Lo que te dice la mente, mientras la voluntad duerme. Repetimos, pero lo que repetimos es original por el olvido. Quienes nos condenan no olvidan. Y el viento es fuerte, caliente, desconcertante; y el cuerpo se deshace en marmita de hechicero: la marmita del corazón, la marmita del cerebro, la olla exprés que hierve sus ideas a presión. Hay presión en el viento. Hay marmitas hirviendo. Yo me consuelo a solas de lo que era, de lo que no estoy siendo, de lo que voy dejando de ser y de lo que acabaré no siendo. Me consuelo a solas con la mujer que quiero, a solas con nuestra soledad compartida.
Después este mundo replica al mundo. Las líneas de la red están torcidas como la vida está torcida. Cada blog, cada foro, cada chat es una réplica de las sombras (y la realidad es sombra y no hay ideas -lo siento, Platón-). Muchos recuerdan la caverna, pero la confunden con la taberna de los escarabajos (el que tenga orejas que practique la escucha activa). Y así todo: desorganizado, pues no hay tiempo.

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