La Selva de Próspero

Sapere aude!

25.6.11

Flores de Roma

El mundo entero puede saber quien tú eres.
La silla del vacío para las posaderas indiferentes.
Lo acabado hace germinar el justo empuje de la venganza.
De rositas se van los muertos solo.
No es que me puedan, es que paso.
Puta sin hijos, actriz sin hijos, novia, esposa, hija y madre: he ahí la escala de toda aristocracia femenina, de lo más noble a lo más bajo.
Un perfume, una canción y un coche: el enanismo no necesita más para desarrollarse -hacia abajo, se entiende-.
Hay un modesto murmullo y una modesta burla que no se me escapa. Además, modestamente aluden a esa modesta corona en mi presencia. Pero a esa modesta embestida y a ese modesto ataque de cuernos yo reacciono como Destouches reaccionó: con una sonrisa que puede pecar de inmodestia.
El orden y la limpieza que alguien pudiera poner en las cosas no borra la suciedad interna y moral de haber sacrificado ("haber sacrificado" = haberse tirado) un choto cada fin de semana durante una década (el que tenga oídos, que se los limpie si pican).
Una paleta de jamón puede estar exquisita, pero el jamón de paleta te puede envenenar.
A veces no es que los ojos no puedan ver de cerca, es que la conciencia se asusta al ver tan próximas las evidencias de lo que la embadurna.
Aún no he conocido a Blancanieves entre tanto enano. Tampoco he visto ninguna princesa, pero sí muchas prostitutas aprendizas de reina.
Dicen que no es conveniente que tu mano derecha sepa lo que hace tu mano izquierda; pero hay que reconocer que en ocasiones ambas se encuentran en el coño herido que los solitarios nocturnos de algunas hembras pretenden aliviar. El amor y el placer para los cerebros encogidos no son más que una paja, el resto es el civismo y el buen hacer de cada día.
El cerebro filtra y selecciona, omite aquéllo que no quiere ni desea; por eso es bueno hacer acudir a la memoria de los otros para que despierte y compruebe la pestilencia que sus actos han ocasionado.
El mejor consuelo (quizás el único) y la única certeza es que todos mueren. Admiro a aquéllos que son capaces de instilar la conciencia de la muerte en los otros: es la mejor manera de hacerles pagar su hostigante paso por la vida (y, de paso, el único modo de bajarles los humos hasta congelarles la malhumorada jeta).
Los santurrones de tres al cuarto serían capaces de volver a sortear los harapos de Cristo sin pujar más arriba de tres euros por pieza. Lo miserable suele disfrazarse de prodigalidad; pero es un disfraz que en seguida deja al descubierto el raimiento del espíritu que lo viste.
No siempre la mejor defensa es un buen ataque: aquí no hay guerra ni batalla, sólo la inveterada e insuperable sordidez de unas almitas que lo anhelan todo y que no tienen nada. Natura da y natura quita.
El desplante de los otros pretende humillar de nuevo, como cada año; mientras, uno ha acudido a las citas. Así pues, la golfería y la falta de educación es de los otros todos -sin excepción de sexo ni edad (en mermelada de zafiedad)-.
Lo que no prescribe bajo el cielo de la toga es cosquilla en la yugular del cordero.
El análisis más preciso es aquel que, sin ni siquiera aludir, deja ver la cicatería y el desvalimiento moral de quienes sólo ocultan un miserable resentimiento.

15.6.11

Al otro lado de la puerta de los sueños.

Al parecer, alguien ha desprendido de las lecturas de mi blog que mis desencuentros o las judiadas que mis progenitores han podido profesar o profesan hacia mí están más que fundamentadas. Alguien lo ha "comprendido". Entrar a responder sería inútil y, seguramente, crearía más víctimas de las que hay. Aunque eso no me corta -sé que hay que responder largo y extendido, más que tendido-. Pero como lo que yo escriba no va a cambiar la monomanía de quien lanzó ese absurdo (absurdo por carecer de todo argumento, de cualquier prueba empírica y de cualquier tipo de evidencia), me limitaré a hacer yo lo mismo que ella ha hecho, para que comprenda qué ha hecho. Debido a la lectura de cosas que he escrito, la persona entiende que es poco el daño que yo pueda padecer o el que me hicieran padecer otros. Esto me lo dice por un sms que ya no existe, no por aquí. Sea. Y sea por partes. Con la misma falta de evidencias contundentes yo podría decir que viendo lo que veo, no me extraña que determinados individuos (no daré indicios de qué individuos) sólo puedan profesar la libertad que esta persona les arrebata cada día expresándose en esos medios (divinos medios) que permiten hacer comentarios a favor y en contra de quienes pretenden ser "aleccionadores", sin tener capacidad para serlo, y que permiten eludir la censura de los tiranos. Y os digo que hay mucho tirano de la vieja guardia en nuestras escuelas, que no usa el compás para hacer sangrar la mano, pero sí tienen otras armas a su cargo. Luego, ¡eso sí!, siempre habrá una bajita para justificar "el voraz y cruel odio de los alumnos". No es bueno pretender enfrentar con afán docente y formador a otras generaciones cuando uno no sería capaz de aplicar ese afán a sí mismo. Y creo que es el caso de este puñado de preceptos, compromisos y mandamientos que desconocen el afecto y la emoción que no sea la del núcleo más íntimo y privado. Así es difícil educar. Me explicaré más, pero no mejor, porque será imposible. Y hay que cargar las balas. Sé que haberme "picado" podría ser síntoma de que he comido ajos; pero no. Cualquiera que haya leído algo de esta selva, sabe bien lo que hay. Además, ese comentario que hoy me han hecho no tiene el más mínimo interés para mí, si no fuera porque ha abierto una brecha más para poder demostrar justicia con lo único que cabe aquí: la palabra. Sería mejor que quien inicia un combate a través de la palabra, no hiriese de buenas a primeras. Porque los corolarios y las consecuencias, una vez propiciados, no los detienen ni Dios ni el Diablo. Llega la Pasión.

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