La Selva de Próspero

Sapere aude!

28.2.09

Cada combinación de palabras es un intento más y otra decepción (o la misma decepción bajo disfraces más explícitos). Pero cada día, en sus cosas concretas, te quita el miedo y la angustia. Cuando en los resultados de los análisis lo que figura en cada parámetro es "Eclesiastés", puedes asegurar que has dado toda tu sangre por habitar como un desconocido entre los otros. Triglicéridos: "Eclesiastés". Colesterol Total: "Eclesiastés". Ácido úrico: "Eclesiastés". Glucosa: "Eclesiastés". Indicadores y objetivos y competencias de la sangre se hacen verbo y vanidad. Ni una línea de actividad en el electromiograma, sólo una palabra en esa máquina de la verdad: "Eclesiastés". Mientras, más noticias, más partidos, más eventos, más electricidad por el casco de tu cráneo; más vacío buceando en indiferencia y olvido. De vez en cuando alguna punta, una pequeña gran elevación sobre el inestable estado de ánimo y algún despunte para caer, no más bajo, sino más en el mismo sitio sin espacio. Y te apuntan como "decadente" o te simplifican como "enfermo"; en cualquier caso, para esos nada se hace a humo de pajas y cada segundo está en el camino para hacer rentable la vida. Mientras, los saltimbanquis decapitados de brazos y piernas nos movemos sedentes sobre la cuerda floja de la inutilidad. Y así, sin brazos ni piernas, con la cabeza perdida, a lo Kipling pero en negativo y sin red, llenos de información humectada de ilusiones en descomposición nos acabamos. Más combinaciones, más extravíos sin horizonte, más cuero en la lavadora del tiempo, más desastre sin caos, más adviento de vacío. Somos la deshonra de la ley por caer bajo su paraguas, nosotros los saltimbanquis que dilapidamos los talentos sin saber en qué ni por qué ni para qué, nosotros que sufrimos la lluvia de una incomprensible ley que obliga desde el olvido. Pero en esta Gran Carpa -que es un toldo y un pez y un racimo- algunos circenses hablan de un Dios que se ríe del espectáculo, a la vez que un grupo de puristas certifican que tal creación es un Deus ex machina para prolongar la vida de los payasos fuera de la Gran Carpa. Por mi parte, me refugiaré en el Tribunal de Malasaña y en el preciso momento en que el lácteo sol se ponga me introduciré en una Galería de Robles y me haré Ajenjo y palabra muda hasta desaparecer en un siglo del que sólo queda polvo. Seré ocaso y café o crepúsculo y té: la cuestión es ir resucitando de mascarada en mascarada.

Cada combinación de palabras es un intento más y otra decepción (o la misma decepción bajo disfraces más explícitos). Pero cada día, en sus cosas concretas, te quita el miedo y la angustia. Cuando en los resultados de los análisis lo que figura en cada parámetro es "Eclesiastés", puedes asegurar que has dado toda tu sangre por habitar como un desconocido entre los otros. Triglicéridos: "Eclesiastés". Colesterol Total: "Eclesiastés". Ácido úrico: "Eclesiastés". Glucosa: "Eclesiastés". Indicadores y objetivos y competencias de la sangre se hacen verbo y vanidad. Ni una línea de actividad en el electromiograma, sólo una palabra en esa máquina de la verdad: "Eclesiastés". Mientras, más noticias, más partidos, más eventos, más electricidad por el casco de tu cráneo; más vacío buceando en indiferencia y olvido. De vez en cuando alguna punta, una pequeña gran elevación sobre el inestable estado de ánimo y algún despunte para caer, no más bajo, sino más en el mismo sitio sin espacio. Y te apuntan como "decadente" o te simplifican como "enfermo"; en cualquier caso, para esos nada se hace a humo de pajas y cada segundo está en el camino para hacer rentable la vida. Mientras, los saltimbanquis decapitados de brazos y piernas nos movemos sedentes sobre la cuerda floja de la inutilidad. Y así, sin brazos ni piernas, con la cabeza perdida, a lo Kipling pero en negativo y sin red, llenos de información humectada de ilusiones en descomposición nos acabamos. Más combinaciones, más extravíos sin horizonte, más cuero en la lavadora del tiempo, más desastre sin caos, más adviento de vacío. Somos la deshonra de la ley por caer bajo su paraguas, nosotros los saltimbanquis que dilapidamos los talentos sin saber en qué ni por qué ni para qué, nosotros que sufrimos la lluvia de una incomprensible ley que obliga desde el olvido. Pero en esta Gran Carpa -que es un toldo y un pez y un racimo- algunos circenses hablan de un Dios que se ríe del espectáculo, a la vez que un grupo de puristas certifican que tal creación es un Deus ex machina para prolongar la vida de los payasos fuera de la Gran Carpa. Por mi parte, me refugiaré en el Tribunal de Malasaña y en el preciso momento en que el lácteo sol se ponga me introduciré en una Galería de Robles y me haré Ajenjo y palabra muda hasta desaparecer en un siglo del que sólo queda polvo. Seré ocaso y café o crepúsculo y té: la cuestión es ir resucitando de mascarada en mascarada.

27.2.09

Lo que adviene, contamine o purifique, buceará en olvido y adventicia es la muerte.

Lo que adviene, contamine o purifique, buceará en olvido y adventicia es la muerte.

25.2.09

Releer lo que uno ha escrito o vivido es comprobar lo infantil que se ha sido. Y aquí entiendo como "infantil" todo aquello que es un menos, una falta, una carencia. Como quienes viven de recuerdos y no hacen más que volver a traer una y otra vez lo que fue: son infantiles pero con muchos años encima. Ver algo como "infantil" en uno mismo supone estar más adelante... y sin duda más decepcionado. Y educar es hacer de cada niño un anciano y de lo infantil un atentado contra la realidad.

