8.11.09

Volteretas de la ironía sobre el hilo del sarcasmo.

Brinda a mediodía por el hastío. Ginebra y sangre. No decir: "estoy harto". Ser canalla, arrinconar blasfemias, entornar decepciones y dejar pasar gigantes. Sobre un sofá, despatarrada, ¡la reina de las tardes! Agua y flujo, niebla y sangre. No hay nadie con quien hablar pero podemos hablar y escribir a muchos. ¡Lancemos piedras! Practico la bibliomancia y habla una partícula elemental: "A partir de cierta edad, una mujer siempre tiene la posibilidad de frotarse contra una polla; pero ya no tiene la menor posibilidad de ser amada." Es decir, no hay hadas de cuarenta años, pero la edad de una ramera se puede prolongar al infinito. Todo esto con la salvedad de que no se puede generalizar. Cada cuenta del rosario termina con ese látigo pequeño, "no se puede generalizar". En nada se puede generalizar. Ni todos los demócratas son buenos ni todos los nazis son malos; o sea, que lo malo no es la democracia ni el nacismo, sino el modo en que lo viven y actúan las personas. (Ahora me río y le doy un sorbito a la petaca de hiel y semen).

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