Ya se olvida. Ya se olvida más. Más que ayer, más que otras veces y más perceptiblemente. Se mezclan las sentencias. Las pintadas del muro son las que son: la risa que hiere, la indiferencia que la risa provoca, el consejo de muerte en mis labios, mis manos cerradas, mis labios quemados, la mirada de los otros resbalando por mi laguna negra, los versos esparcidos como heces de perro, la confusión que se hace segundos, el móvil descuartizado por tonos que suenan como explosiones.
¿Os acordáis de King Crimson? "Knowledge is a deadly friend when no one sets the rules". "El conocimiento es un amigo mortal si nadie pone las reglas". Las reglas hace mucho tiempo que se quemaron y las sepultaron en el cofre de los totalitarismos. Ahora lo que queda es el árbol de la democracia decorado con reliquias sin alma y con exvotos sin conciencia (bolitas sin brillo de un abeto que al parecer jamás se pudrirá).

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