La Selva de Próspero
Sapere aude!
13.7.10
3.7.10
El blog muestra tu vida, no la crea. Por ello, vive y tu blog crecerá. Sólo necesita de tus vivencias para florecer. El blog es la planta, tú la tierra.
Respira, por ti y por mí. Si tú respiras, yo respiro.
Cuando me meta en la bañera, a oscuras, y la Luna me ilumine en silencio... monta sobre mí. Los dos caballos de Fedro han chocado sus herraduras y están de acuerdo en que ésta sea nuestra noche.
¿Cuántos árboles se necesitan para un bosque? ¿Cuántos edificios para una ciudad? ¿Cuántas copas para una borrachera? ¿Cuántos olvidos para despreciar? ¿Cuántos recuerdos para dejar de sentir? ¿Cuántos fracasos para mendigar? ¿Cuántos cigarrillos para dejar de fumar? Pero sólo un beso en tus labios... sólo uno... sería suficiente para morir en paz. [Quasimodo o Richard Gere, a tu elección lo dejo]
Camisa, ¿dónde estás? Es sábado. Y, ¿dónde tú, oh tanga de leopardo? Sólo me queda una toalla playera con una foto trucada en la que Elvis y El Fary se besan. Y pensar que yo llegué a calzar los calcetines de Pegaso. ¿Y tú, Paul, dónde estás? Mi querido Paul Bette, ¿a dónde has ido? Se te echa tanto de menos en un sábado tan majete.
Busco olivo en buen estado y rama dorada confortable a la que besar amigablemente y a la que mostrar el cariño y el respeto que le profeso.
Por mi parte, me voy desnudando. El agua está en su punto. Me meteré en la olla. Estás invitada a este guiso de melancólico a la luz de la Luna. Me llevo a Donald, mi patito de goma. Tú serás mi Daisy.
¿Soy un patito feo o un cisne? Si cabalgas sobre mí, ni una cosa ni otra: seré un lipizano a merced de tus contracciones lunares.
Me gustan esos rayos. Yo era cinco años más joven. Ahora no sería capaz de escribir una obra maestra semejante. Las sustancias psicotrópicas que yo consumía eran mejores, yo no me había acostumbrado ni había generado tolerancia (¡bueno, en eso de la tolerancia, creo que aún no la he generado! Quiero decir, me cuesta ser tolerante con terroristas, defraudadores y pederastas... Pero dicen que nunca hay que decir que de este agua no se ha de beber o que Rouco Varela no es tu padre). Pero ahora todo es distinto. Es difícil innovar para ser aclamado. La gloria clásica hay que ganársela a pulso. Y para la gloria de ahora (cuyo estandarte es Tele 5) no estoy preparado. Reconozco que yo era brillante y tenía posibles. Ahora sólo tengo realidades bastante inmisericordes.
Pero, ¡basta! ¡El Don Simón! ¡El Don Simón! ¡Mi reino por un Don Simón aliñado de un par de aceitunas marca "Tranxilium 50"!
