17.12.08

El examen de conciencia a Dios (orinal del mundo) debido
"Pero, ¿tú quién coño te crees que eres?" Así termina lo que nunca tuvo un comienzo. Lo sabía. Pero también es cierto que saber las cosas no te evita la incomodidad de determinados sentimientos. Lo que viene ahora depende de alguna mujer de buena voluntad (de Madrid o en Madrid, pero Madrid al fin y al cabo).
Una cosa más: transformar todo fue en un así lo quise. Porque, si no se piensa y si no se actúa bajo esa luz de mediodía, ¡créeme!, deberías -con santo asombro y con científica atención- suicidarte. Piensa en esto. Piensa que el dolor no es dolor cuando te aplasta una piedra de un millón de toneladas -¡no sientes nada!-. Y piensa que eso que imaginas ahí, al otro lado, más allá de ningún sitio: ¡no existe! ¡Ni ha existido ni existirá! Conclusión: si ya no puedes reír, ¿a qué esperas? La ocasión, para más casualidad, es idónea; pues el espíritu del invierno lo hace todo más fácil.
Toma mi mano y muere en paz.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio

Free counter and web stats