19.8.10

Gladiadores

Messenger es la red y Durex el escudo del nuevo gladiador de nuestro tiempo. La lanza es la palabra; y hoy en día hay que saber utilizarla con las manos y con el resto del cuerpo (al menos si alguien decide ser gladiador). Y un gladiador, con el permiso de Russell Crowe, tiene poco de familiar y mucho de solitario. Sin embargo, los espectadores, los que necesitan al payaso en la arena del circo: ¡esos todo lo cuecen en familia! ¡Y no te imaginas cuánto necesitan del espectáculo del circo para soportar la familiar frustración de lo familiar! Los que mandan con su pulgar hacia arriba o hacia abajo se quitan las túnicas (o sea, que pierden el culo) por ver babear a un inocente. ¡Y cómo miran! ¡Y cómo gimen! ¡Cuántas hernias en la espalda del populus por partirse de gusto ante los espectáculos de los demás! Esas "grandes" virtudes que nunca cabrían en la arena -la maledicencia, la difamación, el "blablablaísmo"- las domina el pueblo cruel. Sin embargo, no es el pueblo el que es cruel (según el pueblo), sino el gladiador. ¡Sí! ¡El gladiador es cruel! A veces usa la red como espejo y el escudo como desdén (recordad cuál es la red y cuál es el escudo). El que lucha para lo más bajo ha perdido la nobleza populachera (si alguna vez la tuvo) y la ha cambiado por un silencio despreciativo y por una palabra fría y necesaria como el agua. Sí, como el agua, porque sin esos luchadores el mundo se pudriría de normalidad y sería sociable hasta la más planetaria de las guerras. Pero esos de ahí abajo, sudorosos y libres como anticristos, conceden la paz vertiendo su sangre de payaso -una sangre valiosísima y totalmente contraria a la de cualquier redentor espinado-.

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