Hay uñas mordidas sobre la mesa del ordenador. Con toda probabilidad son mías. Lo único que es de uno son los pedazos del cuerpo que va dejando pulverizados sobre lo que toca.
La Selva de Próspero
Sapere aude!
28.4.13
18.4.13
Reflexiones bárbaras
- El triángulo permaneció sobre los cielos y yo estaba allí... Calvado, desdentado, mueca... pero yo estaba allí.
- Hay una madurez peligrosa, "términoquijotesca". Uno aprende a callar sin necesidad de estudiar Silencio. La naturaleza acaba por entrar en sus criaturas o creaturas. Decir lo justo, juzgar lo que decir y sentenciarlo como justo: he ahí la cuestión más cuestionable.
- "¿Es usted serio?" "¡Sólo lo finjo para adaptarme, caballero!"
- Me regalaron una camisa cuando nací para que me la pusiera a los cincuenta años. Una camisa azul a rayas blancas, blancas como la nieve nasal es blanca.
- Toda la vida de uno está en un puñado de células. Y la conciencia de esa vida ocupa una porción infinitesimal de ese efímero puñado.
- Seriedad es silencio. Nunca he sido serio, pero estoy en la última página de "El Ingenioso Hidalgo..."
- Los límites se constatan cuando se han superado. ¡Tarde! ¡Siempre llega tarde la conciencia del límite! A veces después del disparo.
- Me dedico a dedicar dedicatorias, a ser redundante y a estar enfermo. ¡Con dedicación exclusiva! ¡Con dedicación excluyente! Y totalmente aislado de la peste de las mentiras. ¿Estás por ahí, T. S. Eliot?
- Cuando agotas la prestación de tus talentos te queda el subsidio del arrepentimiento, que dura hasta la muerte y cotiza al Dios Supremo. Vives de prestado y prestado a los que te perciben y a los que te entierran (con la pala, con la pira o con la mirada). Todos estamos pendientes de aprobación, en el punto de mira y en suspenso. La tumba es el archivo.
- No es lo mismo "El Hijo" que "Elijo". El primero te crucifica a su lado, el segundo te hace desear el Calvario.
- El instinto maternal es instinto, el instinto básico es instinto, el instinto de supervivencia es inistinto; el instinto animal es instinto... Y el instinto de verano es una bebida para la primavera de la vida. Todo es primaveral como un sarpullido que corroe ácidamente la piel del careto.
- Era moreno como el carbón y redondo como una esfera. Sin embargo, la "gracia" de las hadas le lanzó al mundo con dos apellidos impropios: "Rubio" y "Cuadrado". ¡Don Segismundo Rubio Cuadrado! Pero en clase, para los compañeros, siempre fue Segis Moreno Redondo.
- Alguien me llamaba cada noche y me preguntaba si estaba solo. Sabía que menos los fines de semana siempre estoy solo. ¿Por qué lo preguntaba? Me he quedado siempre con las ganas de decirle que no, que no estoy solo, que estoy acompañado por una multitud de fantasmas y demonios que multiplica por mil el número de estrellas que pueblan el cosmos.
2.4.13
Imagina uno el cuerpo de una cucaracha envuelto en alaridos y atravesando el polvo.
Imagina uno las ancas malolientes de una lengua que sólo sabe apodar, rezar y criticar.
Imagina uno el enlutado paréntesis torcido de una dignidad falsa, podrido de veneno, resentido... y madre.
1.4.13
Siempre se puede caer más bajo. El destino te va a ayudar a ello. Una vez me elogiaron un trabajo sobre Francis Bacon acerca de los idola, ya sabéis, esas cosas que siempre estarán ahí para que surjan los malentendidos o para que resulte imposible la comprensión entre los humanos. Siempre me llamaron la atención, porque tienen algo de maldito, de impuesto, de aciago, algo de "destinal"... Es como si por intentar huir de ellos, se hiciesen más fuertes. Pues bien, ahí están, presentes y aciagos.