Releer lo que uno ha escrito o vivido es comprobar lo infantil que se ha sido. Y aquí entiendo como "infantil" todo aquello que es un menos, una falta, una carencia. Como quienes viven de recuerdos y no hacen más que volver a traer una y otra vez lo que fue: son infantiles pero con muchos años encima. Ver algo como "infantil" en uno mismo supone estar más adelante... y sin duda más decepcionado. Y educar es hacer de cada niño un anciano y de lo infantil un atentado contra la realidad.

11.2.09

Lo que importa es no vivir.

Lo que importa es no vivir.

9.2.09

Si fueses sencilla sobre ti misma, saldrías de tu autopista. Sí, es una metáfora... que no leerás. Te embalas en el móvil de la ira y crees llevarme por delante. La niña puede ser la reina del Scalextric; pero la carretera de verdad manda sobre la vida de niñas, reinas y princesas. Se suele entender esto raras veces y antes de exhalar el antepenúltimo suspiro. En todo esto la que siempre acaba asesinada es la palabra.

Si fueses sencilla sobre ti misma, saldrías de tu autopista. Sí, es una metáfora... que no leerás. Te embalas en el móvil de la ira y crees llevarme por delante. La niña puede ser la reina del Scalextric; pero la carretera de verdad manda sobre la vida de niñas, reinas y princesas. Se suele entender esto raras veces y antes de exhalar el antepenúltimo suspiro. En todo esto la que siempre acaba asesinada es la palabra.

7.2.09

"Quizás sea hoy": esto sueles decir cuando tienes alguna esperanza "en positivo", una esperanza de esas a las que animan los inteligentes emocionales. "Quizás sea hoy": esto dices, desde otra altura y desde el límite del tiempo, cuando lo que se espera es lo único cierto que llegará (y, ¡en fin!, ya sabéis, sólo hay una cosa cierta en la vida -aquí un guiño-). Yo me levanto, me siento y me acuesto sabiendo que quizás será hoy. Y no puedo hacer nada, excepto recordar lo que dijo aquel polémico dialéctico con forma de cruz, aquello de que por mucho que tengas, quieras o hagas no puedes estirar mucho lo que Papá ha decidido -teniendo en cuenta que no sabes ni el día ni la hora, porque no hay dos relojes que coincidan mucho tiempo-. Y haya o no haya Papá, aunque las alturas estén vacías, quizás sea hoy cuando yo caiga de toda altura. El futuro perfecto de indicativo es el más imperfecto de los tiempos y el más arrogante, salvo el del verbo "morir", ese es una tautología con patas.

"Quizás sea hoy": esto sueles decir cuando tienes alguna esperanza "en positivo", una esperanza de esas a las que animan los inteligentes emocionales. "Quizás sea hoy": esto dices, desde otra altura y desde el límite del tiempo, cuando lo que se espera es lo único cierto que llegará (y, ¡en fin!, ya sabéis, sólo hay una cosa cierta en la vida -aquí un guiño-). Yo me levanto, me siento y me acuesto sabiendo que quizás será hoy. Y no puedo hacer nada, excepto recordar lo que dijo aquel polémico dialéctico con forma de cruz, aquello de que por mucho que tengas, quieras o hagas no puedes estirar mucho lo que Papá ha decidido -teniendo en cuenta que no sabes ni el día ni la hora, porque no hay dos relojes que coincidan mucho tiempo-. Y haya o no haya Papá, aunque las alturas estén vacías, quizás sea hoy cuando yo caiga de toda altura. El futuro perfecto de indicativo es el más imperfecto de los tiempos y el más arrogante, salvo el del verbo "morir", ese es una tautología con patas.

5.2.09

NADA SE PIERDE NUNCA

Casi cincuenta años
de sufrimiento y persecución.
Ahora esta negra enfermedad,
indigna recompensa.

Esa lucha tuya
te ha privado de muchas cosas.
Pero la vida parturienta
ha dado a luz esperanzas.

Nada se pierde nunca
en tu vida perdida.
Resucito tu sueño
y cada "por qué" que has preguntado.

Nunca digas que el destino
ha sido injusto contigo,
sino tan sólo que la Historia
te ha hablado de otro modo.

Cabizbajo en los cafés,
pensativo en las calles,
pero ayer en la manifestación
caminabas sonriente.

Una canción de mi amada Haris Alexíou.

NADA SE PIERDE NUNCA

Casi cincuenta años
de sufrimiento y persecución.
Ahora esta negra enfermedad,
indigna recompensa.

Esa lucha tuya
te ha privado de muchas cosas.
Pero la vida parturienta
ha dado a luz esperanzas.

Nada se pierde nunca
en tu vida perdida.
Resucito tu sueño
y cada "por qué" que has preguntado.

Nunca digas que el destino
ha sido injusto contigo,
sino tan sólo que la Historia
te ha hablado de otro modo.

Cabizbajo en los cafés,
pensativo en las calles,
pero ayer en la manifestación
caminabas sonriente.

Una canción de mi amada Haris Alexíou.

2.2.09

Pinta
Yo he volado y no hay color
Cada imagen es así: una existencia vacía

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Yo he volado y no hay color
Cada imagen es así: una existencia vacía

El fruto y la sequía, el abono y la siega, la rama y el clavo: todo regado por el agua de la palabra prohibida.
La palabra y el silencio de la palabra prohibida: ellos dos poniendo en fuga a los de siempre para nunca.

El fruto y la sequía, el abono y la siega, la rama y el clavo: todo regado por el agua de la palabra prohibida.
La palabra y el silencio de la palabra prohibida: ellos dos poniendo en fuga a los de siempre para nunca.

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