21.11.10

Post 1000. Dedicado a Destouches.

Este mundo está mal. "Está mal" quiere decir que hay desigualdades que para determinadas conciencias (o personas) pueden resultar indignantes y, por esto, despertar la rabia contra la mayoría del género humano. De esas desigualdades no hay nadie que no tenga conocimiento ni hay que poner ejemplos. Basta tener un televisor, una radio, un ordenador, subir en un ascensor; entrar en una gran superficie, hablar de cine, hablar de modelos y marcas para haber asestado una puñalada mortal a quien muere sin saber de todas esas cosas. Es decir, todos hemos dado puñaladas de muerte lenta a otros, todos los que sabemos de esas comodidades y commodities. Así pues somos asesinos de guante blanco, con las palabras "libertad" y "democracia" en el intestino grueso aventurando un cáncer de colon; asesinos que se corren de gusto al hablar de Elvis, Sinatra, Shakira, -también Blackmore, ¿por qué no?-, Audi, Toyota, El Bulli, Marbella o Cancún mientras el cólera en Haití no es más que un "malnecesarioquenopodemosremediar". Pero la mente no soporta demasiados "tira y afloja", así que asume que somos "asesinos" indirectos, light, descafeinados. No le es difícil al coco humano conciliar el sueño aunque seamos creadores de miseria. Si se hiciese examen de conciencia cada noche, deberíamos suicidarnos por causalidad. El mejor medicamento, el más universal no es la aspirina, es el "yo no puedo hacer nada", "es inevitable", "la naturaleza es así". Los más criminales hablan de una científica selección natural que obra como la providencia. Otros, igual de criminales, hablan del plan oculto de Dios (el gran criminal para nuestra mente, pero el gran benefactor para el sagrado orden de las cosas). Si acaso, en la Vanidad, damos un par de euros y decimos que nosotros estamos igual de jodidos, aunque a otro nivel. Si a una persona del tercer mundo le falta la comida o el agua, esto es igual que si a una persona de este primer mundo le falta el último modelo de Ipod (¿se escribe así?). La razón lo justifica todo, de ahí que no sirva para nada. Para la razón tan justificable es adorar un niño como desguazarlo: cuestión de niveles, metalenguaje y demás laberintos de la moral y de la metafísica. Ante esto, ¿algún consuelo? ¿Morir de rabia? ¿Acabar jiñando sangre por impotencia? ¿Reventar de hiperbulimia y de saciedad? ¿Centrarse en uno mismo? ¿Centrarse en la familia, la célula del cáncer de la sociedad? ¿Llorar con un ojo y no perder de vista la fuente del paté con reducción Pedro Ximénez con el otro? ¿Pensar en hacer cosas en vez de pensar por pensar en lo irremediable? No, creo que no. El núcleo del planeta, incandescente, prepara eructos parciales que acabarán con todo lo que contamina la corteza. Es una esperanza. En el post número mil, esa es la esperanza que permite seguir escribiendo. Además ayuda el ser sordo a los que graznan con aliento de cerdo "demagooojjjjia", "demagooojjjjia", "es rrrrreo de demagooojjjjia". Y ayuda el que haya grandes personas, auténticos santos, que intentan exprimir el talento y la bondad para al menos hacer todo esto más llevadero (pienso en ese político que en estos días propone una muerte libérrima y a discreción por decreto ley que ayude a incapacitar padres y abuelos, suprimir débiles, fortalecer la raza -de los "tantotengotantovalgo"- y consolidar un mundo feliz). ¡Santo es el Señor! Amén.



P.D.: En estos momentos veo un documental en La 2 sobre Juan María Arzak y su "banco de sabores". Acción social y socialismo puro y duro. ¡Y vanguardia, por supuesto! ¡Mucha vanguardia! ¡La salsita de la vanguardia!

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