Bardamu
[Tesis]
Pocos días tienen la cualidad de ser diáfanos. Y muchas menos noches tienen esa cualidad. Esta es una de ellas. Está muy claro que es un lujo sentirse a años luz de la pestilencia, está muy claro que ya nada te hiere y que todo te va a matar; por eso, está más claro aún que en cualquier momento será. Y lo más claro de todo (lo he escrito en otras noches diáfanas) es que los buitres están con el cuchillo y el tenedor esperando. ¡Pobres! Las crías del buitre son el menú del día de las águilas. En la claridad y desde la claridad no hace falta resignación: se reconoce abiertamente que hay un cadáver en el árbol y otro en las vías. A mí me mataron hace mucho y yazgo en el mortecino claro de esta noche clara.

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