Nuevamente soy una rueda con forma de balón de playa. Es la repetición de lo mismo y la hora de la muerte. Yo lo sé. Me dicen que vivo en mi mundo, que no tengo vida social, que me mandan mensajes y no contesto. Sí, lo sé. Me dicen que dos meses más, ¡y el final! Sí, lo sé. Me dicen que los buitres negros tienen el tenedor y el cuchillo en sus alas y que del cuello les cuelga una servilleta blanca. Sí, lo sé. Me juzgan: que no debí, que tuvo que ser antes, que me dejé, que no me obligué... Opinan por mí: que me han olvidado, que no es así, que hay trampa, que acabarán disparando... Me preguntan el catecismo: ¿por qué he sido malo? ¿Por qué no he sido pareja? ¿Por qué me he aislado?... Y sé que me olvidan.
De todo esto lo que se deduce es que si yo estoy muerto, los demás están muertos.

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