La Selva de Próspero

Sapere aude!

19.2.10

En este corredor de la muerte todo está dicho. No hay oraciones que queden por ser escuchadas. Se está ya en otra parte y más allá de los otros.

En este corredor de la muerte todo está dicho. No hay oraciones que queden por ser escuchadas. Se está ya en otra parte y más allá de los otros.

6.2.10

Hay pocas leyes universales: comer, beber, dormir, hacer las necesidades inevitables para evacuar lo ingerido... y nada más de lo que se pueda decir que esté contrastado por la metodología de la ciencia. Sin embargo, me atrevo a enunciar otra ley universal. Cuando llegas a cierta edad, compruebas que se ha perdido la juventud y desearías, con lo que conoces, volver a ella; pero, cuando gozas de la juventud careces de esa amargura, desencanto, decepción y vacío que los años añaden a una conciencia genuinamente reflexiva y, por tanto, te falta la verdad cuando eres joven. Esta contradicción es una ley universal que se suele malvivir. Sé que los metodólogos de la ciencia no aceptarían esto desde su punto de vista (lo cual alabo). Pero como filósofo (me permito la vanidad y la falta de respeto de considerarme tal) me arriesgo a opinar desde este lado de la muerte.

Hay pocas leyes universales: comer, beber, dormir, hacer las necesidades inevitables para evacuar lo ingerido... y nada más de lo que se pueda decir que esté contrastado por la metodología de la ciencia. Sin embargo, me atrevo a enunciar otra ley universal. Cuando llegas a cierta edad, compruebas que se ha perdido la juventud y desearías, con lo que conoces, volver a ella; pero, cuando gozas de la juventud careces de esa amargura, desencanto, decepción y vacío que los años añaden a una conciencia genuinamente reflexiva y, por tanto, te falta la verdad cuando eres joven. Esta contradicción es una ley universal que se suele malvivir. Sé que los metodólogos de la ciencia no aceptarían esto desde su punto de vista (lo cual alabo). Pero como filósofo (me permito la vanidad y la falta de respeto de considerarme tal) me arriesgo a opinar desde este lado de la muerte.

1.2.10

"Nunca nadie hizo tanto daño en tan poco tiempo". Alguien ha pronunciado hoy esta frase. Una frase redonda para un día lleno de aristas en el que llego lleno de heridas a la celda. Absolutamente de acuerdo contigo, José María, absolutamente de acuerdo.

"Nunca nadie hizo tanto daño en tan poco tiempo". Alguien ha pronunciado hoy esta frase. Una frase redonda para un día lleno de aristas en el que llego lleno de heridas a la celda. Absolutamente de acuerdo contigo, José María, absolutamente de acuerdo.

Los días, las tardes, las noches... una luz ahí. No soy amigo de las alabanzas que luego se vuelven reprobaciones; pero doy fe de que puedo sentir con esa debilidad que a veces acompaña al sentimiento. Mi alma es un gráfico de sierra y mis cifras no saben pedir ayuda. Cada botón que pulso parece el mismo, pero los edificios son distintos en apariencia; todo es apariencia en el día de mi muerte, en el que lo único esencial es que todo es lo mismo... ¡Gran vértigo! Por más que pienso en Ulises nunca supe ser astuto. ¿De qué rellenas un pimiento para que aparezca en el menú? ¿Cómo le dices al funcionario que no administra hechos, sino renglones torcidos por ningún Dios escritos? No queda más remedio que apretar la muñequera para fijar el tendón que pulse las penúltimas palabras. El mejor pistolero de Madrid sabría disparar una Ilíada en cinco minutos con su Notebook; sabría combinar, extraer la sentencia perfecta, derrotar a Homero y soplar sobre la batería ardiendo. La velocidad no se mide en los vehículos que sudan sobre el asfalto, sino por los pisos que pasas por segundo en Burj Dubai. Se comenta que al final, en la cúspide, allá en los cielos los dioses juegan a reír... Los días, las tardes, las noches... una luz ahí.

Los días, las tardes, las noches... una luz ahí. No soy amigo de las alabanzas que luego se vuelven reprobaciones; pero doy fe de que puedo sentir con esa debilidad que a veces acompaña al sentimiento. Mi alma es un gráfico de sierra y mis cifras no saben pedir ayuda. Cada botón que pulso parece el mismo, pero los edificios son distintos en apariencia; todo es apariencia en el día de mi muerte, en el que lo único esencial es que todo es lo mismo... ¡Gran vértigo! Por más que pienso en Ulises nunca supe ser astuto. ¿De qué rellenas un pimiento para que aparezca en el menú? ¿Cómo le dices al funcionario que no administra hechos, sino renglones torcidos por ningún Dios escritos? No queda más remedio que apretar la muñequera para fijar el tendón que pulse las penúltimas palabras. El mejor pistolero de Madrid sabría disparar una Ilíada en cinco minutos con su Notebook; sabría combinar, extraer la sentencia perfecta, derrotar a Homero y soplar sobre la batería ardiendo. La velocidad no se mide en los vehículos que sudan sobre el asfalto, sino por los pisos que pasas por segundo en Burj Dubai. Se comenta que al final, en la cúspide, allá en los cielos los dioses juegan a reír... Los días, las tardes, las noches... una luz ahí.

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