La Selva de Próspero

Sapere aude!

19.3.09

Desconfiada tarde, sol azul, aceras finales de invierno. Los hechos son garfios y las palabras embellecen mientras los tonos matan. Siempre el epitafio Todo prometía, todo desilusionaba, siempre el pasado. Aquí un loco más entre locos. Así habla una invisible batuta. Desconfiado azul.

Desconfiada tarde, sol azul, aceras finales de invierno. Los hechos son garfios y las palabras embellecen mientras los tonos matan. Siempre el epitafio Todo prometía, todo desilusionaba, siempre el pasado. Aquí un loco más entre locos. Así habla una invisible batuta. Desconfiado azul.

15.3.09

Domingo 15 de Marzo de 2009

Visiones, mapas, distancias -palabras y palabras-; pero lo concreto, sea lo que sea, se supone que está ahí. He perdido mi agenda o, mejor dicho, mi voluntad en su suicidio quemó todas las agendas. Ni siquiera el café ni los antidepresivos te abren a la vida, porque no hay vida. Las carocas del recuerdo no evocan fiesta alguna, la historia es nada. En esta plaza estoy solo y mi cabeza puebla todo con contradicciones. "Decidir" es el verbo que han de saber conjugar los soldados de la vida -y el "dejarse ir" es una opción-. El problema es que en algún momento pudiera suceder que la conciencia se recobrase -el final de Don Quijote- y doliese más de lo debido. Alrededor pulula lo olvidado, dentro de mí una fuente de pesadillas lanza chorros de oscuridad y el polvo es polvo. No hablo de mí, no es el "siempre yo", es la convicción muy cierta de que cada cual va a su bola. Yo no cuento. Yo ni siquiera enumero. En este páramo de ilusiones no hay nombres propios y uno se defiende con memoria a corto plazo. El tiempo corre, me han amputado las piernas y no encuentro la tumba de la voluntad. En cuanto a mis emociones la indiferencia no me da miedo, me da miedo el miedo solamente. Tú y yo, todos -juntos o por separado-, vosotros y nosotros sabemos de lo que se ha ido muriendo poco a poco.

Domingo 15 de Marzo de 2009

Visiones, mapas, distancias -palabras y palabras-; pero lo concreto, sea lo que sea, se supone que está ahí. He perdido mi agenda o, mejor dicho, mi voluntad en su suicidio quemó todas las agendas. Ni siquiera el café ni los antidepresivos te abren a la vida, porque no hay vida. Las carocas del recuerdo no evocan fiesta alguna, la historia es nada. En esta plaza estoy solo y mi cabeza puebla todo con contradicciones. "Decidir" es el verbo que han de saber conjugar los soldados de la vida -y el "dejarse ir" es una opción-. El problema es que en algún momento pudiera suceder que la conciencia se recobrase -el final de Don Quijote- y doliese más de lo debido. Alrededor pulula lo olvidado, dentro de mí una fuente de pesadillas lanza chorros de oscuridad y el polvo es polvo. No hablo de mí, no es el "siempre yo", es la convicción muy cierta de que cada cual va a su bola. Yo no cuento. Yo ni siquiera enumero. En este páramo de ilusiones no hay nombres propios y uno se defiende con memoria a corto plazo. El tiempo corre, me han amputado las piernas y no encuentro la tumba de la voluntad. En cuanto a mis emociones la indiferencia no me da miedo, me da miedo el miedo solamente. Tú y yo, todos -juntos o por separado-, vosotros y nosotros sabemos de lo que se ha ido muriendo poco a poco.

13.3.09

Dolor

Un poco más por menos y empatía en el verbo: epitafio de un directivo. Lo digo así, puntual y ocasionalmente, como una ocurrencia en el ocaso. Mientras, el lobo camina. Y cada lobo es un perro faldero y acabado. Un lobo sin bebida, una herida sin medida, un calimocho de saliva y viento: eso es un experto en inexperiencia. Nada objeto, ni siquiera argumento un solo intento de salida en este infierno de vacíos. El dolor termina siendo una costumbre sin calificativo. Eso lo sabéis los que sufrís, ¿me equivoco? La pregunta, -claro está-, es retórica; porque el sufrimiento navega en solitario como tú y yo navegamos al trabajo en bus cada día.

Dolor

Un poco más por menos y empatía en el verbo: epitafio de un directivo. Lo digo así, puntual y ocasionalmente, como una ocurrencia en el ocaso. Mientras, el lobo camina. Y cada lobo es un perro faldero y acabado. Un lobo sin bebida, una herida sin medida, un calimocho de saliva y viento: eso es un experto en inexperiencia. Nada objeto, ni siquiera argumento un solo intento de salida en este infierno de vacíos. El dolor termina siendo una costumbre sin calificativo. Eso lo sabéis los que sufrís, ¿me equivoco? La pregunta, -claro está-, es retórica; porque el sufrimiento navega en solitario como tú y yo navegamos al trabajo en bus cada día.

6.3.09

+ )

Tan sencillo como un laberinto de simpleza: ¡eso es! Con diez mil acordes arrasando, rasgando y bebiendo el arco iris. La borrachera de la simplicidad. Aunque hay algo más...
Sí.
Hay que ser algo más que una reacción.

+ )

Tan sencillo como un laberinto de simpleza: ¡eso es! Con diez mil acordes arrasando, rasgando y bebiendo el arco iris. La borrachera de la simplicidad. Aunque hay algo más...
Sí.
Hay que ser algo más que una reacción.

Free counter and web stats