Informal como un letargo, adiposo como una caricia sin reventar.
La Selva de Próspero
Sapere aude!
26.10.10
24.10.10
23.10.10
Tengo barajas a las que les faltan cartas. ¿Qué creéis que puede significar? Yo pienso que es importante.
He visto la foto de un arbolito de Vanidad que puse el año pasado, o el otro, en casa de los padres. No sé por qué hice eso: poner un arbolito de plástico comprado en los chinos y sacarle una foto. No sé las razones ocultas. ¿Qué creéis que puede significar? Yo pienso que es importante.
Cuando veo a alguien hurgarse con un mondadientes le imagino muerto. ¿Qué creéis que puede significar? No sé si es importante.
Prefiero un tractor antes que un portátil. Creo que en los tractores montan los últimos supervivientes de la humanidad y que en los portátiles hay muerte lenta y enfermedad. ¿Debo preocuparme por esta opinión?
Me duele la cabeza. Podría ser una jaqueca, un catarro o un tumor; pero me ataca los nervios el dolor y no la causa. Tal vez no debería ser así.
En las cadenas del Minotauro dicen que cualquier inhibición de nuestras necesidades y de nuestros deseos se ha de atribuir al presidente del gobierno. ¿Es esto cierto?
A veces pienso que nada funciona y que debería de haber muerto hace mucho. ¿Por qué?
La visión de las armas, concretamente de las pistolas, me provoca una experiencia estética relajante que alivia todos mis temores. ¿Le sucede a alguien más?
Sueño a menudo con un botón azul marino que al ser pulsado desactiva todos los ordenadores del mundo; esto me hace tener poluciones nocturnas. ¿Le sucede a alguien más?
Creo que es una verdad científica afirmar que todo el que chatea ha de ser eliminado. ¿Debería haberme autoeliminado hace tiempo? ¿Sería esto pagar por mis pecados?
A veces pienso que esto puede ser un diario y no serlo al mismo tiempo.
Como colofón soñé un cuento, el más horrible del mundo: la heredera cercenaba desde el cuadro con su garra los cerebros de quienes la pensaban.
A veces no pienso.
22.10.10
Admirar es peligroso. Reír dignifica. Amar no sirve de nada. Veo círculos. Como vasos, como posavasos, como tiempos perdidos: veo círculos. Y tú eres como yo mismo hace tiempo. La vida es el tiempo de una tarde. Reír dignifica. El ascensor se parará entre dos pisos -y un piso estará arriba-. Cada piso es un botón en el ascensor y cada botón un círculo. Suave, solo, sencillo. Sí: la sonrisa es el futuro y reír dignifica. Me apasiona este círculo en el que todo vuelve al mismo punto cargado de inexperiencia. De nuevo el silencio y ¡adelante! Si no hice esto, hice lo otro; y si no hice lo otro, hice cosas que no parecían nada, pero lo que hice lo hice por hacer. Es el juego, es la vida y una tarde: nada más. Cuando estando sentado vengan por detrás y claven alfileres en el corazón estaré en el juego. Reír dignifica. La vida es tan intranscendente como la memoria. Los niños dejan de caminar solos cuando deciden caminar solos. (¡Tan suave, simple y silencioso!). Las sombras son así: suaves. Reír dignifica. La calle es una cuesta repleta de bares y una señal eléctrica dispara desde el horizonte. En la glorieta del tiempo brillan las edades como espejos invisibles que reflejan la luz del cielo. ¿Lo sabes? ¡En efecto! Reír dignifica.
Y ahora vamos hacia el cielo, porque aquí nos están apuñalando. No es difícil subir: se hace volando. No creo que nadie no esté preparado. Las mariposas y los ríos saben hacerlo. He visto voces de papel que podían hacerlo si el silencio ayudaba. No hay que nombrar el fundamento: sólo así es posible volar. No debe importar cómo estás vestido ni si estás vestido. Hay que subir volando. Para ser retenido hay que estar atado seriamente al vacío. Subamos volando, volando, volando, volando, volando. Reír dignifica. Reír dignifica y no es posible permanecer más tiempo atado evitando salir volando. Reír dignifica y volando es posible romper la atadura que evitamos. Reír dignifica si sales volando. Volando podremos reír. Volando reímos y salimos dignificados.
17.10.10
Si se apela a la razón, no puede haber un solo intersticio para la sinrazón. No me vale, ni le vale a la naturaleza, el "no se puede generalizar". Si no se puede generalizar, todo, celestial o demoníaco, está permitido y es absolutamente legítimo. Lo irracional, pues, es juzgar si no se está universalmente avalado para ello. Y nada es universal excepto comer, beber, dormir y cagar. Lo demás es prescindible: hay quien no se perpetúa en la vida, quien no folla, quien no necesita ni puede tener un hogar donde estar seguro. ¿Hay que escribir aquí que Maslow ni siquiera llegó a tener la categoría de charlatán? (Descanse en la mierda y aprenda).
