Los trabajos, los días, las personas, los dioses; el guiñol que se traslada de una plaza a otra, los mismos imbéciles, las mismas costumbres, los mismos matices; la misma moneda falsa en los bolsillos de pana: la misma falta de nada a nada. Todo objetos y fetiches, todo trueque sin necesidad, pretextos y esperanzas...
Los hombres pequeñitos tienen la cabeza en la Luna, ¡y cómo cargan! El que no se consuela es porque no quiere. El que no juega está muerto. La vida es un bote de palillos dentales, un rotulador de tinta indeleble y unos auriculares; todo ello pasado por agua y frío mientras el Sol se arrepiente de haber salido. A veces te paras y sonríes, porque sabes y callas; comprendes que por mucho que se pida no hay una segunda oportunidad de ser lo que deseas...
Llevan siglos jugando con nosotros.
Aún busco la palabra exacta.
Es el trabajo.
Y me canso.

0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio