14.12.08

Que nos dejen en paz y que nos lleven. A todos nosotros, a todos los muertos en vida, a los que ya nada podemos aportar y a los que ya nada nos pueden aportar. Como un grito al aire es esto. El sueño es el refugio y despertar da náuseas. Lo que nos obsesiona, lo que nos deprime, lo que nos hace dependientes jamás lo entenderían quienes se creen con voluntad. El batacazo de la confianza nos deja en medio de la habitación, esperando. Cluecos y mustios una enfermedad nos devora "antes de tiempo" -siempre es "antes de tiempo" cuando no se ha conseguido nada-. Sin el suficiente dinero para una estética, nos hemos hecho feos. Sin la suficiente necedad ni humildad para una ética, nos toman por seres envilecidos. Sin la suficiente desesperación e ignorancia para la religión, nos toman por libres. Así: feos, envilecidos y como libres pasamos por el subterráneo invierno de este desencanto por lo ajeno. Hemos interpretado un desconcierto con los originales instrumentos del miedo, de la rabia y de la tristeza. Un hormigueo anuncia la parada en la vigilia de la muerte. Lloremos.

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