Necesito descansar de ti. Respiro cada vez que te siento lejos y resucito cada vez que no estás. Representas todo aquello que detesto y es lamentable que deba resignarme a esta muerte en vida. Pero nada termina por ahogar lo suficiente y nadie tiene todas las cartas en su mano ni conoce a la perfección cómo jugarlas. Tú también eres débil y algún día asomará esa debilidad y hará que dejes de atormentar al único perro que tienes. A tu lado todo es dolor, queja y amargura. La felicidad, que yo antes definía con cualidades positivas, ha acabado siendo algo muy sencillo: no pensar en ti, no imaginarte, no estar a tu lado, no soportarte. Sé que resistiré poco y que tarde o temprano algo sucederá; pero al menos queda la palabra. Incluso la representación de la muerte en las danzas macabras era más atractiva y alegre que tu carácter feo y siniestro. Alguien dijo que "el que se ocupa demasiado de hacer el bien, no tiene tiempo de ser bueno". Tú has hecho el bien a todos, pero has sido nefasta con tu perro. Y lo peor: le has inoculado la peor de las rabias.
Así pues, ¡guau!
Extraído de "Ladrido del perrito a la dama del cuadro", de Lázaro Segundo Marfil.
Extraído de "Ladrido del perrito a la dama del cuadro", de Lázaro Segundo Marfil.

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