27.12.12

Preparación al año nuevo.

Quita la calefacción o no la pongas. Desnúdate. Espera desnudo sobre el suelo y piensa que la soledad está en las arterias. No es difícil. El calor, el frío... son cosas secundarias, dependen de tu subjetividad, no son objetivas. ¿Me entiendes? La soledad es contundente y objetiva, el frío no. Túmbate completamente desnudo sobre la tarima... sin sentir. El frío, pasados los momentos iniciales, no se siente como tal, anestesia. Mira, si el dolor es fuerte... un calambre en el colon o en la próstata, una fuerte descarga en la vejiga... Todo eso son sensaciones, no es objetivo, no se va a romper una vena ni a fracturar un músculo. Imagina que algo se inflama, se dilata y se rompe... Pues también se rompe el nervio que comunica la sensación, deja de doler. ¿Por qué crees que amputan los pies y los brazos a quienes padecen de diabetes? ¡Porque no sienten! Porque algo que se gangrena y se pudre, ¡no se siente! ¡No hay dolor! Por eso, túmbate, olvida el frío, piensa la soledad, siente la soledad. Dime, ¿has leído a Nietzsche? ¿Has leído el Ecce Homo? ¿El principio? Ahí habla del "fatalismo ruso". Los rusos, cansados de tanta guerra, se tumbaban en la nieve y morían ¡dormidos!... ¡con una sonrisa! Dime, ¿tú quieres morir con un rictus de dolor? ¿Quieres morir cagado de miedo y lleno de terror? ¿A que no? Pues siente el frío, túmbate. Verás, haz una cosa. La última noche del año abre las ventanas a las nueve de la noche, ¡todas las ventanas! Toma unos cuantos analgésicos y túmbate en la terraza. Imagina que es solo un sueñecito hasta que den las doce campanadas. Poco a poco te dormirás. Verás... ¡mejor aún! Un vaso de whisky mezclado con cerveza, un par de sedantes (Lexatin 3 mg), un par de paracetamoles... ¡y a la terraza! Al amanecer del día siguiente despertarás más descansado, lleno de luz, más puro... el frío te habrá limpiado... Toda esa mierda que te pringaba el cuerpo y el alma desaparece, se diluye con el frío... Al amanecer te sentirás muy distinto... ¿Cómo te lo explico? ¡Ya está! Será como formatear tu disco duro, como reiniciar el sistema, como volver al punto de restauración primigenio en el que ni la culpa ni la idea de lo puro y lo impuro existían... ¿Tan jodida está tu espalda que no puedes dejarla descansar sobre el suelo una sola madrugada?... Me parece un precio insignificante por renacer, por volver al origen, por entrar de nuevo en un lugar con el que sueñas cada noche, pero que olvidas al despertar... Te aseguro que el frío conserva los sueños más livianos y te permite anclarte en lo más bello y en lo más hermoso... Yo lo he probado... Yo te puedo incluso acompañar el último día del año... Mientras otros viajan o se emborrachan o padecen el fuego de las calorías embotándoles la carótida... tú sentirás crecer alas en el frío. Tienes que renacer compañero... Piensa en lo que viene si no lo haces, piensa en lo que has sido, mírate, busca tus fotografías... Mira los que se han ido, los que se están yendo... piensa con visión de futuro y mira hacia delante... ¿Es mejor ese frío? Basta el frío de una noche para renacer, para olvidar y ganarlo todo. Limpio es el frío, puro es el frío... lento y suave el dormir... lo que parece rígido en el sueño, lo que parece  hielo y piedra no es más que la aristada perfección de lo que no admite impureza ni retorno... Prepara tu sonrisa, prepara el lecho, descansa... Lo mereces... te has hecho digno del más puro de los descansos... Sin embargo, sí, puedo entender que no aceptes esto... que rehúyas... que no te convenza... Pero sabes que yo no pretendo convencer... a mí el bien o el mal de los demás... ¡ya ves! Al contrario, si acaso el bien, el deseo de que no sufran más, el querer para los demás lo mismo que para mí: el descanso, la paz, el ¡basta! Pero puedo entender que tus recuerdos te hagan creer que también hay calor de hogar por delante, que en el horizonte hay nuevos años futuros en compañía, entre sonrisas... No te culpo... Los horizontes parciales impiden a muchos ver el horizonte final, el que reclama el frío, el que nadie sabe afrontar, el que la mayoría tiene miedo a cruzar... Yo sólo quiero aconsejarte para ese horizonte... antes de que estés frente a él, para que no sufras. Tú mismo... yo soy un solitario y los solitarios están ya convencidos de lo que te cuento... no necesitan estar convencidos... lo sienten, lo viven, son la paz que busca su culminación. Sí, desconocido, sí; la última noche del año puede ser tu única noche de paz en la vida.

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