Me siento engañado, por un lado; estoy aburrido, por otro... La misma historia harta. Los mejores momentos son aquellos en que se afronta todo, serenamente y con argumentos, en un segundo de decisión. Entiendo el argumento de que los demás sí y yo no. Mi proceder, tranquilo y sereno, deduce de esa verdad. Sobran las palabras.
La Selva de Próspero
Sapere aude!

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