15.6.11

Al otro lado de la puerta de los sueños.

Al parecer, alguien ha desprendido de las lecturas de mi blog que mis desencuentros o las judiadas que mis progenitores han podido profesar o profesan hacia mí están más que fundamentadas. Alguien lo ha "comprendido". Entrar a responder sería inútil y, seguramente, crearía más víctimas de las que hay. Aunque eso no me corta -sé que hay que responder largo y extendido, más que tendido-. Pero como lo que yo escriba no va a cambiar la monomanía de quien lanzó ese absurdo (absurdo por carecer de todo argumento, de cualquier prueba empírica y de cualquier tipo de evidencia), me limitaré a hacer yo lo mismo que ella ha hecho, para que comprenda qué ha hecho. Debido a la lectura de cosas que he escrito, la persona entiende que es poco el daño que yo pueda padecer o el que me hicieran padecer otros. Esto me lo dice por un sms que ya no existe, no por aquí. Sea. Y sea por partes. Con la misma falta de evidencias contundentes yo podría decir que viendo lo que veo, no me extraña que determinados individuos (no daré indicios de qué individuos) sólo puedan profesar la libertad que esta persona les arrebata cada día expresándose en esos medios (divinos medios) que permiten hacer comentarios a favor y en contra de quienes pretenden ser "aleccionadores", sin tener capacidad para serlo, y que permiten eludir la censura de los tiranos. Y os digo que hay mucho tirano de la vieja guardia en nuestras escuelas, que no usa el compás para hacer sangrar la mano, pero sí tienen otras armas a su cargo. Luego, ¡eso sí!, siempre habrá una bajita para justificar "el voraz y cruel odio de los alumnos". No es bueno pretender enfrentar con afán docente y formador a otras generaciones cuando uno no sería capaz de aplicar ese afán a sí mismo. Y creo que es el caso de este puñado de preceptos, compromisos y mandamientos que desconocen el afecto y la emoción que no sea la del núcleo más íntimo y privado. Así es difícil educar. Me explicaré más, pero no mejor, porque será imposible. Y hay que cargar las balas. Sé que haberme "picado" podría ser síntoma de que he comido ajos; pero no. Cualquiera que haya leído algo de esta selva, sabe bien lo que hay. Además, ese comentario que hoy me han hecho no tiene el más mínimo interés para mí, si no fuera porque ha abierto una brecha más para poder demostrar justicia con lo único que cabe aquí: la palabra. Sería mejor que quien inicia un combate a través de la palabra, no hiriese de buenas a primeras. Porque los corolarios y las consecuencias, una vez propiciados, no los detienen ni Dios ni el Diablo. Llega la Pasión.

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