14.8.12

¡Pero qué ricura!

Insisto: cada día es el último. Al final siempre se para el corazón. Esto no le importa nada a los muy vivos. Macho y hembra con una vida más o menos resuelta no piensan más que en encargar al servicio de Correos machos y hembras que rellenen tumbas y urnas. Antes, cuando yo era moderadamente infeliz, llamaba embutidos a las tiernas criaturitas; ahora, plenamente indiferente, las elevo a la categoría de cadáveres y cenizas. Polvo al polvo y Samsa de testigo.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio

Free counter and web stats