26.8.11

Referencias para cada oración nocturna.

Declaración que no cambia mucho las cosas, pero que abre horizonte: "No pienso tener hijos, al menos contigo, en toda mi vida" (una compañera de pocos sentimientos). Más cosas. La vida terminó hace mucho y ya sólo queda soportar. Nada dice nada. Las grandes palabras no llevan emociones ni sentimientos. Ninguna palabra los lleva para el que suscribe. Quisiera una sonrisa para cada enfado, mostrar claramente que nada ni nadie me importan y que esto es lo que el mundo merece. Y para cada muerte un pequeño aire. Lo que me ha tocado "en suerte" es un despojo poco cultivado, pero el destino regenta casquerías ilustres. No puedo sentir ya ningún afecto por un vegetal innoble. Ya no hay ninguna atalaya. Tampoco hay mar del que defenderse. El hombre, todo el hombre, es nocivo para la vida. Pero yo sé que aunque la muerte parece trabajar despacio hace su trabajo al ritmo justo y necesario. Se sufre poco. Lo he escrito siempre: se sufre demasiado poco. Las montañas siguen ahí, como los dioses, ignorándonos; pero nosotros creemos que piden nuestra carne, necesitamos creer eso para ser algo. No creo en los desenlaces, porque no existen argumentos clásicos. Para que nos entendamos, un Houellebecq o un Céline representan un mensaje tan soso como el de Santa Teresa. Nada escandaliza y nada es digno de respeto. Ha tocado vivir una transición más y seguir muriendo. Ningún estado de ánimo es acreedor de demasiada atención. Respecto a la razón, cada vez que escucho esa palabra necesito emborracharme malamente. Resumiendo: aquí cada cual hace lo que puede y, si puede, lo que le da la gana. Hay que morirse de asco. Me moriré o me matarán: da igual.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio

Free counter and web stats