Basta coger cualquier noticia, ¡cualquier noticia!, para darse cuenta en el lapso de un mes que lo que era "correcto" o "bueno", se vuelve después abominable. ¿Creéis, por ejemplo, que esos treinta y tres mineros no serán crucificados de aquí a un año? Y en ese tiempo, no lo dudéis, se suicidarán o no hará falta tal cosa: serán muertos en vida. Ahora el dinero les pudrirá la sangre y después reptarán en la leucemia del olvido. Y lo que vale para este ejemplo, vale para el infinito de eventos que carcomen el mundo cada segundo y por la eternidad (si esta existiera). ¿Acaso es necesario exponer aquí casos más hirientes? Ayer, cualquier persona sensible, derramaría lágrimas al ver esa noticia en que una enfermera, despechada, estrellaba el cuerpo de un bebé contra la acera hasta descuartizarlo: pensaba que era el hijo de una infidelidad. ¿Reacciones? ¡Matadla! ¡Torturadla! ¡Levantad de nuevo Auschwitz para que reciba su merecido! Sin embargo, los jueces, los que siguen a Kant, los pontífices que salvaguardan la racionalidad eran de otro parecer: ¡Está enferma! ¡Ha sufrido más que María ante la cruz! ¡No sabía lo que hacía y sufría más que todos los que la condenan juntos! ¡Es una santa y merece ser beatificada cuanto antes! (Son solo dos gotas del océano que quemaba mi sangre: ahora nada es bueno ni malo: todo es tremendamente natural, inexorablemente natural).
Y por el momento, nada más; sólo decir que Eduardo Mendoza ha ganado el Planeta con una obra que habla de aquella revuelta entre quienes quemaban iglesias y disparaban a los ojos de los niños católicos y, por el otro bando, los que no aceptaban esto.
Buenas y eternas noches.
16.10.10
No hay lugares conocidos ni agujeros de gusano por los que poder transitar impunemente. Ayer hablé con mi mañana y le dije a mis nietos que no nacerían, pero llegué tarde: la manzana se había podrido en el acelerador de partículas. Miré las cifras: eran coordenadas sin territorio. Pero también en el hiperespacio hay clubs donde poder dar patadas a un balón, así que pedimos dos paellas, dos cervezas, un café y un destino. Ahora todo es imposible y altamente improbable; además, si construyeran una puerta de las estrellas la derribarían de una patada. Aún no es el momento (pero según qué "aún" y según qué "momento": el problema de jugar con el tiempo es acabar tocando el piano sobre el eterno retorno). También en los reinos de la física todo el pescado estaba vendido. Me pregunté si olvidaré recuerdos y, acto seguido, comprobé que me respondí pasado el tiempo y en un futuro lejano de indicativo. En toda esta historia sin sucesos lo más objetivo fue que no hay emoción, sólo sucesos. Queda pasear sin energía, andando, sin noche ni día como conceptos sin fórmula y como fórmulas sin concepto. Supe que algo saldrá de lo que no existe sabiendo manejar la magia en mi agujero de gusano. Silencio, ¿oyes? Lo que estaba es aunque no exista. ¿Te apetece tocar mañana un ayer en mi piano? La canción lleva el título del nombre que vendrá. Cada premonición es un sueño del que cuesta despertar (¿por qué siempre me pones triste?), cada compás dibuja curvas (¿por qué siempre, en instantes así, la noche lleva tu eléctrico nombre?), cada reptil tiene forma de silencio y fuga (¿por qué las lágrimas no parecen lágrimas y hasta el rabo todo es noche?). Yo sé lo que pasó por la sencilla razón de que no sucederá; lo vi ayer en mi mañana, aunque llegara tarde y aún no estuviese presente por razón del pasado. En el club de la carretera te sirven paella para cenar antes del desayuno. Los números se aparean entre curvas y duermen en fórmulas; cuando están maduros se suben a la azotea, miran el edificio, se arquean y deshacen lo construido. ¿Crees que es porque no hay dinero y todo es cuestión de números? Lo dejamos en este "aquí" sin coordenadas. Supongo que hay un descanso y que es así, entre dormidos y durmientes, como se viaja de doctrina en teoría y de teoría en doctrina. Si el pie se pega al espacio hay que ir despacio para poder llegar mañana. Mientras tanto, ¿sabes?, los robots no son más que tú y que yo; su única diferencia es que compran la ropa en un Desigual más cibernético. Pasos, pies, ruedas y silencios: como gusanos que quieren llegar antes que ellos mismos para estar seguros. El escenario no hay que olvidarlo: una manzana. De la manzana de Eva a la de Newton hasta terminar en la manzana de Blancanieves, teniendo en cuenta que el gusano no es otro que la serpiente del paraíso venida a menos... o a más... ¡quién sabe! En el escenario de esta física llevada a sus cifras más astronómicas la única crisis es la de descubrir un día que Sócrates tenía razón con eso de que "todos los hombres son mortales". La manera más fácil de hacer diana es una sonrisa, de eso no cabe duda, ya sea aquí o en este mismo sitio a distinta hora; si bien lo mismo y lo distinto tienen su aquél y no es lo mismo por distinto que parezca. Tal vez la lucha entre Newton y Einstein es un combate entre cuerdas y microcosmos que no se dejan casar sin el largo noviazgo del pensamiento. No hay incisos en la madrugada y el tiempo es viento; así que, ¡a bailar!
