La vida es hermosa, porque la muerte la hace hermosa. Las dificultades no lo son, si la rabia y la revolución no las acompañan. Una verdadera dificultad engendra muchos cadáveres; si no, no es más que una veleidad que se ha puesto de moda. Una crisis es una hendidura en el llano y esa brecha se tapa y se cubre con sangre; si no, no es crisis, sino un charco sobre el que niños y jóvenes pasan ociosos un fin de semana que puede durar años. La sonrisa es un bálsamo cuando todo alrededor es comedia, parodia, farsa; trampa para tontos y paraíso para el sentido común. Sencillamanete, simplemente, diáfanamente: lo malo ni siquiera ha comenzado a brotar y la opulencia nos asfixia. Pero no desesperemos, algún día las cosas irán mal y la rabia mostrará los dientes. Pero esa es otra historia a la que le queda todavía mucho tiempo. Mientras, paguen ustedes la hipoteca, las deudas y eleven a martirio lo que no es más que una mota en el ojo.
La Selva de Próspero
Sapere aude!
29.9.12
18.9.12
Fragmentos extraídos de Epitelio Abs 1992 (septiembre).
La decepción es lluvia para el crecimiento. La muerte es como el estiércol que debiera abonar los campos.
Recuerdo a Adrián Chomsky Dosotoievsky: "Dos veces violaron mi intimidad; dos veces murió alguien querido de quien la violó. Una condena para mí más que para el violador".
No es bueno escribir con odio. Tampoco es real escribir con la razón. A veces el odio es la razón. Y no se puede escribir con las posaderas, porque entonces sale un texto como el culo.
Es tiempo de cólera y de cristales. Es muy posible que como constató Boris Gutiérrez de Munguía "me he pasado toda la muerte buscando la serenidad y resulta que estaba tras los barrotes. ¡Hubiese bastado un crimen tras tener uso de razón para hallar la tranquilidad!" No obstante Boris era un escritor exagerado -y además un presidiario demasiado "infantil"-.
El gran jefe Rama Partida, el "alto mando" Tronco Tronchado, el responsable de área Tallo Roto: diversos cargos amigos de los compases abiertos, aunque las piernas del compás fuesen butifarras purulentas.
"Realmente, siempre me han cargado los suicidas, los detesto, me asquean... son lo más nauseabundo que conozco", son palabras reales, totalmente reales de una aprendiz de homúnculo. Espero que los suicidas sepan reaccionar, porque un suicida nunca muere. De hecho, es posible que cada año hayan decidido hacer una travesura antes de navidad. Por mi parte, siempre les respeté.
Yo, Epitelio, jamás he cruzado palabra con los traficantes de muerte. Ya pueden imaginarse ustedes la ralea que he dejado en el camino del silencio. He preferido siempre los cerdos a quienes los consumen. El cerdo rompe el corazón a quien lo consume; de ahí que el amor al cerdo sea mortal. ¡Cuántos corazones enamorados -ahora en el infierno- no eran más que sangre de cerdo, encerdada sangre de cerdo! Sin embargo, del cerdo se aprovechan hasta los andares; de ahí que los caníbales devoradores de cerdo sufran la cerdada de morir, ¡pero no como cerdos! ¡Como humanos!
El gran jefe Rama Partida, el "alto mando" Tronco Tronchado, el responsable de área Tallo Roto: diversos cargos amigos de los compases abiertos, aunque las piernas del compás fuesen butifarras purulentas.
"Realmente, siempre me han cargado los suicidas, los detesto, me asquean... son lo más nauseabundo que conozco", son palabras reales, totalmente reales de una aprendiz de homúnculo. Espero que los suicidas sepan reaccionar, porque un suicida nunca muere. De hecho, es posible que cada año hayan decidido hacer una travesura antes de navidad. Por mi parte, siempre les respeté.
Yo, Epitelio, jamás he cruzado palabra con los traficantes de muerte. Ya pueden imaginarse ustedes la ralea que he dejado en el camino del silencio. He preferido siempre los cerdos a quienes los consumen. El cerdo rompe el corazón a quien lo consume; de ahí que el amor al cerdo sea mortal. ¡Cuántos corazones enamorados -ahora en el infierno- no eran más que sangre de cerdo, encerdada sangre de cerdo! Sin embargo, del cerdo se aprovechan hasta los andares; de ahí que los caníbales devoradores de cerdo sufran la cerdada de morir, ¡pero no como cerdos! ¡Como humanos!
16.9.12
Nuevos propósitos para el nuevo año... ¡Qué mal suena! Si acaso, propósitos por necesidad, por imperativo vital, pero nada más. Nadie puede proponerse entusiasmo cuando nada entusiasma y la esperanza es algo sui generis, asociado más con la química que con la espiritualidad. Para sobrevivir hace falta una pizca de costumbre y que esa costumbre ayude a sobrevivir. Por ejemplo, saber la fecha en la que vives el día que despiertas y mirar en una lápida imaginaria tus datos con esa fecha. Así podrás irte "sabiendo el día", aunque no la hora. Poco más se puede hacer en esta selva en la que nadie tiene garantizado nada digno -no lo merece-. Por ahí fuera gritan, se manifiestan, y todo semeja un balido sin lana. Todo lo vital es previsible, sólo la muerte no lo es. Y no diría yo "la muerte", sino "morir". Unos de nuevo al trabajo, otros de nuevo a mendigarlo; otros con su cruz o con su media luna a cuestas... y así todo, y así la rueda. Los más culpables hacen poesía y van de tertulia en tertulia por los escenarios de la radiotelevisión y de la historia. En esta dictadura que atravesamos, la más incruenta y la más insufrible, sólo la libertad mal entendida tiene patente de corso para atravesar la opinión. Mientras, la verdad es multada, aprisionada, mutilada y condenada a muerte. Pero esto ha pasado siempre así y seguirá pasando. Malvivimos y una generación de "ninis" nos sucederá, con sus proyectos polvorientos y momificados antes de ver la luz (¡eso si se forjó algún proyecto!). Ni estudian, ni trabajan, ni quieren, ni pueden. ¡Legiones de manifestantes nos esperan! Pocas cosas se pueden valorar tanto como el silencio en las calles. Pero el silencio hay que ganarlo a pulso (y casi siempre con las armas -qué armas es una cuestión aparte-). Descansemos en esta asquerosa guerra de supervivientes sin causa.
