha sucedido a mí. ¡Sí, hermano! Porque me crucifican científicamente a la invalidez sin provisión. Aquí me tienes, expósito y expuesto, ofrecido a la voluntad de no querer morir.
Pero hay otra cosa que no son quejas, hay otro delirio de enamorado y otro modo de interpretar los hechos, ¡incluso otro modo de interpretar los últimos días que te acercan a la Señora! Y así interpreto:
Que he sido querido (tal vez también amado), que he deseado y deseo, que celebro celebrar haber conocido a quien hizo de la felicidad algo más que un concepto y a quien me libró y me libra de la soledad.
Que renegué tras creer y que tras renegar, recreo; y recreo todos los parajes que mi creatividad levantó sobre el polvo cotidiano para levantar una fe que hace migas con el miedo.
Que me voy a ninguna parte, que me quedo hecho polvo, que me incinero.
Que hay lugares comunes que sólo se habitan por soledades muy poco comunes.
Que serán tiernos contigo cuando aflore tu dureza -y viceversa-.
Que estas letras serán un bostezo sabatino y un maldito recuerdo.
Que la pereza de vivir (¡pereza, pereza, pereza!) es lo que te hace ir muriendo.
Que la contradicción mueve el mundo: diarrea y sexo, flujo y ansia.
Que Platón tenía más razón que un santo y que los santos siguieron a Platón.
Que hay flores sin corola y corolarios como preceptos.
Sí, interpreto muchas cosas. Pero el único hecho que te lleva de facto, interpretes o no, es el imprevisto cuchillazo de la muerte.

La vida acaba gustando como los venenos. Cuando el veneno te mata más mortalmente, menos puedes prescindir de él. Eso me ha sucedido a mí. ¡Sí, hermano! Porque me crucifican científicamente a la invalidez sin provisión. Aquí me tienes, expósito y expuesto, ofrecido a la voluntad de no querer morir.
Pero hay otra cosa que no son quejas, hay otro delirio de enamorado y otro modo de interpretar los hechos, ¡incluso otro modo de interpretar los últimos días que te acercan a la Señora! Y así interpreto:
Que he sido querido (tal vez también amado), que he deseado y deseo, que celebro celebrar haber conocido a quien hizo de la felicidad algo más que un concepto y a quien me libró y me libra de la soledad.
Que renegué tras creer y que tras renegar, recreo; y recreo todos los parajes que mi creatividad levantó sobre el polvo cotidiano para levantar una fe que hace migas con el miedo.
Que me voy a ninguna parte, que me quedo hecho polvo, que me incinero.
Que hay lugares comunes que sólo se habitan por soledades muy poco comunes.
Que serán tiernos contigo cuando aflore tu dureza -y viceversa-.
Que estas letras serán un bostezo sabatino y un maldito recuerdo.
Que la pereza de vivir (¡pereza, pereza, pereza!) es lo que te hace ir muriendo.
Que la contradicción mueve el mundo: diarrea y sexo, flujo y ansia.
Que Platón tenía más razón que un santo y que los santos siguieron a Platón.
Que hay flores sin corola y corolarios como preceptos.
Sí, interpreto muchas cosas. Pero el único hecho que te lleva de facto, interpretes o no, es el imprevisto cuchillazo de la muerte.

6.12.08

If you're leaving, close the door.
I'm not expecting people anymore.
Hear me grieving,
I'm lying on the floor.

Whether I'm drunk or dead
I really ain't too sure.
I'm a blind man,
I'm a blind man and my world is pale.

When a blind man cries,
Lord, you know there ain't no sadder tale.

Had a friend once in a room,
Had a good time but it ended much too soon.
In a cold month in that room
We found a reason for the things we had to do.

I'm a blind man; I'm a blind man,
Now my room is cold.

When a blind man cries,
Lord, you know he feels it from his soul.

If you're leaving, close the door.
I'm not expecting people anymore.
Hear me grieving,
I'm lying on the floor.

Whether I'm drunk or dead
I really ain't too sure.
I'm a blind man,
I'm a blind man and my world is pale.

When a blind man cries,
Lord, you know there ain't no sadder tale.

Had a friend once in a room,
Had a good time but it ended much too soon.
In a cold month in that room
We found a reason for the things we had to do.

I'm a blind man; I'm a blind man,
Now my room is cold.

When a blind man cries,
Lord, you know he feels it from his soul.

La amistad es un lecho, el amor una cama que no necesita estar bien hecha. Y como siempre me pregunto y hasta me respondo:
La hora de las respuestas no llega con la muerte; y la felicidad es un mar de ángeles que no hay que comprender. La tristeza nunca permanece.
En la sala de espera de un hospital está lo que nunca debe ser despertado: recuerda entonces que los amigos, si no existen, deben ser creados. La imaginación engendra ángeles.
Todo fluye en la rinorrea de nuestras mentes invernales.
La tranquilidad está tras la puerta de las sueños; y entra por un vial que te acelera el corazón y te lleva lejos -¡tan lejos como quiera el Sagrado Corazón!-.
La ciudad triste, las gentes tristes, las luces y los colores tristes; la soledad del silencio triste.
La tarde es una enfermedad que te hace próxima la hora del amén; nadie que no te quiera te llamará. La tarde es un laberinto de fiebre y una expresión (¡cómo la quiero! ¡soy tan afortunado!) y un rebanar el exceso innecesario.


La amistad es un lecho, el amor una cama que no necesita estar bien hecha. Y como siempre me pregunto y hasta me respondo:
La hora de las respuestas no llega con la muerte; y la felicidad es un mar de ángeles que no hay que comprender. La tristeza nunca permanece.
En la sala de espera de un hospital está lo que nunca debe ser despertado: recuerda entonces que los amigos, si no existen, deben ser creados. La imaginación engendra ángeles.
Todo fluye en la rinorrea de nuestras mentes invernales.
La tranquilidad está tras la puerta de las sueños; y entra por un vial que te acelera el corazón y te lleva lejos -¡tan lejos como quiera el Sagrado Corazón!-.
La ciudad triste, las gentes tristes, las luces y los colores tristes; la soledad del silencio triste.
La tarde es una enfermedad que te hace próxima la hora del amén; nadie que no te quiera te llamará. La tarde es un laberinto de fiebre y una expresión (¡cómo la quiero! ¡soy tan afortunado!) y un rebanar el exceso innecesario.


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