La Selva de Próspero

Sapere aude!

29.1.13

No es  un logro mío. No lo considero así. El haberme ido despojando de mi identidad lo percibo ahora como algo no pretendido. Ya no siento nada como mío y yo soy para mí algo extraño. Todo es... Me siento como un almacén de haces de impresiones... No hay una constante... No hay raíces... No hay nada que me haga sentir "yo". Esta tierra ha sido extraña y todo lo he vivido como extraño hasta un punto en el que ya sólo percibo el vacío. Nunca he carecido tanto de identidad como ahora (que yo recuerde). Nunca he estado más próximo a la locura como ahora... Hablo de locura como ausencia de uno mismo, como no poder entender o percibir lo que soy... No hay nada a lo que me pueda aferrar, una especie de hogar, algo que esté ahí desde que yo era niño y en lo que pueda refugiarme. No... Nunca he temido la soledad, la había idealizado; pero ahora percibo que estoy metido en un pasillo cuyo fin no discierno... No tengo amigos, no tengo familia... sólo compañeros que se podrían convertir en lo que fuera, pero que no pueden llegar hasta . Antes tenía mis "ritos", mis manías, esas neurosis que todos tenemos y que nos hacen "nosotros"; pero ya no, ya todo da igual, ninguna manía me identifica. Antes mis miedos me personalizaban, mi angustia me describía... Ahora nada (en el trabajo, en lo que hay después de trabajo, en el sueño) me identifica... Y empiezo a perder la palabra. Tal vez sea hora de morir. 

22.1.13

"¡A por ééééééél!"

La orfebre: ¡Pero si tú no necesitas hijos!
La madre de la orfebre: ¡Ni una mujer!
El amigo de la orfebre: ¡Ni música!
La amiga de la orfebre: ¡Ni espacio!
El amante de la orfebre: ¡Ni este lugar, ni trabajo, ni dinero!
Todos a coro en un fraternal complot: ¡Qué ganas tenemos de que te mueras!
El moribundo sonríe mientras juega a los chinos con Buda.

5.1.13

Siempre suelo fijarme en lo negativo. Hay más intensidad y fuerza en lo negativo que en lo positivo. Para muchos que mañana un niño se despierte y vea algún regalo es algo positivo y "lleno de" un montón de emociones. Pero yo me fijo en lo negativo; y creo que la emoción de esa madre que hoy ha perdido a su hijo bajo una carroza de la cabalgata superará a la que sientan los niños y los familiares de todos los niños de España que mañana amanezcan con un regalo. Siempre suelo fijarme en lo negativo, es más real y verdadero.

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