A ti, lector: hay lágrimas bajo la lluvia y somos de nuevo lo olvidado en la medianoche. El mayor honor que podemos concedernos es quedar de mutuo acuerdo para matarnos. Si los tendones de mi alma pudieran decidir, desviaría al Sena de su camino y lo haría pasar por Madrid, oscuro y frío, para que nos llevase. Ayer cumplió Nietzsche 166 años: ¿crees que aún nos recuerda? Si la manzana que se pudre es lo suficientemente grande, aún podemos anticiparnos a su nacimiento. La condición de gusanos, tanto tú como yo, la cumplimos a la perfección.
12.10.10
Durmientes, ¡os necesito!
Toda la vergüenza y toda la ira se pueden concentrar en segundos. Esos segundos pueden ser letales para cualquier esperanza y pueden derribar cualquier edificio. Tened entonces, en esos instantes, a los durmientes; por más que os digan que los durmientes no existen. Yo ahora, sin ellos, debería suicidarme. Es este uno de esos instantes en que han puesto las piezas a tu alrededor de tal modo que ya no puedes respirar, estás asediado y en cualquier momento hundirán la espada hasta la empuñadura. Y no lo van a hacer de un modo digno o artístico, sino riéndose de ti, poniéndote en evidencia, haciendo que tú mismo cojas la daga y la hundas sintiéndote ridículo. Los que se decían tu "familia" te buscan para matarte. Mientras, los durmientes, sonreían, aventuraban y callaban. Siempre han sabido, como los más grandes amigos que uno puede tener, que tarde o temprano yo despertaría de la mentira en que me hallaba y que, hundido y perdido, acudiría a ellos. Y así es, durmientes; hoy os necesito más que nunca, porque la realidad que yo añoraba y que era mi esperanza ha mostrado su confabulación y no van a esperar mucho a dejar caer la cuchilla. Y tú, constante y nunca citado durmiente, sé que si te pidiera sólo una información, sólo un consejo, sólo un horizonte, me lo ofrecerías. Y vosotros, los durmientes que hasta ahora no conocíais esta "selva" más que porque os la aventuré en otros foros, recibiréis esta noche en vuestros correos esta dirección y sabréis que ahora necesito de vosotros. Decíais durante estos años que mi palabra os era de ayuda, que sentí vuestro lamento, que os reconocí (yo, sin embargo, os decía que mi palabra no valía nada). Pero al menos mi palabra, esta noche en que preparan un cadalso en el poniente, sé que sirvió para algo: para tener amigos. Hoy, durmientes, os despierto; necesito vuestra ayuda. Sois un ejército invisible (y, sin duda, poderoso, muy poderoso); y a partir de medianoche anhelo veros. Nunca os conté la verdadera historia, pero la intuíais. Visteis dolor en mí, insatisfacción, notabais cómo menguaba la ilusión y la esperanza en los últimos años; y yo os ignoraba, no os respondía, pero no habéis dejado de darme vuestras líneas.
A ti, que elevas la torre del orgullo hasta el cielo; a ti, que cada día te vendes al marketing y que ahora te ves en la encrucijada; a ti (¡cómo olvidarte!) que te dices con los días contados por una maldita enfermedad; a ti, bañada por el sur; a ti, que fuiste y serás la única que desde su isla ha sabido leer mi futuro: el pasado y éste que ahora se cierne. Y a ti, que un día me ofreciste dinero y gloria, mientras que yo apostaba por la sencillez del más lejano oeste (a ti, que te pagué con la más cruel de las ironías). A ti, que cabalgaste cada centímetro de libertad y me advertías de las cadenas que estaban cosiendo a mi lado con la mentira del compromiso familiar (¡cómo desearía que ahora mismo me hicieras sentir tu palabra en este corredor de la muerte en que se juegan mis últimas pertenencias!). A ti, herida por los siglos de los siglos por un desbarre de cólera (al menos sé que ahora deberías sentirte pagada). Y a todos los que desde ahora os veréis reflejados aquí. Y, por supuesto, a los durmientes a los que odié y que siempre han estado ahí esperando el desenlace: a los que me dieron la vida y lucharán porque no me la arrebaten. Y, sin duda, a cada domingo y a cada ángel que velan porque mi ingenuidad no sea la altanería y la poca vergüenza de otros.
Recuerdo cuándo se produjo el punto de inflexión y decidí ser "distinto" (sé que os remitía a otro lugar, puesto que algo se había cruzado en mi vida para completarla). Fue en este post: http://laselvadeprospero.blogspot.com/2006/08/como-dice-el-fado-hora-de-fechar.html Yo no sabía que la selva también tiene sus límites y que podía llegar a ser conquistada.
¡Salud!
